Aquí tienes dos localidades de Madrid que figuran entre los pueblos más encantadores de España.


No es algo nuevo. Es un hecho conocido por muchos: la belleza y singularidad de estas dos localidades. Chinchón (5.800 habitantes) y Nuevo Baztán (7.300) son los únicos municipios de la Comunidad de Madrid que forman parte de la red de Los Pueblos más Bonitos de España, «un club de calidad que promueve el turismo rural tanto a nivel nacional como internacional, y que agrupa a localidades con un patrimonio arquitectónico y cultural de relevancia especial».

La asociación, que lleva el mismo nombre, es la responsable de decidir qué pueblos se unen a su lista mediante un proceso de selección que evalúa la conservación del patrimonio, la belleza arquitectónica, el entorno natural y los servicios disponibles.

Los ayuntamientos deben postular su candidatura y cumplir con requisitos como no exceder los 15.000 habitantes y mantener un excelente cuidado de fachadas, limpieza, áreas verdes y tráfico.

El caso de Chinchón, en el sureste de Madrid, es uno de los más destacados. Su casco urbano fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1974, y desde entonces su atractivo turístico ha crecido, según la organización.

La imagen de casas agrupadas en los cerros y la Plaza Mayor, considerada la cuarta maravilla material de la Comunidad de Madrid en 2008, definen la identidad del municipio. Sus atractivos incluyen la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, con un lienzo de Francisco de Goya; la Torre del Reloj; el Teatro Lope de Vega; los monasterios de los Agustinos y de las Clarisas; así como el Castillo de los Condes.

Además de su patrimonio monumental, Chinchón conserva sus tradiciones populares a través de celebraciones como La Pasión, que es de Interés Turístico Nacional, los carnavales, su mercado medieval y el festival taurino benéfico más antiguo de España. También ofrece opciones gastronómicas, siendo el anís, el ajo, el aceite y el vino productos inseparables de su identidad.

Nuevo Baztán

Nuevo Baztán, ubicado al sudeste de la región, fue fundado a inicios del siglo XVIII por Juan de Goyeneche con la intención de crear un centro agrícola e industrial. Su conjunto urbano, reconocido como Bien de Interés Cultural en el año 2000, es un claro ejemplo de planificación barroca.

El Palacio-Iglesia de Goyeneche, diseñado por José Benito de Churriguera, es el núcleo de la villa, erigido en piedra caliza con líneas austeras que recuerdan el estilo herreriano. A su alrededor hay varias plazas, como la Plaza de las Fiestas, también conocida como Plaza de Toros, donde se realizaban corridas, obras de teatro y conciertos.

La oferta gastronómica también es un atractivo en este municipio. Los asados y chuletas de cordero, acompañados de queso de oveja y verduras locales, conviven con dulces tradicionales como los repápalos, elaborados con vino y canela, y las puches, gachas dulces típicas del Día de Todos los Santos.

Asimismo, la localidad cuenta con rutas como la Senda de Valmores, un recorrido circular que combina naturaleza y vestigios de su pasado industrial, salpicado de restos de molinos, batanes y fábricas que recuerdan su origen como enclave productivo.

Pueblos con vida

El reconocimiento a Chinchón y Nuevo Baztán está ligado al programa Pueblos con Vida de la Comunidad de Madrid, presentado en junio de 2024 por la presidenta, Isabel Díaz Ayuso. Esta iniciativa tiene como objetivo fortalecer la vitalidad de los municipios rurales mediante acciones concretas en infraestructura, servicios, cultura y promoción turística.

El plan incluye medidas para fomentar la dinamización cultural, impulsando festivales, mercados tradicionales y actividades artísticas que refuercen la identidad de cada localidad. Paralelamente, se promueve la conservación del entorno natural con rutas señalizadas y programas educativos.

Esta semana, como cada octubre, se celebró el Día de los Pueblos Más Bonitos de España, una jornada nacional instaurada en 2014 por la entidad. En los 122 municipios que ostentan esta distinción, se llevaron a cabo actos simbólicos como el izado de la bandera de la asociación y la lectura de un manifiesto en defensa del patrimonio y del mundo rural.

Cada localidad lo conmemoró a su manera, con actividades abiertas al público que incluyeron visitas guiadas, encuentros vecinales y puertas abiertas en monumentos, todas con el mismo fin de resaltar su valor ante potenciales turistas.

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