Veinte años de la integración de Covibar: cómo los residentes de Madrid transformaron su entorno sin dejar sus hogares.
Los ayuntamientos de Rivas Vaciamadrid y de Madrid están colaborando de manera conjunta y coordinada —reconocido por ambos consistorios— desde que se planteó en 2019 el cambio de lindes para modificar la frontera entre los municipios y dar cumplimiento al Pacto Regional de la Cañada Real. Este ajuste, que posicionará a la M-50 como nuevo límite entre Rivas y Madrid, también permitirá a Rivas acceder al terreno donde se proyecta construir el próximo cementerio municipal. Sin embargo, este no es el único cambio que ha habido entre los dos ayuntamientos. En el verano de 2026 se conmemorarán dos décadas desde que se implementó el cambio que permitió a Rivas asumir la zona de Covibar Madrid, un barrio que, durante muchos años, estuvo bajo la tutela del Ayuntamiento de Madrid.
De acuerdo con la Memoria de Ordenación publicada por el Ayuntamiento de Rivas, en el Avance del Plan General de Ordenación Urbana, fue en 2004 cuando Madrid y Rivas formalizaron el cambio de lindes que tuvo un impacto significativo en la vida diaria de los vecinos y vecinas que habitaban las aproximadamente 1.000 viviendas en Covibar Madrid.
No obstante, las negociaciones entre ambos consistorios comenzaron mucho antes. En enero de 2000, como se detalla en una crónica de la época en el diario El País, el concejal de Urbanismo de Rivas, Ceferino Riestra, anunció la firma de un protocolo para trabajar con el Ayuntamiento de Madrid en el cambio de lindes, que se concretó el 2 de agosto de 2006 con la publicación del correspondiente decreto (67/2006) en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM).
En términos numéricos, como se mencionó en un reportaje sobre el 40 aniversario de Covibar publicado en 2018, el cambio de lindes significó la cesión de 13,84 hectáreas por parte de Madrid a Rivas. Casi toda esta superficie —exceptuando 43.660 metros cuadrados al sur—, estaba situada al norte de la Autovía de Valencia, una área donde Covibar Madrid ya estaba desarrollada, al oeste, elevada sobre ella, de la avenida de Covibar. A cambio, Rivas cedió un poco más de medio millar de metros cuadrados en la zona de la M-50 y Valdemingómez.
Así cambió la vida de los vecinos de Covibar Madrid
El decreto puso fin a la segregación que sufrieron durante años las familias que residían en Covibar Madrid, separado de Rivas solo por una calle. En contraste, el barrio de Vicálvaro, al que perteneció, estaba a varios kilómetros de distancia y cruzaba una autovía nacional.
A lo largo de muchos años, los vecinos de Covibar Madrid vivieron en un contexto complicado, una especie de dualidad entre lo que eran a nivel administrativo y lo que sentían ser: “Nos considerábamos ripenses porque íbamos al colegio a Rivas (la mayoría al CEIP El Olivar) y vivíamos en Pablo Iglesias y Covibar, donde ya había un sentimiento de comunidad muy arraigado, con un tejido vecinal fuerte en torno al cooperativismo, pero no nos dejaban serlo. Nos decían que éramos de Vicálvaro”, rememora Fernando Toribio, aún residente de Covibar Madrid en la actualidad.
El barrio de Covibar fue construido entre 1980 y 1994, pero fue hasta doce años después que Fernando Toribio y el resto de vecinos de Covibar Madrid se convirtieron en ripenses también en términos administrativos. Toribio, entonces adolescente, recuerda el movimiento vecinal que surgió para demandar la unificación de Covibar: “Se tuvo que insistir mucho durante años —según la memoria de ordenación del Ayuntamiento de Rivas, las movilizaciones empezaron en 1994—. Y por eso se celebró tanto cuando se hizo efectivo”, recuerda.
La celebración tuvo lugar el 6 de octubre de 2006 en las calles de Covibar, fiel a la identidad del barrio —“Covibar es un barrio que se vive en la calle, donde no solo conoces a los vecinos de tu portal, sino también a los de plazas más allá”, dice orgulloso Toribio—. Hay documentos históricos recogidos por la revista de la cooperativa en su número de noviembre de 2006 que relatan cómo fue esa jornada histórica para Covibar, no solo para la zona de Madrid. “A las 5 de la tarde comenzaron a llegar los primeros vecinos a la avenida Dolores Ibárruri, deseosos de festejar lo que tanto tiempo habían esperado: el paso de Covibar-Madrid a Rivas Vaciamadrid. Mayores, niños y jóvenes asistieron a la celebración. Todo el pueblo lo celebró por todo lo alto. No era para menos después de 20 años de lucha”, se lee en el reportaje, acompañado de fotografías de la fiesta, que culminó con fuegos artificiales ya avanzada la noche.

La implementación del cambio de lindes significó la unificación administrativa de Covibar, aunque la cohesión social del barrio se mantuvo. “En el día a día no se notó, pero sí significó un gran cambio en cuanto a los servicios”, comenta Fernando Toribio. “La Policía Local de Rivas no podía acceder a Covibar Madrid. Solo lo hacía la Guardia Civil o, en ocasiones, la Policía Nacional”, relata este residente.
El cambio de lindes también impactó otros servicios municipales, como la recolección de residuos. No obstante, la educación no se vio afectada, ya que los vecinos podían estudiar en Rivas. “Menos mal, porque imagínate tener que ir a Moratalaz o Vicálvaro a diario en aquella época; algo que hacíamos para ir al médico y realizar otros trámites. […] Era tan complicado que, por ejemplo, para ir a votar, recuerdo que muchos amigos no lo hacían si no iban con sus padres”, reflexiona Toribio. “Coincidió con mis primeras elecciones, y el cambio que supuso poder votar en el colegio al lado de casa”, añade.
Este mismo recuerdo, de tener que ir a votar a Vicálvaro, es lo que les viene a la mente a los padres de Ana, otra familia de Covibar Madrid. “Recuerdan que tenían que votar en un colegio de Vallecas y que, al pasar a ser de Rivas, ya podían votar en El Olivar”, dice. Ana, a través de sus padres, también menciona un cambio significativo: el nuevo código postal: “Antes, era 28051 y al pasar Covibar Madrid a Rivas, cambió a 28523”, explica. “También se acuerdan de lo engorroso que era cualquier trámite antes del cambio: por ejemplo, para recoger un paquete en Correos, tenían que ir a una oficina en Vallecas”, añade.

Hoy en día, Covibar Madrid es un barrio más de la ciudad, y las huellas de aquel largo proceso de su cambio de la capital a Rivas apenas se aprecian ya. Como cuenta Paula, exvecina del barrio, todavía causa algún inconveniente en los procesos de venta de las viviendas. “Por problemas de catastro y registro, a mi madre le supuso algunas dificultades, pero nada más”.
Los que siguen viviendo en las calles de Covibar Madrid, casi 20 años después de su integración en Rivas, piden al consistorio que refuerce la seguridad en el barrio. “La presencia policial es escasa. Este es un barrio de plazas, donde las patrullas en coche no captan lo que sucede en las áreas peatonales. Y la verdad es que ahora quizás hay menos presencia policial que cuando pertenecía a Madrid”, lamenta Fernando Toribio, una de las muchas personas que, hace casi dos décadas, cambiaron de municipio sin mover sus hogares.



