Ubicación y conexiones con otros puntos de la ciudad.
Si has transitado recientemente por la A-5, cerca de Batán o Campamento, habrás notado las obras en curso. Maquinaria por doquier, un constante ruido y un ajetreo que parece interminable. Pero en realidad, no se trata de una obra cualquiera. Lo que está sucediendo representa el inicio de un cambio significativo para Madrid. Se está llevando a cabo el soterramiento de la autovía de Extremadura, una transformación que convertirá ese acceso, tan congestionado y tan odiado por los residentes, en un túnel de casi cuatro kilómetros.
El proyecto se encuentra en marcha desde hace un año y, según lo ha confirmado el alcalde José Luis Martínez-Almeida, avanza conforme al cronograma establecido. En el tramo sur ya se han excavado aproximadamente 300 metros de túnel y se han colocado más de 5.800 pilotes, que representan el 84 % del total previsto, junto con 37.000 metros cuadrados de hormigón ya vertidos. Ocho máquinas piloteras trabajan simultáneamente, sin detenerse. La intención es abrir al tráfico en noviembre de 2026, y hasta ahora parece que estamos en camino de cumplir con este plazo. Pero el cambio no solo ocurrirá bajo tierra. Sobre el túnel, donde actualmente hay ruido, coches y contaminación, se construirá el Paseo Verde del Suroeste, una especie de parque lineal con árboles, carriles para bicicletas y áreas para caminar. Sin duda, un plan que puede parecer ambicioso, pero cualquiera que conozca la zona reconoce que el cambio será significativo y beneficiará a los vecinos.
Ubicación del nuevo túnel y áreas de Madrid que conectará
El nuevo túnel en Madrid abarcará el tramo urbano de la A-5, desde el final de la Avenida de Portugal hasta el enlace con la M-40, atravesando distritos como Latina y Moncloa-Aravaca. Los residentes de la zona saben muy bien lo congestionado que suele estar este acceso: cada día circulan alrededor de 80.000 vehículos hacia el centro.
Se prevé que, una vez finalizado, el túnel se conecte directamente con los de la M-30. Esto permitirá llegar desde Móstoles, Alcorcón o Navalcarnero hasta el corazón de Madrid sin necesidad de circular por la superficie. Como resultado, se reducirá el tráfico en las avenidas y, de paso, el ruido y la contaminación que han afectado a estos barrios durante años.
En lo que respecta al diseño, la infraestructura tendrá tres carriles por sentido, divididos en dos vanos. Los carriles más cercanos a la mediana serán bus-VAO, con señalización variable, lo que permitirá ajustar su uso dependiendo de la hora del día o del nivel de tráfico. En horas pico, por ejemplo, podrán abrirse o cerrarse para facilitar la circulación. Esta fórmula flexible busca maximizar el uso de cada metro del túnel y adaptarse a las necesidades reales de la ciudad.
Cómo se está construyendo el túnel: el método «cut and cover»
Es probable que muchos se pregunten cómo se está construyendo un túnel tan grande sin cerrar completamente la autovía. La respuesta radica en el método cut and cover, o cavar y cubrir. Esta técnica es común en entornos urbanos y consiste, principalmente, en primero crear la tapa y luego excavar por debajo.
El proceso se realiza en varias etapas. Primero se instalan dos muros de pilotes paralelos a ambos lados del trazado, que sirven de contención. Luego, se construye la losa superior, que será la futura cubierta del túnel, y finalmente se excava por debajo. Así, mientras los vehículos continúan circulando por la parte superior, debajo se va formando el nuevo paso subterráneo.
Este método cuenta con una ventaja fundamental: minimiza las interrupciones para los vecinos y el tráfico. Desde fuera, lo visible son las grúas, las vallas y las grandes planchas de hormigón que delimitan el trazado, pero debajo, la obra avanza casi en silencio. Hasta la fecha, ya se puede apreciar buena parte de la estructura superior en la entrada a Madrid, mientras la excavación sigue en el interior.
Un antes y un después para el suroeste madrileño
El soterramiento de la A-5 no solo representa una obra de ingeniería; es también un proyecto urbanístico y social que busca reconectar barrios que han estado históricamente divididos por la autovía. Campamento, Lucero, Batán o Aluche han soportado durante décadas el ruido constante del tráfico y la barrera física que representa esta vía.
Con la creación del Paseo Verde del Suroeste, esa división desaparecerá. Se desarrollarán áreas verdes, espacios para pasear y nuevas conexiones peatonales y ciclistas. Desde el Ayuntamiento también se está considerando la posibilidad de instalar nuevos semáforos peatonales y pasos seguros donde antes solo había carriles para vehículos. La intención es que los vecinos puedan movilizarse de un lado a otro sin sentir que están cruzando una autopista.
El proyecto forma parte del plan para reducir el tráfico en la superficie y mejorar la calidad del aire, uno de los principales desafíos de Madrid en los próximos años. Además, liberará terreno urbano en una zona de alta densidad poblacional y escasos espacios verdes.



