Juguetes Artísticos en Madrid: La Transformación del Juguete de Autor y su Influencia en el Arte Actual


El art toy, que se traduce al español como “juguete de autor”, representa una de las expresiones más únicas del arte contemporáneo actual. Surgió en Asia a finales de los años noventa como una respuesta divertida a la cultura del consumismo y a la influencia del cómic y la animación, convirtiéndose en un lenguaje artístico distintivo. Este arte fusiona diseño, escultura, ilustración y cultura pop; se fabrica en ediciones limitadas; y, sobre todo, promueve el juego como un espacio creativo.

En ciudades como Tokio, Seúl o Hong Kong, los art toys inundan ferias y vitrinas de galerías. Sin embargo, en España, este fenómeno ha tardado en hacerse un lugar. Ahora lo está logrando, y Madrid se ha establecido como el núcleo de esta tendencia. Desde iniciativas pioneras como Watdafac, que nació casi accidentalmente en un apartamento de la Gran Vía, hasta proyectos contemporáneos como Toy Mad, que abrirá en noviembre en la Galería Mestiza, la capital está creando su propia historia en torno al juguete de autor.

En 2011, el ilustrador y coleccionista Manuel Donada se trasladó al centro de Madrid. Con más de 400 metros cuadrados, él mismo decía que “era demasiado espacio para no llenarlo de cosas”. Comenzó a exhibir dibujos, cómics, esculturas y juguetes, invitando a amigos a conocer su pequeña exposición. En pocas semanas, el boca a boca convirtió ese espacio improvisado en una galería de arte contemporánea llamada Watdafac, donde coexistían obras underground, figuras del cómic y personajes personalizados. “No fue algo planeado. Simplemente sucedió de forma natural”, recuerda Donada. “Comencé a colgar mis cosas, luego las obras de otros artistas a quienes invitaba a exponer en mi casa, que en realidad era lo que era, y la gente comenzó a venir. De repente, tenía una galería sin darme cuenta”.

El espacio fue evolucionando y se transformó en la ‘meca’ del art toy, simbolizando, sin saberlo, el primer intento por introducir este universo en el ámbito artístico madrileño. Coleccionistas, curiosos y turistas se acercaban a esta galería doméstica en pleno centro de la capital. Donada empezó a asistir a convenciones y su galería se posicionó como un referente en el sector del art toy, pero gradualmente comenzó a desdibujarse. Su fervor por compartir su pasión por el «mundo del juguete» conllevó un costo. “Me vino grande”, confiesa el creador de Watdafac. “Actuaba como galerista, montador, comunicador… era agotador. Y al final, no podía mantenerlo económicamente porque dejé mi trabajo a un lado”. “Dejé de asistir a las convenciones y poco a poco me fui convirtiendo en alguien marginal dentro del circuito de galerías y la asistencia escaseó. Si no estás dentro, parece que no perteneces”, así describe Donada cómo Watdafac se desvaneció poco a poco en la escena alta del arte.

La marca Watdafac dejó de exponer para crear

Finalmente, la galería cerró sus puertas en 2013. Sin embargo, su legado perduró. Donada optó por reinventarse como creador de art toys bajo la misma marca, Watdafac, transformando la galería en un proyecto personal. Desde su taller en Vallecas, fabrica figuras de resina, arcilla o impresión 3D con un estilo que fusiona el anime japonés de los 60 y 70 con su visión punk. «Me desplazaron del centro de Madrid para hacer unos apartamentos turísticos y me mudé a Vallecas, donde inicialmente alquilé un espacio para exponer, pero por ahora solo me he enfocado en crear. Me está yendo bastante bien», menciona.

Al principio, Donada admite que emprender la creación de sus propios art toys le generó “bastante miedo”, ya que no es lo mismo vender figuras reconocibles como Pikachus o personajes de Star Wars que diseñar conceptos únicos. Llevar sus diseños en papel a una forma tridimensional fue algo que le «fascinó», aunque ya había conseguido hacerse un lugar en el mercado asiático: «Allí les atrae muchísimo porque mezclo la cultura japonesa, el anime de los 60-70 y el manga desde una perspectiva más occidental, lo que genera mucha curiosidad y está funcionando muy bien en Asia», subraya.

Donada considera que el mercado español es más complicado porque en la cultura occidental no hay ese afán de coleccionismo que sí se halla en la cultura oriental y porque las obras de art toy suelen ser figuras coleccionables «bastante caras» al ser «un capricho de gran valor». «En Japón y Corea comprenden mejor lo que hago que aquí, aunque sí es verdad que el interés por el art toy crece en España», expresa.

El proyecto, que comenzó como una aventura doméstica, logró posicionar a Donada en el mapa internacional del art toy. Además, abrió una puerta para que Madrid emergiera en el mundo del coleccionismo.

Toy Mad: una nueva generación toma el relevo

Más de diez años tras el cierre de la exposición Watdafac, el relevo ha llegado, de forma temporal. Jacobo Prieto, diseñador industrial, artista y educador madrileño, se ha embarcado en un proyecto que busca traer a los grandes nombres del art toy internacional a la ciudad. Bajo el nombre de Toy Mad, Prieto ha seleccionado una serie de obras que se exhibirán a partir de noviembre en la Galería Mestiza. En esta muestra, ha reunido a más de 14 artistas nacionales e internacionales con el propósito de reivindicar el art toy como una forma de arte contemporáneo, no solo como un simple objeto de colección. “Queremos salir del formato de feria o mercadillo. Actualmente, en Madrid no existe un espacio que se dedique por completo a los art toys y cuando se organizan eventos son mercadillos donde el público compra y colecciona objetos, pero no exposiciones que consideran la obra en el centro”, explica Prieto, y añade: “El art toy tiene un discurso, técnica y mensaje. Queremos que el público lo reconozca como lo que verdaderamente es: una obra de arte en miniatura”.

El proyecto nace, según su impulsor, “de la necesidad de crear un espacio de diálogo entre arte y juguete, entre cultura popular y escultura contemporánea” para acercarlo al público general. Prieto define el art toy como “una figura de autor, en serie y producida por el propio artista”, diferenciando su esencia de la de los designer toys creados por empresas. “El designer toy es una edición limitada de una figura que ya existe, como un Pikachu o un personaje conocido. En contraste, el art toy es una creación completamente original o una reinterpretación crítica de la cultura pop”, aclara.

Un «punto de partida» para el art toy madrileño

Su marca, Atoymatter, funciona como sello personal. Cada figura que realiza tiene la inscripción Made in Madrid, una declaración de principios que busca posicionar a la capital en el mapa internacional del art toy. “Madrid tiene talento, pero carece de infraestructura. No hay tiendas especializadas ni galerías que apuesten de manera estable por este tipo de arte. Por eso deseamos que Toy Mad sea algo más que una exposición: un punto de partida”.

Prieto tiene un amplio conocimiento del tema. Además de ser creador, investiga el fenómeno desde una perspectiva académica. “Estoy realizando un doctorado sobre el art toy. Lo estudio como un espacio que une el diseño industrial y la escultura contemporánea. Es arte que nace del juego y la ironía, pero que detrás tiene un proceso técnico y conceptual muy elaborado”. Su pasión llegó por casualidad; a Prieto le encantaba crear sus propias obras sin saber que en realidad estaba haciendo art toys, y fue al investigar que descubrió lo que hay detrás de estas obras artísticas. Ahora, quiere compartírselo a los ciudadanos con Toy Mad, una exposición que ha surgido gracias al esfuerzo de Prieto y sus amigos que han respaldado el proyecto.

Una muestra gratuita para acercarse al Toy Mad

La exposición Toy Mad tendrá lugar durante todo el mes de noviembre y comenzará con dos eventos: una inauguración privada para artistas y coleccionistas el día 6 y otra pública el 7, acompañada de una cata de vinos españoles. La entrada será gratuita durante todo el mes para que el público pueda descubrir qué es el art toy y se sumerjan en él como lo hicieron Donada y ahora Prieto. «Queremos que sea una experiencia, no solo una exposición”, indica Prieto. “Que la gente pueda ver las piezas de cerca, entender su escala, detalles e historia”.

Participarán artistas de Reino Unido, Corea, Filipinas, México y España. El comisario garantiza una selección diversa, con obras que abarcan desde la resina artesanal hasta la impresión 3D y el modelado digital. La instalación busca romper el concepto de vitrina o escaparate. Las piezas se exhibirán como esculturas, acompañadas de información sobre el proceso de creación y la historia de cada personaje. “No queremos que se vean como productos, sino como pequeñas obras de arte con alma y humor”, añade el comisario.

El sitio elegido para Toy Mad, la Galería Mestiza, se ha vuelto en los últimos años un espacio de referencia para proyectos híbridos entre arte, diseño y cultura urbana. En esta línea, la muestra impulsada por Prieto es idónea. Además, Toy Mad no solo busca ofrecer un espacio expositivo, sino también una plataforma para la experimentación visual, la cultura popular y la escultura de autor, así como una manera de consolidar el art toy en el ámbito artístico español.

El proyecto ha sido parcialmente financiado mediante una campaña de crowdfunding para cubrir gastos de alquiler, materiales de montaje, comunicación, seguros y logística.

Tanto Donada como Prieto consideran que el crecimiento del art toy en España se vio afectado por la pandemia del coronavirus, como muchas otras cosas, pero esperan que este fenómeno mundial, valorado en más de 16.760 millones de dólares en 2023 y con un crecimiento anual del 5,3 por ciento, continúe en ascenso. Cada figura es una pieza única, elaborada a mano, con su propia historia, que combina artesanía tradicional con tecnología y que puede alcanzar precios inalcanzables para muchos.

En Madrid, aún queda un largo recorrido para que el art toy se consolide en alguno de los múltiples espacios expositivos. Por el momento, Toy Mad pretende ser un «punto de partida» hacia esa meta.

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