Aumentan las listas de espera para mamografías en Madrid en el último año, excepto en los centros de gestión privada.
Juani Fernández detectó un bulto en su pecho izquierdo el pasado lunes. De inmediato, asistió a su centro de salud donde su médico de cabecera, tras realizarle un examen, le indicó que era imperativo hacerse una mamografía urgente. La derivación se gestionó con carácter preferente —según los informes médicos a los que tuvo acceso Público—, pero la cita que Juani ha recibido en el Hospital Universitario Príncipe de Asturias, en Alcalá de Henares, es para marzo del año próximo. Seis meses luego de la solicitud.
A sus 60 años, Juani debería haberse sometido ya a tres mamografías rutinarias en el Programa de Detección Precoz del Cáncer de Mama (DEPRECAM), que convoca a mujeres de entre 50 y 69 años cada dos años. Sin embargo, relata a Público que no le han dado cita desde 2018. «No comprendo por qué no me llaman, estoy incluida en el programa, pero nadie me ha notificado», expresa angustiada al otro lado del teléfono. Motivada por la espera y la inquietud, decidió acudir a una clínica privada para realizarse la prueba. «No me queda otra alternativa. No puedo pasar medio año sin saber qué tengo porque el sistema sanitario público esté colapsado».
Juani es una de las 10.419 mujeres que actualmente esperan en el sistema sanitario madrileño para realizarse una mamografía. El registro de espera para pruebas diagnósticas y terapéuticas, accesible a cualquier ciudadano, no deja lugar a dudas: las listas para mamografías en los hospitales públicos de la Comunidad de Madrid han aumentado desde el año pasado.
Juani Fernández, paciente en Madrid: «No puedo pasar medio año sin saber qué tengo porque el sistema sanitario público esté colapsado»
En la región se llevan a cabo diversos tipos de mamografías según su complejidad —alta, media o baja—.
No obstante, independentemente de los casos que exigen pruebas más complejas, como biopsias u otras exploraciones, las mamografías de alta complejidad son las más cruciales: estas se prescriben a mujeres con un riesgo elevado de padecer cáncer de mama, presencia de nódulos, quistes o mamas densas, y requieren tecnología avanzada como la tomosíntesis (mamografía 3D) o la resonancia magnética mamaria. Estas pruebas requieren de un equipamiento que no está disponible en todos los hospitales madrileños, por lo que solo algunos centros, como La Paz o Puerta de Hierro, están habilitados para realizarlas.
En el Hospital Universitario La Paz, los datos de septiembre muestran un incremento en las esperas: 694 mujeres esperaban una mamografía de alta complejidad, con una demora media de 106,38 días, comparado con las 403 pacientes y 66,25 días de espera registradas en 2024. En el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda se observa la misma tendencia: 927 personas estaban esperando la prueba con un tiempo medio de espera de 67,8 días, casi el doble que en septiembre del año pasado (403 personas y 38,51 días). En el Hospital de la Princesa, el número de pacientes aumentó de 239 en septiembre de 2024 a 332 en la misma fecha un año después; sin embargo, el tiempo medio disminuyó levemente, de 60,16 a 55,74 días.
En el hospital La Paz, 694 mujeres esperan una mamografía de alta complejidad, con una demora media de 106,38 días
En el Clínico San Carlos, la lista se redujo de 91 a 31 personas, pero la demora se triplicó, pasando de 16,18 a 42,06 días. En septiembre de este año, en el 12 de Octubre había 186 pacientes con una media de 27,99 días de espera, en comparación con las 125 y 39,27 días del año anterior. En el Gregorio Marañón, los tiempos mejoran —de 46,98 a 35,04 días— y se reduce la lista de espera, de 299 a 190 personas. Finalmente, el Ramón y Cajal es el centro que mostró un mayor avance: de 332 pacientes y 19,52 días de media en septiembre de 2024 a 145 pacientes y 6,94 días en septiembre de este año.
Citas exprés en privados, demoras en públicos
Estas cifras contrastan con las afirmaciones de la consejera de Sanidad, Fátima Matute, quien indicó durante su intervención en el Pleno de la Asamblea de Madrid a mediados de octubre que, en casos con sospecha de malignidad, «las mamografías se programan en un plazo máximo de 15 días». Lorena Morales, portavoz socialista en materia sanitaria, aclara a Público que la afirmación de la consejera «no es del todo precisa». Según señala, Matute omitió especificar que ese tiempo de espera reducido solo se aplica a los hospitales públicos de gestión privada, específicamente en los centros concesionales manejados por el grupo Quirónsalud, donde los plazos de citación son mucho más cortos. «Impulsan a los pacientes madrileños a recurrir a hospitales privados, dejándoles sin otra opción».
Regresando a los datos oficiales, en el Hospital Fundación Jiménez Díaz, administrado por el grupo Quirónsalud, el tiempo medio de espera para una mamografía de alta complejidad fue en septiembre de 15,53 días, exactamente en línea con lo que Matute defendió en el parlamento. Sin embargo, al analizar otros centros de la red pública madrileña, las demoras se disparan. Para las mamografías de media complejidad —utilizadas en los programas de cribado o tamizaje poblacional—, los hospitales concesionales del grupo privado ofrecen una accesibilidad prácticamente inmediata: en el Rey Juan Carlos, el tiempo medio de espera fue de 7,18 días con solo 56 personas en lista de espera, y en el Hospital de Villalba, también gestionado por Quirónsalud, la demora se redujo a 2,43 días y solo 14 pacientes pendientes. En contraste, en el Hospital de Móstoles, 304 pacientes aguardaban su cita con un tiempo medio de 141,14 días en septiembre de 2025, frente a los 207 pacientes y 63,41 días registrados en el mismo mes del año anterior. De manera similar, en el Hospital Universitario Severo Ochoa, había 452 pacientes en espera, con un tiempo medio de 35,09 días, comparado con 176 pacientes y 26,1 días en septiembre de 2024.
Entre el hospital del Tajo (público) y el hospital Infanta Elena (gestión privada) hay una diferencia de más de 70 días de media para una mamografía
Una situación similar se presenta en las mamografías de baja complejidad: en el Hospital Infanta Elena, también bajo gestión del mismo grupo, solo 15 personas aguardaban la prueba, con un tiempo medio de 2,07 días. La disparidad con el sistema público de gestión directa es evidente. En el Hospital Universitario del Tajo, por ejemplo, 368 personas permanecían en lista de espera en septiembre para realizarse una mamografía de baja complejidad, con un tiempo medio de espera de 81,6 días. Una diferencia de más de 70 días respecto a los centros de gestión privada. Un caso notable es el del Hospital de El Escorial. En septiembre de 2025, 284 pacientes esperaban por una mamografía de baja complejidad, con un tiempo medio de espera de 124,03 días. En comparación, el año anterior, en la misma fecha, había 494 pacientes en lista de espera, con una media de 71,86 días. En total, considerando los datos de todos los hospitales que realizan mamografías de los tres niveles de complejidad, hay 2.611 personas en lista de espera y un tiempo medio de 44,06 días.
¿Cuánto crece realmente el programa de cribado?
Tras el reciente escándalo por los fallos en el cribado de cáncer de mama en Andalucía, el Ministerio de Sanidad solicitó a las comunidades autónomas que enviaran información detallada sobre la cobertura, participación y seguimiento clínico de las mamografías dentro de sus programas de detección precoz. Por su parte, el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso se negó a proporcionar los datos. Desde la Consejería de Sanidad justificaron esta decisión acusando al departamento de Mónica García de utilizar la solicitud como una «estrategia de confrontación política» y como una maniobra de «distracción ante sus propias deficiencias de gestión». Matute recriminó que los programas de cribado poblacional son «competencia exclusiva de las comunidades autónomas». y añadió que en Madrid su «implantación, seguimiento y evaluación» se realizan «hace años con plena autonomía, profesionalidad y éxito comprobado».
La Comunidad de Madrid mantiene el Programa de Detección Precoz del Cáncer de Mama (DEPRECAM), el cual proporciona una mamografía gratuita cada dos años a mujeres asintomáticas de entre 50 y 69 años. El año pasado, con motivo del Día Internacional del Cáncer de Mama, Ayuso destacó la relevancia de las revisiones periódicas para detectar la enfermedad en etapas iniciales: «Cuando el cáncer de mama se detecta en estadio 1, la tasa de supervivencia supera el 98%, mientras que en estadio 4 este porcentaje cae drásticamente al 24%». De acuerdo con la presidenta madrileña, la detección temprana «marca la diferencia entre un tratamiento efectivo y una lucha mucho más compleja».
Recientemente, Almudena Quintana, directora general Asistencial del Servicio Madrileño de Salud (Sermas), defendió la efectividad del programa de cribado de cáncer de mama en la región. Afirmó que en Madrid «no existen listas de espera estructurales» y que el tiempo medio para realizar una mamografía es de 34 días. Según explicó, los resultados se comunican en menos de un mes, y ante la detección de alguna anomalía, la derivación al hospital se lleva a cabo en alrededor de 13,7 días. Quintana también anunció que el Ejecutivo madrileño ampliará el rango de edad del programa —actualmente restringido a mujeres de entre 50 y 69 años— para incluir a las de 45 a 74 años a partir de 2026.
A pesar de ello, los datos oficiales evidencian la distancia entre las promesas y la realidad del programa de cribado en Madrid.
Independientemente de los datos presentados en este artículo sobre el registro de espera de pruebas diagnósticas y terapéuticas que incluye mamografías, y según el décimo tercer informe de hospitales 2022‑2024 del Observatorio de Resultados del Servicio Madrileño de Salud, en el ciclo bianual 2021/2022 se realizaron 351.783 mamografías, mientras que en 2023/2024 fueron 393.675. La población diana en 2023/2024 era de 970.539 mujeres y en 2021/2022 de 923.262. «Esto significa que la cobertura apenas ascendió del 38,1% al 40,5%, un incremento de solo 2,4 puntos», indica la diputada socialista Morales. Ella sostiene que, a este ritmo, «resulta complicado que la Comunidad de Madrid pueda asumir la ampliación prevista del programa, incrementando drásticamente la población diana con 474.092 mujeres más«.
Lorena Morales, PSOE: «Al ritmo actual, se necesitarían otros 18 años para alcanzar el 70% de las mujeres que participarán en DEPRECAM»
Uno de los compromisos adoptados por el anterior Gobierno del popular Alberto Ruiz Gallardón en 1999 fue asegurar que al menos el 70% de las mujeres invitadas participaran en el programa de cribado. Sin embargo, la realidad dista mucho de ese objetivo. «Si han tardado 25 años en lograr apenas un 40,5% de participación entre la población a la que va dirigido el programa, al paso actual harían falta otros 18 años para alcanzar el 70% que promete la Comunidad de Madrid«, estima. «Y eso sin considerar aún la ampliación del rango de edad. Si observamos el incremento de apenas un 2,4% entre las rondas 2021/2022 y 2023/2024, incluso siendo optimistas, tardaríamos alrededor de 12 años más en alcanzar ese objetivo», concluye Morales.
Por su parte, fuentes de la Consejería de Sanidad confirman a Público que la ampliación del rango de edad del programa se llevará a cabo «de manera gradual», adaptando la capacidad asistencial al aumento progresivo de la población diana «como se ha hecho hasta ahora», un proceso que, aseguran, culminará en 2028. Desde el departamento insisten también que, ante cualquier sospecha de malignidad, el procedimiento se activa «en un plazo máximo de 72 horas para comunicar los resultados a la paciente» y en un plazo de «15 días como máximo» para llevar a cabo las pruebas sucesivas o el seguimiento de los casos de control.
La Consejería de Sanidad asegura que los casos con riesgo de cáncer de mama «no quedan sin atención», ya que se derivan a centros con menor carga asistencial.
La Consejería enfatiza la importancia de distinguir entre las mamografías de cribado, dirigidas a mujeres asintomáticas dentro de los programas poblacionales de prevención, y las mamografías diagnósticas, destinadas a pacientes con síntomas o hallazgos clínicos sospechosos. «La correcta organización asistencial no debe regirse únicamente por los tiempos de espera, sino por la evaluación del riesgo: los casos urgentes se atienden con la máxima prioridad, mientras que los cribados siguen circuitos protocolizados que no comprometen la seguridad ni los resultados en salud», explican. El organismo añade que las pacientes con síntomas compatibles con cáncer de mama «no quedan sin atención ni seguimiento» incluso en los centros con mayor saturación, ya que se derivan a hospitales con menor carga asistencial «para garantizar la rapidez en la atención y el acceso a las pruebas necesarias».
En el marco del programa de cribado, también se nota una clara diferencia entre los hospitales de gestión pública y los concesionales del grupo Quirónsalud. Por ejemplo, en el Hospital Infanta Elena, las mamografías pasaron de 5.136 en 2022 a 6.300 en 2024. En el Hospital Fundación Jiménez Díaz, el incremento fue más pronunciado: de 331 en 2021 a 10.994 en 2023, y en el Hospital General de Villalba, se realizaron 4.994 mamografías en 2022 y 5.661 en 2024.
Público ha intentado ponerse en contacto con el Grupo Quirónsalud para ofrecer su valoración de los datos, pero no ha recibido respuesta.
Sin mamógrafos en los hospitales públicos de Madrid
Entre las desigualdades detectadas, Comisiones Obreras (CCOO) denunció este miércoles que la Comunidad de Madrid no está incentivando de manera efectiva la realización de mamografías en la sanidad pública, lo que —según el sindicato— resulta en la derivación de pacientes hacia centros privados. Como ejemplo, mencionaron el caso del Hospital Ramón y Cajal, que en 2023 realizó 15.651 mamografías para más de 600.000 habitantes, una media de apenas 21 pruebas al día. «En contraste, el Hospital Rey Juan Carlos —gestionado por el grupo privado Quirónsalud— efectuó 44.709 mamografías en el mismo periodo para 180.000 habitantes, lo que equivale a unas 180 pruebas diarias», destacaron.
CCOO denuncia que los mamógrafos de los hospitales públicos permanecen cerrados por las tardes, fines de semana y festivos
El sindicato también reportó que los mamógrafos de los hospitales públicos están cerrados por las tardes, fines de semana y festivos, a pesar de las largas listas de espera. Por ello, exigen ampliar los horarios de funcionamiento, reforzar las plantillas y garantizar al menos 50 mamografías diarias por cada mamógrafo operativo, además de mejorar las condiciones laborales y salariales del personal. «Esta gestión favorece a la sanidad privada, agrava el déficit del sistema público, desmotiva a los profesionales y, lo más grave, pone en riesgo la salud de la población».



