Solo tres mujeres logran un puesto como bomberas en Madrid: «Nos excluyen de la profesión»
En la Comunidad de Madrid, las mujeres que se desempeñan como bomberas figuran en una única fotografía. Su representación es inferior al 1% del total de profesionales. Aunque la última convocatoria ofrecía 267 nuevas plazas, solo tres de ellas serán ocupadas por mujeres. Estas tres aspirantes no solo superaron las pruebas, sino que se clasificaron entre las 55 con mejores puntajes en el examen teórico. A pesar de ello, forman parte de una estadística aún mínima, casi imperceptible.
Las aspirantes han denunciado repetidamente que el problema no radica en el conocimiento ni en la vocación, sino en las pruebas físicas, que consideran «discriminatorias». La nota mínima exigida (la que se necesita para aprobar) es la misma para hombres y mujeres en estas pruebas. Las mujeres opositoras afirman que esto implica una injusticia para ellas, ya que, según investigaciones científicas, los hombres tienen una «ventaja en aspectos fisiológicos como los niveles de hemoglobina, la capacidad de transporte de oxígeno, el gasto cardíaco y el VO2 máximo».
Al no haber una Ley de Emergencias a nivel nacional, cada Comunidad Autónoma decide su propio marco legal, estableciendo el régimen jurídico de sus Servicios de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento y los requisitos para acceder. En la última convocatoria de la Comunidad de Madrid, se presentaron 2.025 candidatos, de los cuales únicamente 74 eran mujeres. Solo 596 aspirantes pasaron el primer examen teórico: 16 mujeres y 580 hombres. En la segunda prueba, que consistía en las pruebas físicas, solo cinco mujeres lograron aprobar, en contraste con 486 hombres. Finalmente, de las 267 plazas disponibles, 264 serán ocupadas por hombres y solo tres por mujeres, según los resultados provisionales a la espera de las últimas pruebas de fobias y reconocimiento médico, que son generalmente superadas por todos los aprobados.
En la última convocatoria de la Comunidad de Madrid se presentaron 2.025 candidatos, de los que tan solo 74 eran mujeres
Esta situación se ha vuelto habitual, pues en convocatorias anteriores la participación femenina fue casi inexistente: en 2016 ninguna mujer logró plaza, en 2018 solo una, en 2022 fueron dos y en 2023 ninguna.
Estas cifras, expresan las aspirantes, contradicen los principios de igualdad consagrados en la Constitución y en leyes como la Ley Orgánica 3/2007 y la Ley 15/2022, que buscan eliminar la discriminación por motivos de género y asegurar igualdad de oportunidades en el acceso al empleo público y privado. Además, el I Plan de Igualdad entre Mujeres y Hombres de la Comunidad de Madrid, aprobado en 2022, establece que los procesos de selección deben garantizar condiciones justas para todos, especialmente en cuerpos donde las mujeres están subrepresentadas.
Aunque existe una amplia legislación que respalda la paridad, el Cuerpo de Bomberos del Gobierno de Ayuso sigue siendo uno de los más masculinizados del país. Desde Comisiones Obreras advierten que, «a nivel operativo, desde que la primera mujer bombera -ya jubilada- ingresó hasta la fecha, solo han entrado nueve más en las categorías de mayor exigencia física frente a alrededor de 1.000 hombres». De acuerdo con la Consejería de Interior, hay 59 mujeres entre los 1.648 efectivos, un escaso 3,5%, aunque no todas participan en las labores de extinción de incendios. CCOO sostiene que el número efectivo de mujeres en tareas operativas es casi anecdótico: unas diez, menos del 1%. Con la inclusión de las tres nuevas incorporaciones, esta cifra solo ascendería al 1,12%.
El sindicato resalta que la representación femenina, tanto en las escalas operativas como en el nivel de oficiales, enfrenta una desigualdad persistente. Por ello, proponen un plan de igualdad específico, similar a los que se han implementado en otros cuerpos tradicionalmente masculinizados, como el Ejército o la Policía, para investigar las causas y, mediante diagnósticos independientes, sugerir medidas que eliminen esta desigualdad.
CCOO sugiere un plan de igualdad específico, similar a los de otros cuerpos masculinizados como el Ejército
Mientras tanto, subrayan la evidente necesidad de ajustar los criterios de las pruebas físicas. Aseguran que «no se ha demostrado que los estándares actuales sean imprescindibles para la labor de un bombero» y que, al aplicarse de forma igualitaria a hombres y mujeres, se convierten en una «criba competitiva, donde los tiempos deben ser diferentes entre hombres y mujeres por razones biológicas«.
Forzadas a renunciar a su sueño o a intentarlo en otro lugar
Paula (nombre ficticio para proteger su identidad), aspirante de esta promoción, señala que la dificultad de acceder al Cuerpo la ha llevado a considerar abandonar la oposición. «El proceso se vuelve inalcanzable. Nos están echando de la profesión y se pierden todos los valores que podemos aportar, tanto al servicio como a la comunidad», denuncia. «Nos sentimos excluidas, ignoradas, sin oportunidad de demostrar que somos capaces», agrega.
«Nos sentimos excluidas, ninguneadas, sin oportunidad de demostrar que somos válidas», expresa una opositora
Muchas de ellas optan por presentarse en otras comunidades donde sí ofrecen evaluaciones ajustadas por género. «Algunas lo intentan en otros territorios, mientras que otras aceptamos que no vamos a poder ser bomberas«, lamenta Paula.
Las opositoras exigen que en Madrid se implementen políticas de discriminación positiva como las que se han establecido en muchas otras comunidades. En Catalunya, por ejemplo, 95 mujeres ingresaron en la última promoción gracias a estas políticas que reservan el 40% de las plazas para ellas. Además, su modelo de evaluación distribuye los puntos de manera equilibrada entre temario, pruebas físicas, oficios y entrevistas, a diferencia de Madrid, donde las pruebas físicas representan el 60% de la nota final frente al 40% del examen teórico.
Junto a sindicatos como Comisiones Obreras, las aspirantes reclaman revisar las bases de acceso al Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid para «ajustar las pruebas físicas a un rendimiento realista e igualitario entre hombres y mujeres». La documentación que han creado para reclamar la revisión de las bases indica que establecer marcas mínimas iguales para hombres y mujeres dificulta enormemente el acceso femenino, mientras que permite que los hombres obtengan puntuaciones más altas con mayor facilidad.
Las aspirantes solicitan revisar las bases de acceso para «ajustar las pruebas físicas a un rendimiento realista e igualitario»
Las opositoras afirman que habían solicitado un encuentro con Carlos Novillo, consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, que iba a llevarse a cabo este jueves, pero según las opositoras, fue cancelado el martes sin explicación. «Hemos hecho todo lo posible para transmitir nuestras demandas y quejas, pero Novillo no nos escucha», denuncian. Sin embargo, desde la Consejería aseguran a Público que «no se había programado ninguna reunión con el consejero» sobre este tema. Indican que fue un diputado de otro partido «quien invitó a las aspirantes a la Asamblea de Madrid para que se reunieran con el consejero. Al diputado se le explicó que ya habían sido atendidas previamente por el director general de Emergencias en otro encuentro en la Asamblea, y que es él quien está gestionando sus solicitudes», añaden. Fuentes de la Consejería han declinado comentar sobre la posibilidad de revisar las bases de los exámenes.
Las opositoras consideran tomar acciones legales. «Si no se modifican las bases, estamos listas para presentar una denuncia. Es un trabajo masculinizado y estamos subrepresentadas», advierte Paula.
Actualmente, en una prueba de resistencia de 2.000 metros en la Comunidad de Madrid -una de las pruebas físicas obligatorias-, los hombres deben completar en menos de 7’40” para aprobar, mientras que en otros cuerpos similares como el Consorcio de Murcia o el Ayuntamiento de Málaga, las marcas mínimas son de 7’10” y 7’15”. Sin embargo, si comparamos las exigencias femeninas en esos mismos cuerpos, las mínimas son 8’30” y 8’15”, frente a los 7’40” requeridos para mujeres en Madrid.
Un problema adicional en esta prueba es que la diferencia entre el Apto (7’40”) y el límite máximo (7’10”) feminino es de solo 30 segundos, en comparación con la diferencia entre el Apto (7’40”) y el límite máximo (6’20”) masculino, que es de un minuto y 20 segundos. Esto implica que actualmente se exige a las mujeres un esfuerzo relativo mayor que a los hombres.
Las afectadas destacan que las mujeres aportan habilidades físicas valiosas en ciertas intervenciones, como mayor flexibilidad o menor volumen corporal, que son ventajas operativas en espacios reducidos o de difícil acceso. También resaltan que su presencia puede ser crucial en acciones que requieren Equipos de Respiración Autónoma (ERA), además de enriquecer la efectividad y diversidad del cuerpo de bomberos.


