El cautivador corredor real que oculta intrigas, escapatorias y secretos de la corte.
Madrid esconde bajo su superficie secretos que parecen sacados de una novela de misterio, como el Túnel de Bonaparte o Túnel de Napoleón, un pasadizo subterráneo que conecta los jardines del Campo del Moro del Palacio Real con la Casa de Campo. Su origen se remonta a la ocupación napoleónica y al reinado de José Bonaparte, uno de los períodos más agitados de la historia de España.
El túnel fue diseñado a principios del siglo XIX por orden de José Bonaparte, hermano de Napoleón y rey intruso de España tras la invasión francesa de 1808. La intención era proporcionar un acceso privado y seguro desde el Palacio Real hasta el antiguo cazadero real de la Casa de Campo. El arquitecto Juan de Villanueva, famoso por su trabajo en el Gabinete de Historia Natural, hoy Museo del Prado, creó un pasadizo neoclásico de 56 metros de largo, con más de cinco metros de altura y anchura, suficiente para el paso de carruajes.
El Túnel de Bonaparte en Madrid
«La finalidad inicial del Túnel era conectar el Campo del Moro, partiendo del eje que se extiende desde la fachada oeste del Palacio de Oriente, con la residencia real de los Vargas en la Casa de Campo. Se trata de una conexión espacial que Felipe II ya anhelaba para enlazar el recinto de caza menor adjunto al Palacio con el de caza mayor de la Casa de Campo, finca que el propio rey adquirió a los Vargas. Este enlace fue parcialmente obstaculizado por el trazado elevado del Paseo de la Ermita de la Virgen del Puerto, primero por Pedro de Ribera y luego por Sabatini, lo que llevó a la construcción en 1811 de un túnel bajo el Paseo, destinado exclusivamente a los monarcas. A la salida del Túnel, un puente provisional de madera, también privado, cruzaba el Manzanares hacia la Casa de Campo, que posteriormente sería reemplazado por el actual Puente del Rey», detalló el Ayuntamiento de Madrid.
El diseño del túnel refleja la majestuosidad y las necesidades de la corte de la época. La bóveda está construida en ladrillo, sobre un zócalo de granito, lo que le da un aire monumental. Una de las historias más comentadas sugiere que Alfonso XIII lo utilizó para escapar hacia el exilio tras la proclamación de la Segunda República en 1931. Durante la Guerra Civil, se usó como refugio antiaéreo y almacén de municiones.
La boca oeste del túnel, que en sus inicios daba hacia la ribera del río Manzanares, ha experimentado muchos cambios a lo largo de los años. La construcción de la M-30 y de Madrid Río transformaron por completo el acceso, que ahora se encuentra protegido tras una discreta puerta metálica adyacente a una vasta cámara subterránea. Esta cámara conserva elementos originales que permiten apreciar la ingeniería del siglo XIX.
Al aproximarse desde los jardines del Campo del Moro, se puede disfrutar de impresionantes vistas de la fachada occidental del Palacio Real. Desde allí, el túnel desciende suavemente, brindando un acceso directo al área de la Casa de Campo, y conectando con lo que hoy es el Puente del Rey, una estructura que reemplazó al antiguo pontón de madera y que forma parte del trazado histórico del pasadizo.
Rehabilitación
La rehabilitación del Túnel de Bonaparte ha iniciado recientemente bajo la supervisión de Patrimonio Nacional, en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid. El proyecto cuenta con un presupuesto de 415.000 euros, provenientes del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Se edificará una pasarela central que permitirá recorrer la longitud total del túnel, contemplando los detalles arquitectónicos originales, como el zócalo de granito y la bóveda de ladrillo.
Durante décadas, tras la Guerra Civil, se utilizó como acceso al Museo de Carruajes, hasta que su cierre en la década de 1980 lo sumergió en el olvido. Con esta rehabilitación, se espera que su reapertura en 2027 permita a los madrileños y visitantes recorrer el pasadizo completo y descubrir la historia oculta bajo la capital española.
La jefa del Servicio de Arquitectura de Patrimonio Nacional, María Corzo, explica que el proyecto «va a permitir entender cómo era el túnel en origen, porque desde la pasarela completamente accesible y con la iluminación que enfatiza el recorrido se podrán apreciar las proporciones y los materiales originales».
El Túnel de Bonaparte no es único en Madrid, aunque sí es uno de los mejor documentados. La ciudad posee otros túneles históricos, algunos relacionados con el Palacio Real y el antiguo Alcázar de los Austrias. Mapas antiguos, como los de Pedro de Texeira del siglo XVII, muestran la existencia de una red subterránea que ha alimentado leyendas bajo el centro histórico de la ciudad.
En definitiva, el Túnel de Bonaparte es un testimonio de la historia madrileña, un vínculo entre el pasado y el presente que permitirá seguir los pasos de José Bonaparte, Alfonso XIII y otros personajes históricos.



