María Victoria Atencia se adjudica el Premio Nacional de las Letras 2025 | Cultura
María Victoria Atencia (Málaga, 93 años), una de las poetas más destacadas de la lengua española en el siglo XX, ha sido premiada este martes con el Premio Nacional de las Letras Españolas, correspondiente al año 2025. Coetánea de la generación poética de los 50, su obra ha cultivado desde 1955 una voz íntima, espiritual y clásica. “Ya está todo en sazón. Me siento hecha, / me conozco mujer y clavo al suelo profunda la raíz, y tiendo en vuelo la rama”, escribió en uno de sus poemas iniciales, Sazón.
Poeta que captura la magia de lo cotidiano, el jurado ha destacado en su nota del fallo la elección de la autora por “una creación poética que encarna y recrea la esencia de la vida. En sus versos, la palabra se valida por su capacidad de transmitir momentos de trascendencia emocionante, por una clara fe en el valor representativo y por la importancia de su belleza”. En Sábado, Atencia escribe: “Sentadas en pupitres, en filas o en recreos, / pensábamos el día perfecto cada una / con un sol, sus películas y su adiós en la calle / al niño que llevaba nuestro nombre en su frente”.
Ganadora del Premio Nacional de la Crítica (1998), del Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca (2010) y del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2014), el galardón de este martes representa un reconocimiento a su extensa trayectoria. Su obra, marcada frecuentemente por el verso alejandrino, se ha desarrollado a lo largo de más de medio siglo y se divide comúnmente en tres etapas. La primera, hasta 1961, es expresiva y cargada de emoción; la segunda, que comienza diez años después con Marta y María, se centra en el ámbito doméstico como fuente de inspiración; y la tercera, desde finales de los setenta, se enfoca en el arte, la pintura y la música.
Atencia estudió piano y composición en el Conservatorio, manteniendo una relación cercana con las artes plásticas a través del grabado y la ilustración. Es miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, y su sensibilidad artística ha influido en su poesía, que se ha mantenido ajena a la temática social que definió, en la segunda mitad del siglo XX, los escritos de muchos de sus contemporáneos. Nunca ha dejado la ciudad de Málaga, donde nació y aún reside. Independiente y libre frente a las corrientes literarias dominantes, Atencia emana un aire de discreción, que no ha obstaculizado que reciba elogios de otros poetas y escritores, como la publicación de Certeza de la luz, una obra homenaje en celebración de su noventa cumpleaños.
Este martes, el jurado ha señalado que la lírica de María Victoria Atencia “parece brotar de ‘manantial sereno’, atravesada por un verso limpio de traspasada pureza y por la búsqueda de una perfección sin ambages. En su poética, cada puntada sirve de armazón para el conjunto global y para otorgar un significado que amplifica sus efectos estéticos”. Publicó su primer poemario, Arte y parte, en 1961, y su obra más reciente es El umbral, de 2011, que le valió el premio de la Real Academia Española. Fue propuesta en 2012 por Soledad Puértolas, Inés Fernández Ordóñez y Luis María Ansón para ocupar el sillón n en la RAE, aunque finalmente el puesto fue tomado por Carme Riera.
“A lo largo de su carrera, de contundente calidad, Atencia continúa añadiendo nuevas perspectivas que otorguen mayor prestancia y profundidad a su lectura, convirtiéndola en una voz esencial por sí misma, sin necesidad de pertenecer a una generación canónica, salvo la de su eterno compromiso como mujer creadora”, destaca el fallo del jurado, presidido por María José Gálvez Salvador, directora general del Libro, del Cómic y de la Lectura del Ministerio de Cultura, e integrado, entre otros, por el dramaturgo Juan Mayorga por parte de la RAE.
Resplandor y oscuridad
El premio Nobel Vicente Aleixandre recordaba su primer encuentro con Atencia: “Una adolescente delicada pero irradiante que parecía sonreír desde un futuro prometido. […] Es que algo se le anunciaba: el nacimiento de un resplandor y de una oscuridad, al mismo tiempo, entre los que ella encerraría y revelaría el significado de la vida, con una palabra inconfundible”.
La poeta desde muy joven estuvo ligada a los poetas del grupo que se formó en torno a la revista poética Caracol, se casó con Rafael León a los 19 años y es madre de cuatro hijos. En 1971 obtuvo el título de piloto de aviación y, aunque más tarde dejó esa actividad, el concepto de vuelo también permea su obra poética, que ha sido traducida a más de una decena de idiomas. Atencia, además, es traductora del italiano.
Después de un parón en su escritura poética en los setenta, retoma su producción con Los sueños (1976); El mundo de M.V. (1978); y Compás binario (1979), a los que le siguieron Adviento (1983); Trances de Nuestra Señora (1986); De la llama que arde (1988), La pared contigua (1989), El hueco (2003) y De pérdidas y adioses (2005).
El Premio Nacional de las Letras, instituido en 1984 por el Ministerio de Cultura, convoca a reconocer la obra completa de un autor en la variedad de lenguas españolas, y está dotado con 50.000 euros. En ediciones anteriores, ha sido otorgado a Manuel Rivas (2024), Cristina Fernández Cubas (2023), Luis Landero (2022), José María Merino (2021) y Luis Mateo Díez (2020). Atencia se convierte en la quinta mujer en recibirlo en la última década.



