Español 2 – Atlético de Madrid 1: Un comienzo complicado


Simeone comenzó la temporada haciendo algo poco habitual en él: otorgar confianza a los nuevos desde el inicio. Cinco de los fichajes formaron parte del once inicial: Ruggeri, un jugador peculiar que parece correr de manera extraña, descoordinado, pero que siempre llega y defiende: bien. Hancko, como central zurdo, cumplió. Almada y Baena por la izquierda también estuvieron bien, aunque mostraron más potencial que rendimiento. Y el mejor de todos, Cardoso, un mediocampista esencial sobre el que giró una primera parte brillante, donde se lograba un golazo de Julián de libre directo, generando la sensación de que el Atleti podía ganar el partido como y cuando quisiera.

BARCELONA, ESPAÑA – 17 DE AGOSTO: Miguel Rubio de RCD Espanyol (oculto) celebra anotando el primer gol de su equipo junto a sus compañeros durante el partido de LaLiga EA Sports entre RCD Espanyol de Barcelona y Atlético de Madrid en el RCDE Stadium el 17 de agosto de 2025 en Barcelona, España. (Foto por Alex Caparros/Getty Images)

Sin embargo, tras el descanso, Simeone, siempre precavido con las tarjetas amarillas, sustituyó a Cardoso, y desde ese momento todo se desvaneció. Koke reemplazó a Gallagher y estuvo igual de desubicado que el inglés, pero con menos energía, mientras que Barrios entró con buen pie y creó una jugada magnífica que terminó con un tiro al palo de Julián que pudo haber cerrado el partido y desatado la celebración, pero no fue así, y entonces llegó el fútbol. No el juego, sino el que impone sus leyes incomprensibles. Llorente cometió una falta absurda desde lejos y, a partir de ahí, llegó el empate debido a un error en la marca de Raspadori, otro de los debutantes, que dejó una impresión un tanto decepcionante. El estadio del Espanyol, que permanecía dormido y resignado, se transformó, y su equipo, poco después, anotó un segundo gol increíble. Y ahí quedó todo. El Atleti no supo, no pudo, no se encontró. Griezmann no estuvo ni siquiera media hora, y Sorloth ni diez minutos. Pero quizás lo más significativo de esa inoperancia evidente en la segunda mitad fue sustituir a Julián cuando se necesitaba el gol; ¿tal vez eso sea pensar en el futuro y dejar escapar el presente? La cuestión es que el partido que parecía ganar de cualquier manera se perdió. Primeros tres puntos al traste. Primera pedrada en la frente. Primer aviso a los navegantes.

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