Ana Bustelo exhibe ‘Piedra, papel, amuleto’ en el Museo ABC.
La exhibición consiste en cinco proyectos —Megaestructuras, Banquete, Amuleto, Memoria y Roma— que despliegan un universo visual compuesto por dibujos, relatos, figuras y fanzines. En estos, Bustelo ofrece un recorrido a través de su trabajo personal de los últimos años, estructurado alrededor de la idea de la transformación de la imagen. Según la artista, ninguna imagen es permanente: todas pueden asumir otras versiones y modificaciones que alteran, no solo su cualidad física, sino también su significado.
En declaraciones a Europa Press Televisión, la ilustradora mencionó que el origen de la exposición fue el proyecto realizado durante su beca en la Academia de España en Roma. La muestra, organizada en cinco secciones, incluye “un retablo contemporáneo y un libro autoeditado sobre la memoria”, así como “libros y dibujos relacionados con la composición y el apilamiento de objetos”, además del libro Banquete y su obra más actual, Amuleto, creada en colaboración con las residencias del Espacio Araña.
El recorrido comienza con Memoria (2018-2020), el único proyecto previo a su etapa romana, que compila retratos en blanco y negro —algunos de familiares— desarrollados y reedificados desde el recuerdo. A continuación se presenta Roma (2019-2020), enfocado en un retablo formado por nueve dibujos organizados en tres calles dedicadas a Penélope, Sísifo y el Coyote, que tratan las ideas del intento, el fracaso y la repetición.
A partir de su vivencia en la capital italiana nace Megaestructuras (2022-2025), serie en la que Bustelo abandona el blanco y negro para explorar el color, influenciada por la interacción con otros veinte artistas durante su estancia en Roma. La exposición culmina con Amuleto (2025), su proyecto más reciente, compuesto por reproducciones de un libro recién editado y estructuras elaboradas con objetos domésticos, una extensión del proceso creativo iniciado tras su experiencia en la Academia.
Además de estos trabajos, la exposición incluye publicaciones que se apartan de la encuadernación convencional y una instalación en forma de andamio en la que la artista integra el lenguaje del diseño gráfico.
Bustelo reflexiona en la muestra sobre su vinculación con el dibujo, al que define como “una manera de pensar durante un tiempo más prolongado las cosas”, una práctica que, según afirma, le permite concentrarse más que en la ilustración comercial, “más sujeta a otros tiempos” y de carácter “más reflexivo y pausado”.



