España ha alcanzado el millón de afiliados procedentes de Latinoamérica: ¿cuáles son sus ubicaciones y ocupaciones? | Economía


Azucena Carhuajulca, originaria de Chiclayo (Perú), tiene 31 años y trabaja a 9.500 kilómetros de su hogar, en Bilbao. “Cuidado de tres personas mayores, una pareja y una hermana que conviven. Les ayudo con su medicación, salimos a pasear, hago la compra, preparo las comidas”. Su salario es el mínimo profesional, que asciende a 16.576 euros brutos anuales. Jessica Klejman, de 37 años, nació en Caracas (Venezuela) y trabaja a 7.000 kilómetros, en Madrid. “Me especializo en marketing y comunicación en una empresa internacional de tecnología, con un salario competitivo y condiciones favorables. Estoy muy satisfecha”.

Estas dos mujeres representan una comunidad laboral en crecimiento: la de los latinoamericanos en España. Este año, han superado el millón de afiliados a la Seguridad Social, convirtiéndose en el segundo grupo más numeroso de trabajadores extranjeros. Aunque Marruecos (351.600 afiliados) supera a cualquier nacionalidad americana, en conjunto los latinoamericanos superan a los africanos (alrededor de medio millón) y a los asiáticos (unos 300.000). Los europeos aún superan a los latinoamericanos por algunas decenas de miles, pero las tendencias indican que el sorpasso está cerca.

La inestable situación de Azucena es más común que la de Jessica. Sin embargo, ambas representan la diversidad laboral de los latinoamericanos en España. Si bien predominan en empleos de baja remuneración y enfrentan sobrecualificación, también están logrando mayor visibilidad en sectores avanzados, superando a otras comunidades migrantes. Estas observaciones se respaldan en datos proporcionados por la Seguridad Social a EL PAÍS, que permiten desglosar la información por comunidades autónomas y grupos de edad para las nacionalidades más destacadas: Colombia (253.000), Venezuela (207.000), Perú (99.000), Ecuador (76.000) y Argentina (69.000).

A estas cifras se añaden 61.000 de Honduras, 50.000 de Paraguay, 42.000 de Brasil, 41.000 de Cuba, y 39.000 de Bolivia, completando los diez países con mayor presencia en España. Con diez países latinoamericanos más, la cifra total en septiembre (últimos datos disponibles) es de 1.062.000 afiliados. La barrera del millón se superó en mayo, coincidiendo con los datos desglosados que conforman este reportaje.

Mónica Monguí, socióloga colombiana e investigadora en la Universidad Complutense de Madrid, especializada en migraciones, destaca que antes de alcanzar esa cifra de un millón, los latinoamericanos “ya eran esenciales en el tejido laboral español, especialmente en cuidados, hostelería, limpieza, construcción y servicios”. “Lo que ha cambiado”, señala, “es su visibilidad estadística. Muchas han podido afiliarse mediante vías de regularización y a través de la necesidad estructural de mano de obra en sectores donde la población española no satisface la demanda, además de la estabilización de comunidades que tienen más de una década en España”.

Desde 2019, el número de afiliados latinoamericanos se ha duplicado, aumentando en medio millón. Las nacionalidades que más contribuyen son Colombia (+176.000), Venezuela (+146.000) y Perú (+60.000). Álvaro Zuleta, colombiano y presidente de la asociación Aculco, argumenta que estos aumentos, además de la estabilización de comunidades mencionada por Monguí, son consecuencia de las crisis económicas que han enfrentado estos países. “La consolidación del bloque andino refleja un patrón de asentamiento estable, urbano y familiar. No se trata solo de flujos económicos, sino de proyectos de vida”, reflexiona Monguí, quien también nota un notable crecimiento de “los flujos provenientes de Centroamérica y el Caribe, especialmente de Honduras y Nicaragua”. En el último lustro, estos países han aportado 32.100 y 14.000 afiliados, respectivamente.

Hostelería, el sector más importante

La comunidad más numerosa, los colombianos, se dedica principalmente a la hostelería. Este sector, caracterizado por salarios bajos y largas jornadas laborales, emplea a uno de cada cinco colombianos afiliados a la Seguridad Social (21%), mientras que en el promedio global de trabajadores se limita al 10%. Los venezolanos (24%) y argentinos (23%) tienen aún más representación en este ámbito.

Tabla

Pilar Liñán es una de los 15.900 argentinos que laboran en bares y restaurantes en España. “Cada vez somos más argentinos, especialmente en la hostelería, un sector que facilita la entrada al mercado laboral. Aunque es agotador; a veces trabajo diez días seguidos. En mi restaurante somos 15 trabajadores, solo uno es español, el resto son dominicanos, ecuatorianos, peruanos…”, cuenta esta argentina de 37 años. Reside en Madrid, donde sus compatriotas, así como peruanos, colombianos, ecuatorianos y venezolanos, constituyen el 5% de la fuerza laboral. En ninguna otra región estos cinco grupos nacionales representan una porción tan significativa del total laboral.

Además, aunque la Comunidad de Madrid es la tercera en población, es donde más empleados peruanos, colombianos, venezolanos y ecuatorianos se concentran. Los argentinos, más prevalentes en Cataluña, son la única excepción a la tendencia de Madrid. En contraste, las autonomías con la menor proporción de afiliados latinoamericanos son aquellas con economías menos dinámicas, siendo Extremadura el ejemplo más claro con solo 3.600 afiliados de estos cinco países, representando menos del 1% del total regional. Si todos ellos fundaran un municipio (sin sus familias) ni alcanzarían la categoría de ciudad, mientras que la suma de los afiliados en la Comunidad de Madrid en un solo núcleo poblacional casi empataría con Alcalá de Henares o Fuenlabrada.

Número de afiliados de cada país por comunidad autónoma

Colombia

Mapa Colombia

Venezuela

Mapa Venezuela

Perú

Mapa Perú

Ecuador

Mapa Ecuador

Argentina

Mapa Argentina

Más allá de las diferencias regionales, el análisis por edad también contribuye a entender la migración latinoamericana a España. Las comunidades que más han crecido en los últimos años (Venezuela, +237% desde 2019; Colombia, +228%; Perú, +154%; y Argentina, +85%) son las que tienen afiliados más jóvenes a la Seguridad Social. Alrededor de la mitad de ellos tienen 34 años o menos. Sin embargo, en la comunidad que menos nuevos afiliados aporta (Ecuador, con un crecimiento de solo 0,2%), este grupo de jóvenes representa aproximadamente un tercio del total. Por eso, como ilustra el siguiente gráfico, la edad media de los ecuatorianos se asemeja a la del promedio económico, que está principalmente envejecido por la población española.

Porcentaje de afiliados en cada tramo de edad



Mujeres



Hombres



Total afiliadas



Total afiliados

“La mayoría de ecuatorianos vinimos hace años, a principios de siglo. Yo llegué en 1999”, rememora Vladimir Paspuel, de 64 años. “Hoy otras comunidades, como la colombiana o la venezolana, llegan en mayor número”, dice el presidente de la asociación Rumiñahui. “Muchos ecuatorianos trabajaban en la construcción y siguen haciéndolo”, añade, señalando otro aspecto clave: los afiliados de Ecuador son los únicos que no se dedican principalmente a la hostelería; un 17% lo hace en la construcción, en comparación con el 7% del promedio general de la economía.

Sergio, un paraguayo de 28 años, también trabaja en la construcción, pero no forma parte de las estadísticas de la Seguridad Social ya que carece de documentación. “Llegué hace un año y trabajo en la demolición de edificios, que es una de las partes más peligrosas del sector. Mis compañeros, que son también extranjeros, están en la misma situación”, explica. Critica a sus jefes porque no les pagan las horas extra (a veces trabaja hasta 14 horas diarias), no les proporcionan material de seguridad y no respetan los descansos.

“Siento una gran impotencia. Muchos compañeros están muy deprimidos, pero continúan trabajando porque es lo único que tienen, por miedo a ser despedidos”, comenta Sergio. Gana alrededor de 800 euros al mes, siempre cuidando de no sufrir un accidente “porque si ocurre, sería tu culpa y te despiden”. Cuando llega a casa, descansa en una habitación diminuta en Madrid, pagando 400 euros al mes más gastos. En su hogar hay tres habitaciones más: en una vive una pareja, en otra una familia de cinco, y en la última, dos compañeros.

Barras apiladas

Más latinoamericanos, según el INE

Es complicado determinar cuántos latinoamericanos residen en España en circunstancias irregulares como Sergio, ya que la afiliación a la Seguridad Social (como registro administrativo) no refleja esta realidad. Sin embargo, la Encuesta de Población Activa del INE no desagrega por países, pero sí por grandes grupos territoriales, indica que hay 1,52 millones de trabajadores extranjeros de América Latina. Esto no implica que haya medio millón de trabajadores irregulares latinoamericanos en España (la diferencia entre los registrados en la Seguridad Social y los que aparecen como ocupados en la encuesta), pero proporciona una aproximación al fenómeno. Según esta desagregación, Latinoamérica, que acaba de superar el máximo de 2008, ha superado a Europa.

Ocupados por nacionalidad (Gráfico de área)

Ángela Villegas, colombiana de 37 años, también trabaja en el sector de la construcción, pero en una situación completamente diferente a la de Sergio. “Soy ingeniera civil. Estudié en Colombia y hice un máster en gestión de proyectos. Trabajo actualmente en la industria de la construcción e inmobiliaria, primero en la obra y desde hace dos años y medio en una compañía promotora,” explica. Uno de los aspectos que le llama la atención de España es “lo difícil que es alcanzar altos salarios” y menciona una dificultad que también resalta Klejman: “Estás solo, sin redes. Eso complica las cosas. Tienes menos conexiones para encontrar trabajo; tus compañeros pueden estar viviendo con sus padres, pero tú tienes que pagar un alquiler…”. Esto impacta en empleados tanto de altos como de bajos ingresos, aunque los segundos son más vulnerables si pierden su empleo.

Nathalie Burbano, colombiana de 37 años y médica radióloga intervencionista, tenía la intención de volver a Colombia tras finalizar parte de su formación en España, pero cambió de opinión porque pudo homologar su título en menos de un año y obtuvo trabajo rápidamente, dada la escasez de personal sanitario. “Trabajo en el Hospital de Toledo, donde puedo ingresar al servicio público sin necesidad de nacionalidad. He solicitado la nacionalidad para poder trabajar en Madrid, ya que ahí sí se exige, dado que resido allí y viajo en tren cada día”. El 6% de los colombianos trabaja en el sector de la salud y servicios sociales, superando solo al 8% de los peruanos. Ambas cifras están por debajo del 10% promedio nacional, pero superan al total de extranjeros (4,8%).

Pilar, la camarera argentina, anhela obtener la nacionalidad para poder ingresar en uno de los sectores con menor participación de colombianos, venezolanos, peruanos, ecuatorianos y argentinos en España: la Administración pública. Ninguna de estas nacionalidades supera el 1% en este ámbito, mientras que el 6% del total de afiliados a la Seguridad Social pertenece a este sector, debido a la necesidad de contar con nacionalidad española o comunitaria para muchas oposiciones. A la espera de homologar su título universitario y sin la nacionalidad española, Pilar no puede presentarse a las oposiciones de trabajadora social. “A finales de noviembre tengo un examen”, dice, refiriéndose a la prueba para obtener la nacionalidad.

Si aprueba, se unirá a los 1,3 millones de ocupados con doble nacionalidad en España (que en la Seguridad Social son considerados españoles), representando el 6% del mercado laboral, más del doble que hace diez años. El INE no desglosa este apartado por países ni por grupos continentales, por lo que no es posible saber cuántos provienen de cada país latinoamericano. No obstante, los expertos afirman que la mayoría posee pasaporte español y de uno de los países de Hispanoamérica, dado que casi todos los países con convenio de doble nacionalidad con España pertenecen a esa región del mundo. Los latinoamericanos pueden obtener este estatus tras dos años con permiso de residencia, mientras que marroquíes o chinos deben esperar una década y renunciar a su nacionalidad original.

Ocupados por nacionalidad (Gráfico de área)

Estas comunidades, según datos proporcionados el año pasado por la Seguridad Social a este periódico, son las que presentan mayor concentración en sectores específicos: el 84% de los chinos están involucrados en comercios, restaurantes y bares, mientras que en promedio, estos sectores apenas emplean al 26% de la economía española; un tercio de los marroquíes trabaja en el campo, significativamente más que el promedio.

Los latinoamericanos, sin embargo, se distribuyen de una manera algo más similar al promedio: el 8% de los colombianos trabaja en la industria manufacturera (promedio del 11%); el 12% de los venezolanos en actividades administrativas (promedio del 8%); el 7% de los argentinos en campos científicos y técnicos (promedio del 6%); el 9% de los peruanos en transporte (promedio del 6%); y el 2% de los ecuatorianos en otros servicios (promedio del 3%).

Monguí destaca que “la similitud sectorial es solo aparente, ya que si bien trabajan en los mismos ámbitos, no ocupan los mismos puestos, ni disponen de la misma estabilidad, ni perciben igual salario”. Además, Paspuel menciona que la situación de los latinoamericanos en España depende en gran medida de su condición de clase en sus países de origen: a más privilegio, mayor probabilidad de colocación favorable aquí. “El mercado laboral español sigue operando bajo una lógica de etnoestratificación, en la que el origen y nacionalidad determinan posiciones y condiciones laborales. Las personas latinoamericanas, y en particular las mujeres, continúan concentrándose en el segmento secundario del mercado laboral”, añade esta académica de la Universidad Complutense.

El ámbito que mejor ilustra ese fenómeno es el empleo doméstico, frecuentemente relacionado con el cuidado profesional. Lexbia Patricia Díaz, una hondureña de 50 años que reside en Mallorca, comenta: “Por las mañanas trabajo como empleada de hogar, y por las tardes limpio supermercados. Lo que disfruto de mi trabajo es ayudar a la gente, aunque es agotador”. René Bellido, un boliviano de 54 años también residente en la misma isla, ha tenido experiencias similares: “He enfrentado momentos de racismo por parte de personas que no saben comportarse, pero no es lo habitual. Creo que cada vez se comprende mejor cuánto podemos aportar”. En la actualidad, es jefe de cocina.

Azucena, la peruana que abre este reportaje, desea cambiar de sector pronto: “Vine porque la situación en mi país era muy mala, tanto económica como de seguridad. Pero antes trabajaba en un banco; tengo un título en administración de empresas. Espero poder homologar mi título y avanzar. Una amiga lo logró y ahora trabaja en una agencia de seguros. A veces aquí siento que no valgo nada, que empiezo de cero, pero tengo esperanza”.

¿Y qué pasará en el futuro con este flujo de trabajadores latinoamericanos? El presidente de Aculco sostiene que dependerá de dos factores. Primero, del desempeño del mercado laboral español, “de que continúe creciendo y manteniendo solidez, dado que siempre será un destino preferido por la comunidad ya establecida y también por el idioma compartido”. Sin embargo, también apunta que dependen de las condiciones en los países latinoamericanos: “Los flujos de llegada dependerán de la estabilidad en el país de origen. Si la situación mejora, podría disminuir la migración”. La tendencia en la afiliación parece estar moderándose año tras año, después del aumento post-pandemia: de 2022 a 2023, España incorporó 131.000 afiliados latinoamericanos (+17,8%); de 2023 a 2024, 109.000 (+12,6%); y en el último ejercicio, 88.000 (+9%).

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