Gil Marín y Cerezo deben obtener la aprobación del Consejo de Ministros para vender el Atlético a Apollo por 1.200 millones.


Gil Marín y Enrique Cerezo se encuentran a un paso de formalizar el traspaso del control mayoritario del Atlético de Madrid al gigante de inversiones Apollo Sports Capital (ASC). Esta transacción, valorada en más de 1.200 millones de euros, está sujeta a la aprobación de tres organismos reguladores, siendo la del Consejo de Ministros español la más desafiante.

La cifra mencionada es un claro indicador del poderío global de la marca colchonera. Con una valoración del club con un valor de 2.400 millones de euros, la adquisición del 55% del capital social por parte de Apollo requiere un desembolso inicial por encima de los 1.200 millones de euros.

Este porcentaje mayoritario se obtiene de los actuales accionistas, entre ellos Miguel Ángel Gil, Enrique Cerezo, Quantum Pacific Group y Ares Management, quienes seguirán vinculados como socios minoritarios.

El proceso para que el capital neoyorquino asuma oficialmente el control del Metropolitano se encuentra condicionado por tres autorizaciones, convirtiéndose en un ejemplo para el estudio del derecho deportivo y mercantil.

atletico de madrid apollo
El nuevo socio del Atlético de Madrid, Apollo Global.

A nivel nacional, la mayor controversia radica en la obligatoriedad de que el Consejo de Ministros otorgue su aprobación. Esto se debe a la aplicación del Control de Inversiones Extranjeras Directas (IED).

Dado que Apollo es un inversor extracomunitario (de EE.UU.) y la participación que adquiere supera el 10% de una entidad española considerada estratégica —el fútbol, por su relevancia económica y social, se absorbe en esta categoría—, la operación activa el denominado «Escudo Anti-Opas».

Dicho mecanismo busca proteger el interés general, el orden público y la seguridad económica de España ante inversiones provenientes de fuera de la Unión Europea en sectores considerados clave. Así, la decisión del Gobierno central será un termómetro sobre cómo se evalúa la venta de importantes instituciones deportivas a fondos globales.

Por otro lado, el Consejo Superior de Deportes (CSD) también debe pronunciarse sobre la cesión del control. La legislación de Sociedades Anónimas Deportivas exige que este organismo brinde su autorización antes de que se adquieran acciones que superen el 25% del capital social.

Su función es asegurar la idoneidad y solvencia de los nuevos propietarios, cuidando la estabilidad financiera del club y la integridad de la competición. Este requisito, que el brazo deportivo de Apollo, dada su reputación y magnitud, debería cumplir sin grandes dificultades, agrega un segundo nivel de escrutinio en España.

Finalmente, en el ámbito de la comunidad europea, la Comisión Europea (CE) interviene por motivos de control de la competencia.

Debido al enorme volumen de negocio tanto de Apollo, con otras instituciones europeas, como del Atlético de Madrid, la compra se ha clasificado como una concentración económica de dimensión europea.

Bruselas deberá dar su visto bueno para confirmar que la operación no distorsiona significativamente la libre competencia en el Mercado Único, un procedimiento estándar para operaciones de tal magnitud.

Más allá del cambio en la estructura accionarial, el verdadero motor estratégico de esta transacción radica en otro gran movimiento financiero: una ampliación de capital crucial. Apollo no solo busca adquirir, sino también restaurar y transformar.

Visita de Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, (en el centro) al Estadio Metropolitano.

El fondo ha prometido inyectar directamente los recursos necesarios para cubrir el gran agujero financiero de 555 millones de euros que recaía sobre el proyecto más ambicioso del club: la Ciudad del Deporte.

Este complejo monumental, cuyo costo total se estima en 800 millones de euros, se construirá en terrenos adyacentes al Estadio Metropolitano.

Hasta ahora, el club había financiado una parte con recursos propios (125 millones) y con los 120 millones del acuerdo de LaLiga con CVC, pero el déficit era un obstáculo que el capital estadounidense ha eliminado de manera inmediata.

La suma de la inversión para el control (1.200 millones) y esta salvaguarda de la infraestructura (555 millones) lleva la operación a casi 1.800 millones.

A pesar de que el centro de control financiero se trasladará a Wall Street, la gestión diaria del club seguirá en manos de Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado durante más de dos décadas, y Enrique Cerezo, presidente, aunque ahora como socios minoritarios.

Jesús Gil, padre de Miguel Ángel, y Enrique Cerezo, adquirieron el 95% del capital en 1992 al transformar el club en S.A.D. por cero euros. El dinero formalmente ingresado para suscribir las acciones mayoritarias fue parte de un «entramado fraudulento» para evadir las exigencias de la Ley del Deporte, según dictó el Tribunal Supremo, aunque el delito ha prescrito sin consecuencias penales.

El Atleti será la principal inversión de Apollo

La compra es, además, única dentro del portafolio de Apollo. El fondo ha afirmado que el Atlético será su inversión principal y no formará parte de un esquema de multipropiedad, disipando las preocupaciones sobre posibles conflictos de interés con otras entidades deportivas.

Con este respaldo financiero, la institución madrileña busca fortalecer su capacidad financiera, asegurar su competitividad deportiva y, crucialmente, hacer de la Ciudad del Deporte una realidad tangible para el primer trimestre de 2026, una vez se hayan resuelto los desafíos regulatorios de Madrid y Bruselas.


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