Sombras ominosas en el futuro del Atlético de Madrid


Tras un breve periodo de descanso que trajo consigo cuatro victorias consecutivas, el Atlético de Madrid se enfrenta a un cierre de año sin posibilidad de error. El parón de selecciones ha llegado con una sensación de mejora en el equipo, después de un noviembre donde no salió de la Comunidad de Madrid y consiguió superar desafíos difíciles ante rivales como Sevilla, Betis y un Levante que volvió a complicar las cosas para el conjunto dirigido por Diego Pablo Simeone. Esa “tranquilidad” se disipa: el calendario se intensifica y se acerca el auténtico Tourmalet rojiblanco.

El regreso será el domingo 23 de noviembre en el Coliseum, frente al Getafe, un derbi que pondrá a prueba la dinámica positiva tras el parón. Tres días después, el Metropolitano se llenará de ambiente europeo para recibir al Inter de Milán en una noche crucial de Champions (miércoles, 21:00). Sin apenas tiempo de descanso, el sábado 29 el equipo volverá a LaLiga ante un Oviedo recién ascendido, otro compromiso en casa que requiere consistencia para no perder terreno.

La intensidad aumentará el martes 2 de diciembre con la visita al Camp Nou, partido adelantado por la Supercopa de enero. Y cuatro días más tarde, tendrá lugar un nuevo desafío en San Mamés contra el Athletic, un campo que siempre exige carácter y piernas frescas. El tercer viaje consecutivo será en el ámbito europeo: el martes 9, el Atlético viajará a Eindhoven para cerrar la fase de grupos ante el PSV.

El equipo regresará al Metropolitano el sábado 13 de diciembre para enfrentarse al Valencia, una oportunidad para reafirmar la fortaleza en casa. El último esfuerzo del año será visitar Montilivi para medirse al Girona, un partido que podría adelantarse al sábado en espera de la confirmación de horarios oficiales.

En total, son ocho partidos en menos de un mes que definirán el rumbo de la temporada en LaLiga y Champions. La gestión de las cargas, las rotaciones inteligentes y la eficacia en las áreas serán esenciales para mantener la buena racha que el Atlético venía acumulando antes del parón. La plantilla llega con mejores sensaciones, pero el margen de error es mínimo: cada punto y cada cambio desde el banquillo pueden ser decisivos para cerrar 2025 en una posición competitiva.


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