Las Palmas finalizará la jornada en la cima de la Segunda División.


La U.D Las Palmas logró un excelente resultado en el estadio José Zorrilla con poco esfuerzo, ya que el único gol de Pejiño a los 13 minutos fue suficiente para vencer a un Valladolid que, una vez más, no supo aprovechar sus oportunidades. Los insulares llegaban a este encuentro cobrados de ánimo tras su victoria contra el líder, el Racing de Santander, y reflejaron esa confianza y seguridad desde el inicio. Fueron en busca del balón de manera constante.

Los vallisoletanos supieron hacer frente a la presión visitante y mostraron su capacidad ofensiva, al igual que en el partido anterior contra el Cádiz, con dos jugadores en la delantera. Jorge Delgado quiso probar suerte en una de las incursiones locales, pero su tiro se fue demasiado desviado. No deseaban ceder el control del balón a un rival tan peligroso en el ataque.

Y Las Palmas no tardó en exhibir sus virtudes, con Kilian recuperando el balón en el centro del campo para pasárselo a Pejiño, quien se deshizo de la defensa blanquivioleta para anotar el primer gol en el José Zorrilla, con un disparo preciso ajustado al palo, que Guilherme no pudo detener. Al Valladolid le tocaba una vez más buscar la épica en su intento de remontar. Y si habitualmente, sin presión, tienen problemas para marcar, con ella, la tarea se volvía aún más complicada.

No es que los de Guillermo Almada no generen ocasiones, sino que son incapaces de «encontrar el arco», como señala el propio técnico uruguayo. Parece que están en un universo paralelo, en un metaverso que no logran localizar, ni siquiera a balón parado. El equipo canario ya no tenía prisa. Tenía el resultado bajo control y solo necesitaba esperar a aprovechar algún error del rival. Mientras tanto, estos lo intentaban una y otra vez, buscando sin descanso el área contraria, pero sin éxito.

A pesar de haber disfrutado de más posesión de lo esperado, el Real Valladolid se retiró al vestuario con un gol en contra, resultado de la efectividad de Las Palmas, que, con poco, logró mucho. Tras la reanudación, con Chuki como novedad en sus filas, los locales se lanzaron a buscar el gol. No se podía negar su esfuerzo, pero no daban con la recompensa. Y cuando lograron marcar, el tanto de Marcos André fue anulado por falta del propio delantero.

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Los insulares leían el juego con gran astucia, gestionaban excepcionalmente los ritmos y la ansiedad del rival, que iba en aumento con constantes interrupciones. La lluvia, cada vez más intensa, tampoco ayudaba a la continuidad del juego. El asedio de los blanquivioletas no cesaba, pero seguían sin hacer daño a un equipo que, en una de sus escasas llegadas al área local, pudo haber sumado otro gol, gracias a un gran remate de cabeza de Clemente, que obligó a Guilherme a intervenir.

Almada dio la oportunidad al joven Mario Domínguez, quizás en busca de un talismán que pudiera traer, al menos, el gol del empate. Sin embargo, este no llegó, a pesar de la lucha constante de los vallisoletanos hasta el final, y de la clara ocasión de Iván Alejo, cuyo disparo golpeó el travesaño. El equipo de Luis García completó su visita a Valladolid manteniendo su imbatibilidad fuera de casa, gracias al gol de Pejiño en los compases iniciales. Por otra parte, el de Almada terminó de nuevo con la sensación de tener el control, pero sin ser efectivos.

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