Segovia es la provincia de Castilla y León con la mayor cantidad de depósitos del Museo del Prado.


Segovia se ha convertido en un destacado escenario del Prado fuera de Madrid. Actualmente, la provincia alberga 90 obras del museo nacional, 75 de ellas en la Real Fábrica de Cristales. Además, hay depósitos en el Alcázar, Riofrío, La Granja, el Monasterio del Parral y el Museo de Segovia, convirtiéndola en la líder de Castilla y León en cuanto a número de piezas. La inauguración de la nueva sala del Prado en la Real Fábrica, con una museografía diseñada especialmente y una vitrina concebida para este espacio, representa el último paso en una colaboración forjada a lo largo del tiempo y es un ejemplo de la estrategia conocida como Prado Extendido: un museo de vocación nacional que busca compartir sus fondos más allá del edificio del Paseo del Prado.

Con motivo de esta apertura, conversamos con Alfonso Palacio, director adjunto del Museo Nacional del Prado, sobre el significado de esta nueva sala para la institución, los criterios que determinan qué se exhibe en Madrid y qué se envía a sedes como La Granja o el Alcázar, así como el control sobre la conservación y seguridad de las obras depositadas. Palacio también aborda cuestiones menos visibles pero cruciales: el seguimiento de las obras desubicadas, la política de transparencia respecto a procedencias sensibles y los protocolos de restitución, además del futuro crecimiento de los depósitos.

—¿Qué significa para usted esta nueva sala en la Real Fábrica de Cristales dentro de la estrategia del Prado fuera de Madrid?

—Representa un paso significativo en la comprensión de que el Museo del Prado, dada su vocación nacional, es un museo que debe y quiere compartir sus fondos con todos los españoles. Para ello, desde hace unos años se ha creado un programa denominado Prado Extendido que está marcando un hito en la consolidación de esa imagen. Asimismo, la forma en que se han instalado los fondos del Prado en la Real Fábrica de Cristales, fruto de una colaboración que se remonta a muchos años atrás, es simplemente ejemplar, con esa sala que lleva su nombre y una museografía muy bien planificada, especialmente en lo relacionado con la vitrina hecha específicamente para la ocasión. Sinceramente, no podríamos estar más satisfechos.

—¿Cuál es hoy la cifra oficial de obras del Prado en depósito en la provincia de Segovia y cómo se distribuyen por instituciones?

—En Segovia, el Museo del Prado tiene depositadas 90 obras: 75 en la Real Fábrica de Cristales, 4 en el Palacio Real de Riofrío, 1 en el Palacio Real de la Granja de San Ildefonso, 4 en el Alcázar, 4 en el Monasterio del Parral y 2 en el Museo de Segovia.

—¿Habrá rotaciones o un calendario de nuevas llegadas para Segovia en 2026–2027?

—El Museo del Prado siempre está abierto a nuevas llegadas donde se nos solicite y donde desde el museo consideremos que serán bien recibidas, exhibidas, conservadas y difundidas. Así que, definitivamente, Segovia puede recibir más obras en depósito de nuestra institución a medio y largo plazo.

—En los últimos años ha calado la noción de Prado extendido (la red de depósitos). ¿Qué estándares técnicos exige el Prado y cómo se auditan en las sedes receptoras?

—El Museo del Prado exige que las sedes receptoras garanticen el estado de conservación y exhibición de los fondos depositados, a través de una iluminación adecuada y una humedad relativa que se ajuste a los estándares internacionales aplicados en museos o centros de exhibición. También deben cumplir condiciones de seguridad adecuadas, con sistemas de vigilancia las 24 horas. Además, los protocolos científicos de estudio e investigación deben cumplir con un mínimo de requisitos.

Retrato de Felipe V, en la Real Fábrica de Cristales de la Granja.
Retrato de Felipe V, en la Real Fábrica de Cristales de la Granja.

—¿El objetivo a medio plazo es consolidar depósitos existentes, crecer o concentrar en menos sedes mejor dotadas?

—Crecer. Actualmente, el Museo del Prado tiene 3.424 obras distribuidas en 283 instituciones entre España y embajadas fuera del país. Desde el museo aspiramos a extender ese registro, lo cual puede hacerse de manera horizontal y vertical.

—El Prado exhibe una parte de su colección y otra permanece en almacenes o en depósito. ¿Qué principios determinan qué se exhibe en Madrid, qué se envía y qué se deposita?

—En Madrid se expone lo que constituye la parte más significativa de nuestra colección, atendiendo a criterios históricos y de calidad. Las obras depositadas en otros centros también son de calidad notable, pero no tienen lugar en la colección permanente debido a limitaciones de espacio, y consideramos que pueden resultar interesantes para el contexto social del lugar donde se depositan.

—¿Existe una tasa de rotación deseable para “sacar obra” de almacén sin comprometer la conservación?

—Las rotaciones de obras en las salas de la colección permanente son habituales. Representan una manera de mostrar el dinamismo de nuestra institución y la enorme riqueza de sus fondos.

—Sobre las obras no localizadas: ¿cuál es el balance actualizado y cuáles son hoy las fuentes y métodos de búsqueda más eficientes?

—Los procedimientos aplicados al mantenimiento de los inventarios permiten la identificación, seguimiento y estudio de más de 3.400 bienes culturales depositados en otras instituciones, enriqueciendo la información sobre estos objetos a través de índices topográficos y de movimientos internos y externos, informes de conservación preventiva, capturas fotográficas y la elaboración de documentos gráficos, además de índices documentales como estudios iconográficos, estilísticos, autorías, etc.

Es a partir de la gestión de este conocimiento, visitas técnicas, reuniones remotas y la cesión de estos bienes culturales que se controla y realiza el seguimiento de la colección, manteniendo sus inventarios y enriqueciendo su estudio. Toda esta información se refleja en los sistemas documentales del MNP.

Los bienes culturales identificados en antiguas listas y hoy desubicados continúan siendo objeto de seguimiento y estudio por parte de la institución. Los recursos que facilitan este seguimiento son de diversa naturaleza, siendo tanto la revisión documental de inventarios antiguos como la colaboración con instituciones depositarias y agentes externos.

Si tuviéramos que clasificar estas obras, la terminología más adecuada sería obras desubicadas, ya que aunque hay datos sobre algunas de sus desapariciones (incendios, guerras, asaltos, etc.), la historia todavía da sorpresas, y algunas han sido halladas en ministerios, capitanías provinciales, etc. Por ello, preferimos no proporcionar una cifra específica, pero sí valoramos el conocimiento para su recuperación.

—¿Consideran mantener un listado público activo para facilitar pistas documentales (con control científico) desde el ecosistema académico o ciudadano?

—En este sentido, el Museo del Prado es ejemplar. A través de su página web se puede acceder a toda su colección y a una gran cantidad de recursos relacionados con su estudio y conservación, disponibles para todo el público. Y cuando hablamos de todo el público, nos referimos tanto a especialistas como a personas con escasos conocimientos artísticos, incluyendo al visitante medio.

Callejón de Segovia, entre el ábside de la iglesia de San Sebastián y el torreón de la Casa de las Cadenas. 1852-1858, Martín Rico. Museo del Prado.Callejón de Segovia, entre el ábside de la iglesia de San Sebastián y el torreón de la Casa de las Cadenas. 1852-1858, Martín Rico. Museo del Prado.
Callejón de Segovia, entre el ábside de la iglesia de San Sebastián y el torreón de la Casa de las Cadenas. 1852-1858, Martín Rico. Museo del Prado.

—En materia de procedencias sensibles: ¿qué protocolos aplican para investigación, señalización y, en su caso, restitución? ¿Qué puede esperar el público en transparencia en los próximos años?

—En cuanto a procedencias sensibles, entendiendo procedencia como el lugar de origen de los objetos y la titularidad de las obras, es fundamental partir de la premisa de que cada obra es única y singular desde el punto de vista de la investigación y exhibición. Esta especificidad solo puede ser conocida y valorada si las obras son debidamente documentadas: su modo de adquisición, sus propietarios anteriores, su procedencia, su historia, en definitiva. Existen, sin duda, procedencias sensibles en los museos (expolios del patrimonio durante conflictos, catástrofes naturales; tráfico ilícito, etc.). Es deber de los museos asegurar estas procedencias (código deontológico del ICOM) y actuar de acuerdo a ello, respetando sus orígenes y denunciando malas prácticas.

Del mismo modo, si hablamos de restitución de objetos, no hay una única respuesta, ya que algunas obras proceden de otros países y fueron legalmente adquiridas en el pasado, o incluso fueron regalos entre estados. Por eso es crucial investigar y documentar las obras (no todo se debe a expolios).

El Museo del Prado ha sido pionero y ejemplar en la investigación de la procedencia de obras incautadas, como las que fueron sometidas a investigación durante la Guerra Civil. La reciente restitución pública del fondo de obras perteneciente al antiguo alcalde republicano Pedro Rico es un buen ejemplo de ello. No obstante, el Museo del Prado se muestra dispuesto a restituir todas aquellas obras que tengan una procedencia dudosa o ilegítima a sus verdaderos propietarios.

—Si pudiera elegir una obra del Prado para Segovia, ¿cuál sería y por qué?

—Una acuarela que siempre me ha cautivado es la de Martín Rico titulada Callejón de Segovia, entre el ábside de la iglesia de San Sebastián y el torreón de la Casa de las Cadenas, realizada entre 1852 y 1858. Es una obra de juventud en la que aún se puede apreciar el poso romántico que caracterizaba al artista en esa época. Sin embargo, al ser una acuarela con soporte de papel, es bastante delicada para su exposición.

Start typing and press Enter to search