Sinner vence a Alcaraz y se consagra campeón nuevamente en las Finals.
No pudo ser. La posibilidad de un tercer título en las ATP Finals para el tenis español estuvo más cerca que nunca desde que Rafa Nadal perdió la final contra Novak Djokovic en 2013. Este podría haber sido el año de Carlos Alcaraz, quien ha brillado durante toda la temporada, considerada la mejor de su carrera, independientemente de lo que ocurrió este domingo en Turín y lo que pueda suceder la próxima semana en Bolonia, si es que participa en la Final a 8 de la Copa Davis. Llegó al último tramo con determinación, pero en el momento más inesperado, su cuerpo le falló. Unas molestias en el muslo derecho, junto con el implacable estilo de juego de Jannik Sinner, quien desgasta a sus contrincantes, le impidieron levantar un trofeo que merece y que seguramente ganará algún día. El italiano se impuso en dos sets muy reñidos (7-6 (4) y 7-5 en 2h15) y, a sus 24 años, es el más joven en repetir título desde Roger Federer (23 en 2004). Igualó con dos a Borg, Becker, y Zverev. La Copa de Maestros se le escapa a la Armada desde 1998, cuando la ganó Álex Corretja. Solo dos títulos y ya. Los mismos que tiene Sinner.
“Es un cierre maravilloso para una temporada muy dura durante algunos meses. Alcaraz es un gran restador y, junto a Djokovic, uno de los rivales más difíciles. Pasé momentos complicados durante el partido y en algunas ocasiones lo resolví con un poco de suerte”, comentó Jannik, cuyo dominio en este torneo se está convirtiendo en legendario. Ha acumulado 10 partidos y 20 sets sin perder. Solo Lendl tiene más victorias consecutivas (24). Concluye un año de nueve meses, ya que se perdió tres por una sanción de dopaje, con títulos en el Open de Australia, Wimbledon, Pekín, Viena, París y Turín; así como finales en Roma, Roland Garros, Cincinnati y US Open, todas perdidas ante su gran rival. El toque final hubiera sido alcanzar la cima del ranking, pero ese honor le corresponde a Alcaraz. No podría haber mejor conclusión a la temporada ATP que un partido entre ellos, dos tiránicos dominadores del circuito, con un campeonato en juego, y el espectáculo cumplió con las expectativas.
“Estoy contento con mi actuación, pero he caído ante un gran jugador, que lleva mucho tiempo sin perder en este tipo de pista (en superficie dura y bajo techo lleva 31 victorias consecutivas). Cada partido contra él es una lucha, y hoy me ha vencido. Quiero felicitarlo. Ahora es momento de descansar y el próximo año te pido que estés listo de nuevo porque yo lo estaré. Agradezco a mi equipo y a mi familia por todo lo que hacen por mí. Regresaremos más fuertes”, declaró Alcaraz tras la intensa batalla que mantuvieron en la cancha.
A cara de perro
Porque el primer set fue dramático, por varios motivos. En primer lugar, hubo una pausa de más de 11 minutos debido al desvanecimiento de un espectador en la grada del Inalpi Arena, justo cuando el marcador mostraba igualdad en el cuarto juego. Posteriormente, en un desplazamiento lateral, Alcaraz se lesionó el músculo isquiotibial de la pierna derecha. Sintió un malestar que, según le comentó al fisioterapeuta del torneo, ya había experimentado el día anterior en la semifinal contra Felix Auger-Aliassime. “Me dolió, pero resistí”, explicó. En ese momento, el de El Palmar estaba ganando 5-4 y tuvo un punto de set con 6-5 al resto, que Sinner salvó con un segundo servicio brillante. Así se llegó a un tiebreak que ambos disputaron con muchos nervios. El pelirrojo fue tomando pequeñas ventajas y lo cerró con un par de globos ejecutados con una maestría inusitada en él. Habían transcurrido 79 minutos de partido.
Jannik no había perdido su saque en todo el torneo y acumulaba 45 turnos ganados cuando finalmente, Carlos, tras recibir de nuevo atención para aplicarse un vendaje, encontró la forma de romper el muro al inicio de la segunda manga. Un error no forzado de su gran rival, que estaba cometiendo más fallos que él pero conectando más tiros ganadores (algunos derechazos a 170 km/h), le permitió tomar una ventaja que necesitaba con urgencia y que supo consolidar con firmeza. Los servicios abiertos al lado derecho de Sinner le funcionaban bien, una estrategia eficaz para evitar que dominara y controlara el partido como lo hace Djokovic, pero desprovisto de las emociones que a veces le traicionan y otras, las más, impulsan al serbio.
Para evitar un desgaste extremo, Alcaraz intentó ahorrar energías al resto, y Sinner, con un poco de suerte (una bola que tocó dos veces con la caña le favoreció), tiró de mano para confirmar el contrabreak con una dejada muy complicada. El partido se intensificó y Charly atacó de nuevo. Tuvo un 30-40 que el transalpino salvó con determinación. Para celebrarlo, se tocó la oreja y pidió apoyo. ¿Simbiosis con su rival? “Oe, oe, oe, oe, Si-nner, Si-nner”, coreó el público, muy respetuoso con el contrario. Fue él, por su propia cuenta, quien empezaba a perder la paciencia y el humor con el paso de los minutos, impulsado por el tenis implacable que llegaba desde el lado opuesto de la red. Para colmo, el vendaje se le desplazó hacia la rodilla y en ese momento, falló una volea que le llegó al cuerpo y se encontró con un punto de partido en contra que no pudo salvar, en un intercambio final que el doble campeón jugó de manera resistente. Un revés se le escapó a Alcaraz y adiós. Será en otra ocasión. La maldición española en el Masters continúa.
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Carlos Alcaraz
vs
Jannik Sinner
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