Perdés la cuenta de los ‘giros’
Este restaurante de la sierra de Madrid ofrece uno de los mejores cocidos madrileños que jamás hayas provado, con tantos vuelcos que pierdes la cuenta. Es el momento de rendir homenaje a uno de los platos más emblemáticos de nuestra gastronomía. Cuando llega el frío, no hay nada mejor que un plato que nos acompañará en múltiples ocasiones, un clásico que puede adaptarse perfectamente a nuestras necesidades.
Cada vez es más común que viajemos simplemente por el placer de comer, y es una de las mejores decisiones que podemos tomar. Recordamos esos sabores tan especiales que nos han acompañado en días que hasta ahora no imaginábamos vivir. Es el momento de descubrir lo mejor de esta mezcla de ingredientes que en este restaurante manipulan a la perfección. Los cocidos madrileños auténticos y tradicionales son toda una experiencia gastronómica que podemos empezar a disfrutar ya mismo. Un compañero ideal en un viaje a la sierra de Madrid que nos conectará con la naturaleza y la buena mesa.
Pierdes la cuenta de los vuelcos
Los detalles que convierten a un cocido madrileño en una de las mejores opciones se van mostrando a medida que nos dejamos llevar por una combinación de sabores excepcionales. Es un buen momento para mezclar estos ingredientes que tenemos en mente en una mesa que podría dejarnos impresionados.
Una buena combinación de ingredientes puede llegar de manera inesperada, algo que quizás no habríamos considerado hasta ahora. Por lo tanto, ha llegado el momento de optar por una visita a esos lugares que realmente enamoran. Un restaurante que conoce a la perfección la forma de preparar un plato que, sin duda, requiere tiempo y dedicación.
Es tiempo de experimentar con algunos ingredientes que tenemos a nuestra disposición y que pueden convertirse en el básico ideal que debemos empezar a tener en cuenta para ciertos detalles que serán cruciales. Es hora de aprovechar cada una de las recetas que tenemos en casa, ya que esto podría ser fundamental.
Estaremos atentos a una serie de novedades que podrían traernos más de una agradable sorpresa. Existe un excelente restaurante escondido en la sierra de Madrid que te hará descubrir lo mejor de esta deliciosa mezcla de ingredientes que deberías probar este otoño o invierno.
En este restaurante se sirve uno de los mejores cocidos madrileños
El cocido madrileño puede convertirse en el mejor aliado para una temporada en la que puedes descubrir lo mejor de una combinación de ingredientes que podrían ser esenciales y que antes no sabíamos que íbamos a disfrutar. Con un nombre propio y un lugar que definitivamente debes visitar.
El restaurante Charolés en San Lorenzo de El Escorial es el lugar que debes descubrir si te apasiona un buen cocido, que se sirve los lunes, miércoles y viernes, bajo reserva. Es decir, tendrás que reservar con antelación, ya que se trata de un plato que requiere una gran elaboración y que no encontrarás en otro sitio.
Este restaurante se presenta como una verdadera declaración de intenciones: «El Restaurante Charolés se encuentra en el número 24 de la histórica calle Floridablanca de San Lorenzo de El Escorial, en el edificio conocido como la “Casa de los Doctores”, que Felipe II encargó a Juan de Herrera en 1583 para albergar a los doctores de Arte y Teología que, al ser seglares, no podían residir en el Monasterio. Es la primera manzana de casas que darían origen al entramado de la población de este Real Sitio.
«La manzana conocida como Casas de los Doctores fue uno de los elementos arquitectónicos que rodeaban el inmenso cuadrilátero, junto con la primera y segunda Casa de Oficios, la Casa de la Compaña, las construcciones de la Cachicanía, el Pozo de nieve y la iglesia de San Bernabé en la Villa de El Escorial».
Continuando con la explicación: «Consta de tres acogedoras salas en la planta baja con sillares visibles de granito y techos con impresivas vigas de madera originales del Siglo XVI. Sus lámparas son de cerámica de Orodea, proveniente de la desaparecida fábrica de Valdemorillo. Además, tiene dos salones históricos independientes de gran belleza para celebraciones privadas: la “Bóveda Herreriana”, una encantadora y acogedora “cripta” de granito original de la época del edificio, y el “Salón de Los Doctores”, donde el renombrado ceramista Manolo Gómez Zía (Peregrino), inspirado en las Artes Liberales (Trivium y Cuadrivium), ha creado figuras alegóricas (Música, Astronomía, Geometría, Aritmética, Dialéctica, Retórica y Gramática) sobre un zócalo de azulejos con técnicas y estilo de Juan Fernández, el Maestro azulejero de Felipe II. Su nombre proviene de la raza de ganado que produce una carne excepcional que se sirve habitualmente en el restaurante, procedente de la región homónima de Francia (Charolais). En estos casi cuarenta años -se inauguró el ocho de agosto de 1977- ha sido testigo de innumerables experiencias, incluso cumbres de estado (José María Aznar, presidente del gobierno español, con Helmut Kohl, canciller alemán). Todas estas vivencias han sido protagonizadas por cientos de miles de personas, la mayoría ciudadanos anónimos a quienes nos sentimos muy honrados y agradecidos por elegir este lugar para celebrar esos días especiales o simplemente para disfrutar en familia o entre amigos de una buena mesa en agradable compañía».


