Manuel Borja-Villel regresa a Madrid tras unirse para transformar los museos catalanes | Cultura
Han pasado más de dos años desde que Manuel Borja-Villel (Burriana, 68 años) fue nombrado para transformar los museos catalanes, lo que generó un gran revuelo y polarización, con altas expectativas y también muchas reticencias en el sector. Tras concluir en octubre la exposición Fabular paisatges, el comisario cerrará su contrato como asesor museístico de la Generalitat de Catalunya, después de enfrentar no pocas controversias. Según lo que adelantó La Vanguardia y ha ratificado EL PAÍS, su contrato finalizará en diciembre, dos meses antes de lo previsto, y regresará a Madrid una vez presente los resultados del proyecto Museu Habitat.
Después de liderar la Fundació Tàpies, el Macba y el Museo Reina Sofía, donde se destacó en las batallas culturales contra ciertos sectores de la derecha madrileña, Borja-Villel regresó a Barcelona en 2023 como figura mundial en el ámbito museístico a instancias de la Generalitat de Catalunya, liderada entonces por Pere Aragonés, y con Jordi Martí como concejal de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona. Su tarea consistía en dirigir el “programa temporal para el desarrollo y encaje en el sistema museístico de arte del proyecto de ampliación e impulso del Museo Nacional de Arte de Cataluña” (MNAC), además de reestructurar el sistema museístico catalán. Su llegada causó confusión y reservas entre profesionales, críticos y directores de instituciones, ya que no estaba claro el alcance de sus funciones, y finalmente, el comisario se desvinculó del proyecto del MNAC.
Su intervención en los museos catalanes culminó en el proyecto Museu Habitat, un programa extenso de actividades y publicaciones que terminó con la exposición Fabular paisatges, que comisarió junto a Lluís Alexandre Casanovas y Beatriz Martínez Hijazo.
La principal idea detrás del proyecto y la exposición es que el “museo enciclopédico” debe dar paso al “museo habitado”, una crítica al relato tradicional que los museos han utilizado históricamente para favorecer a la élite y silenciar al resto. La propuesta museológica tenía un enfoque ecologista, feminista y descolonizador que desafiaba la linealidad típica de los museos y replanteaba su función.
En una declaración a Quadern en junio pasado, Borja-Villel comentó: “En Cataluña hay una red de museos muy buena que en Madrid desean imitar. Sin embargo, esto a menudo genera una resistencia al cambio que evita que se implementen ideas muy valiosas.” La muestra que se realizó en el Palau Victòria Eugènia de Montjuïc y en el Palau Moja entre junio y octubre de este año tuvo una acogida ambivalente, incluso polémica en redes sociales, con quejas sobre el exceso de calor en la exposición, que podría afectar la conservación de las obras, y el reconocimiento de que esta exposición movió la conversación hacia un marco descolonizador. Borja-Villel ha mencionado una “batalla cultural” en una crítica que se centra más en su persona que en la propuesta. Tanto el comisario como la consejera de Cultura, Sònia Hernández, insisten en que el momento de hacer valoraciones llegará cuando se presenten las conclusiones que aún se están redactando, mientras que Jordi Martí afirma que “sería un error no aprovechar las líneas de reflexión que ha abierto el proyecto de Borja-Villel en este momento en que Cataluña debe replantearse la gran ampliación del MNAC.”



