La Finca


“Vengancero a cero. Somos el segundo equipo menos goleador, a excepción de los baturros joteros del Pilar”. Así concluyó el servidor su última crónica del desafortunado Exglorioso. Sin embargo, tras ver el desastroso fiasco en Almería, aquellos ceros a cero parecían un regalo divino comparado con el esperpento de partido que presenciamos en el lugar de donde proceden las almas (léase Almería). Cada vez jugamos menos y cada enfrentamiento es peor, algo que parece imposible tras el partido anterior. No conseguimos marcar un gol ni al… Iba a decir al arcoíris, pero esa es una expresión demasiado usada y mis lectores merecen un respeto.

Dómine Vizca, o el otro, o… ¿quién tuvo la brillante idea de traer a este grandote pelirrojo con nombre de Reconquista astur a un rincón de salada claridad? Tuvo la amabilidad de pasar maravillosamente bien la bola a un contrario cuando tenía a ambos laterales sueltos muy cerca del área y en posición perpendicular. Más fácil me lo pones, le dijo el del Mediterráneo, gracias, rubichi. Llegaron los reyes. No, don Felipe y la reina consorte, sino los de la estrella de Oriente. Regalazo. Mi niña me dice que el gachó está cedido por el Rayo Vallecano. Olé, nos lo tragamos por venir a coste cero. ¿No? Y, si te vi, ni me acuerdo, y si no vale… El asunto es seguir adelante. Y barato. No sea que Wall Street nos llame al orden… Luego, otro del Sevilla (la Masía del Cádiz C.F.) cometió mano y causó el penalti que significó el dos a cero y resolvió el combate. Paradón de Aznar. Y la árbitra insiste en repetir el penalti, cuando el que entró primero en el área fue un rojiblanco. Los cadistas ya estábamos de todos los colores. Para colmo, el anciano Embarba embutió un golazo de falta directa con el descompuesto. Ya que más nos daba 2/0 que 3… Ah, se me olvidaba: el canterano de la Rosa, cuando todo estaba a cero, ganó por piernas a la defensa roja y prefirió, aturullado, golpear al muñeco. Había dos amarillos solos en el área esperando el regalón, pero no. En resumen, el equipo le ofreció la victoria al Almería en una alfombra de Orleáns. Dos jugadores amarillos decidieron el triunfo del rival… Que no hay más calidad, amigos. Que para jugar al fútbol hay que saber jugar al fútbol. Puede parecer una frase de don Pedro Grullo, pero medítenlo.

Para suavizar la píldora o como analgésico: España, que sólo hay una. Cómo juegan al deporte-religión que llamamos fútbol Merino, Zubimendi, Oyarzábal (la prensa deportiva y la tele escriben Oyarzabal). Y Lamine, Willians, Pedri… Pues sin ellos, cuatro. ¿Cuántos hubieran sido si juega este trío de ases? Treinta partidos sin perder. Olé ahí, con dos… El próximo mundial ya tiene dueño.

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