Inusual primera jornada para el equipo rojiblanco.


El apocalipsis parece haber llegado al Atlético de Madrid. Y sí, estamos en la Jornada 1 de LaLiga, están leyendo bien. La derrota en Cornellá ante el Espanyol del pasado domingo por 2-1 ha caído como una bomba en el Metropolitano. De nada parece servir la excelente primera parte que realizó el equipo del Cholo Simeone, que podría extenderse incluso hasta el minuto 60 de partido o las magníficas sensaciones dejadas por Baena, Almada y Cardoso. La tremenda caída del equipo rojiblanco en la última media hora, volviendo a cometer los mismos errores que la temporada pasada llevaron al equipo a ser anticompetitivo fuera de casa, en parte, porque se jugó a lo mismo con los mismos jugadores, dejó un sabor amargo que, aunque ya se había experimentado otras veces, se sintió aún peor en el estómago del hincha colchonero, en gran medida, por la ilusión generada en la primera mitad.

Además, conviene recordar un dato. Quince temporadas llevaba el Atlético de Madrid sin caer derrotado en la primera jornada de LaLiga, de hecho, es la primera vez que Simeone pierde el primer envite liguero desde que, allá por 2012, se sentó en el banquillo colchonero.

La afición rojiblanca, dada a la autodestrucción, no dudó en anunciar el fin de los tiempos cuando, tal vez, sea el inicio de algo nuevo. Las palabras de Simeone en rueda de prensa, donde aseguró haber aprendido una lección, invitan al optimismo a aquellos que, por suerte, no ven siempre el vaso medio vacío. El Atlético de Madrid demostró que con las nuevas incorporaciones es capaz de adaptarse a un ritmo de presión alta, movimiento rápido de balón y, lo más importante, imponiendo su plan en el partido, algo que, al menos como visitante, hacía mucho que no sucedía.

Obviamente, los vicios adquiridos tanto por el propio entrenador como por los jugadores que pisaban el césped llevaron a errores del pasado que en el imaginario colectivo siguen muy presentes, pues este agotador calendario futbolístico ha dejado muy poco tiempo para enfriar la mente y enfrentar la nueva temporada con ilusión. El Atlético de Madrid aún comete algunos errores que ya le eran familiares, por supuesto que sí, pero la sensación que transmitió en la primera hora de encuentro invita también a pensar en la posibilidad de que Simeone disponga de nuevas herramientas para jugar a algo distinto.

Si la lección que dijo haber aprendido en la calurosa noche de la Ciudad Condal va en esa línea, quizás esta derrota de la Jornada 1, la primera en quince años, acabe siendo la mayor de las victorias allá por el mes de mayo.

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