Mucha gente de mi partido está mostrando interés desde los márgenes.
Emiliano García-Page ha reiterado que 2026 podría ser la fecha para un adelanto electoral en España. El presidente de Castilla-La Mancha fundamenta su opinión en las dinámicas internas que observa. «Veo a mucha gente de mi partido que está calentando por la banda», expresó en una entrevista con Vicente Vallés en Metafuturo, un evento del grupo Atresmedia.
Page anticipa que el rally electoral comenzará con los comicios en Extremadura, seguido por Castilla y León y Andalucía, lo que podría prefigurar la convocatoria de elecciones generales. Según el líder del Ejecutivo, algunos altos cargos de su partido utilizarán el «pretexto de que habrá metas volantes» antes de la eventual culminación.
No obstante, Page se ha vuelto a excluir, una vez más, como posible candidato a liderar el PSOE a nivel nacional o a la presidencia del Gobierno. No ha garantizado que buscará un cuarto mandato al frente de la Junta de Comunidades, aunque ha manifestado su «ilusión» por la responsabilidad que desempeña.
El presidente de Castilla-La Mancha ha insinuado que las dificultades del Gobierno de Pedro Sánchez, un gabinete caracterizado por su minoría parlamentaria, impiden una proyección positiva ante los ciudadanos. «Los gobiernos se consolidan a través de la legitimación en el ejercicio, no solo a través del origen».
Frente a la fragilidad de Sánchez, «la alternativa no resulta nada tranquilizadora», comentó Page. La suma que casi todos los sondeos consideran viene «acompañada de la extrema derecha».
Page ha rechazado la inclusión de Vox en un hipotético Gobierno liderado por el PP de Alberto Núñez Feijóo. De igual manera, se opone a la idea de un Gobierno donde uno de los dos grandes partidos permita gobernar al otro.
Aunque la «sociedad española clama por un paréntesis de normalidad«, un posible mandato «acordado» entre el PSOE y el PP «no se puede ni se debe llevar a cabo en España», enfatizó. El dirigente de Castilla-La Mancha sostiene que «una dialéctica de izquierda y derecha es positiva», pero debe ser, en todo caso, «moderada».
Page ha apelado a la «normalidad institucional» y ha promovido el regreso a «los grandes pactos de Estado» como un enfoque a implementar. Además, ha destacado la importancia del «perfil del líder» para facilitar el entendimiento entre diferentes, un matiz que trasciende las rigideces orgánicas e ideológicas de los respectivos partidos.
El toledano ha defendido los «pactos no formales y las decisiones entrelazadas que han simplificado las cosas y por las cuales el PP y el PSOE han impulsado políticas que habrían sido más del otro». Como ejemplos, citó cómo al PSOE le correspondió la reconversión industrial, mientras que el PP suprimió el servicio militar obligatorio, decisiones que se anticipaban más cercanas al adversario.
Más allá de su llamado al bipartidismo que caracterizó las décadas pasadas, el presidente regional cree que «esto se va serenando», aunque se prevé un aumento en la trayectoria de Vox.
La entrevista de Vallés a Page también exploró los riesgos del frentismo y la influencia del populismo en la sociedad, dos fenómenos que ha atribuido a los extremos ideológicos, sin exonerar al Gobierno. «Cuanto más se empeñe el Gobierno en hablar de Franco, más logra que la mitad que lo odia [al Gobierno] lo aprecie», comentó sobre el apoyo ciudadano al dictador.
Por otro lado, el líder de los socialistas de Castilla-La Mancha ha mostrado recelo hacia la fórmula de primarias actual en el PSOE «que nos tiene atrapados». Para la renovación de los partidos, ha solicitado un regreso a las vías tradicionales que les permita «volver a la normalidad y la certidumbre».



