El restaurante en A Coruña que fascina con su pulpo gallego, junto a María Pita.
Un pulpo gallego originario de Malpica no es algo que se consuma a diario. No obstante, los aficionados a este cefalópodo tienen un lugar donde saben que su procedencia y cocción son auténticamente gallegas.
El lugar en cuestión es Namoreira, ubicado en Puerta Real, justo en la entrada de María Pita. Desde hace once años, Iago e Iria deleitan a sus clientes con un menú claro, en el que los clásicos son indispensables y muy solicitados.
Después de iniciar su camino en la zona de Orzán bajo el mismo nombre en un local más pequeño, en 2014 tuvieron la oportunidad de mudarse a un lugar estratégico donde su ubicación realza el sabor de los platos que ofrecen.
«Proporcionamos cocina sin grandes pretensiones. Nos centramos principalmente en la gastronomía gallega, y con los tiempos actuales también incorporamos ciertos productos contemporáneos,» comenta Iago mientras atiende a los últimos comensales del día.
Uno de los productos más populares es el chuletón de vaca frisona del país, una pieza muy codiciada que ha ganado fama de boca en boca.
El pulpo gallego preparado al estilo gallego
Sin duda, uno de los principales atractivos es el pulpo. No se trata de un pulpo cualquiera, sino de un pulpo de Malpica, cocinado al estilo gallego y con una calidad y sabor que cautivan en cuanto se presenta en la mesa listo para degustar.
«No somos muchos los establecimientos que ofrecemos pulpo gallego, y eso es un aspecto que los clientes valoran mucho, se nota la diferencia,» resumen en la conversación con Quincemil.
Las carrilleras de vaca son otro de los platos destacados, junto a los solomillos y el bacalao. «Lo preparamos a baja temperatura, utilizando un lomo de bacalao desalado, acompañado de grelos y garbanzos,» recuerda Iago.
Horarios adaptados
Con unos horarios que se ajustan a la realidad actual, Namoreira tiene servicio de comidas al mediodía los miércoles, jueves, viernes, sábados y domingos, y cenas los viernes y sábados. También abren en vísperas de festivo, para ofrecer esas cenas que son tan propicias para las relaciones sociales.
En temporada estival, amplían su horario para atender toda la demanda, que aumenta estacionalmente.
El perfil de la clientela es muy diverso, abarcando desde grupos de jóvenes que buscan su encuentro semanal, hasta personas mayores que consideran esta parada como obligatoria. Todo ello sin olvidar que, al salir del Teatro Colón, que está a pocos metros, apetece picar algo.



