Mbappé rescata un debut gélido.
Roberto Morales |
Madrid (EFE).- Un solitario tanto, de penalti, transformado y ejecutado por Kylian Mbappé a los 51 minutos, salvó el debut del nuevo Real Madrid, que aún necesita más rodaje, fue dominador pero sin contundencia, y mostró una mejoría en su fase defensiva ante un Osasuna que se sintió a gusto con su línea de cinco, y cuando se atrevió, terminó desperdiciando su única ocasión para amargar el debut de Xabi Alonso.
El arranque de una nueva era dejó fríos a los aficionados del Madrid, a pesar del liderazgo de Mbappé. Un Real Madrid tácticamente trabajado pero con escasas ideas ante la defensa de cinco de Osasuna en la primera mitad. No logró desatarse en el segundo período, aunque fue dominador, situado en el campo rival, con todos los jugadores comprometidos en el esfuerzo defensivo, pero careciendo de movilidad en espacios y velocidad en la zona crucial del campo donde se deciden los partidos.
La influencia de Xabi Alonso se evidenció en la mejora táctica en el balance defensivo. El sitio donde el Real Madrid ahora recupera el balón, en el campo contrario, y su repliegue rápido para anular cualquier intento del adversario. Osasuna eligió defender y esperar que el tiempo pasara rápidamente. Cuanto menos sucediera, mejor para el equipo de Alessio Lisci, que consiguió disminuir el sufrimiento al frenar la generación de juego de Arda Güler, obligando a su rival a buscar las bandas para lanzar centros en los que sus defensas tenían ventaja.
El Real Madrid estrenó defensa. Con Trent Alexander-Arnold en proceso de adaptación y Álvaro Carreras mostrando más atrevimiento en ataque. Él fue el primero en intentarlo a puerta. Cruzado. Ante la dificultad de encontrar a los delanteros en posición de remate, también llegaron disparos de Dean Huijsen, que juega como si hubiera estado en el Real Madrid desde infantil, y Militao, el líder de la zaga, recuperando su nivel. Sergio Herrera respondió con firmeza.
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La variedad ofensiva con la que comenzó el equipo de Xabi Alonso, con balones largos de sus defensores, se redujo cuando Osasuna reculó, tranquilo en bloque bajo. Vinícius lo intentaba con velocidad y fue aplaudido por dos esfuerzos defensivos, reconociendo el madridismo un cambio de actitud en comparación al curso anterior. Y Mbappé se sentía frustrado rodeado de centrales.
Conectó con la cabeza un centro de Brahim, incómodo en espacios reducidos. Remató mal de zurda la mejor oportunidad que le ofreció ‘Vini’. Castigó con su mejor disparo, que acarició la escuadra, el único error defensivo de Osasuna. Era un aviso de un jugador destinado a liderar al Real Madrid.
Los jugadores del Madrid sintieron que solo era cuestión de tiempo y desgaste del rival. Osasuna nunca causó verdadero peligro, a pesar de que Budimir mostró instinto al único balón que recibió dentro del área. Courtois era solo un espectador y Mbappé cambió el panorama al inicio del segundo tiempo.
Gol de Mbappé
En una iniciativa por la derecha a los 50 minutos, interrumpida en seco y derribado por Juan Cruz. El error del defensa al caer al suelo, la astucia del delantero para romper el partido. Sin dudas sobre el ejecutor. El francés asumió el lanzamiento, anotando y engañando al portero contrario.
Nacía un nuevo partido, con Osasuna obligado a salir y dejar espacios para atacar. Mbappé se desataba, desbordando donde decidía aparecer, incluso por la derecha para suplir la falta de carácter de Trent o la intermitencia de Brahim.
Sin embargo, el Real Madrid no encontró la continuidad que desea Xabi Alonso. No se liberó en ningún momento, ni con los cambios.
Güler, que corrió en exceso e inventó poco en los últimos metros, lanzó un latigazo cerca del poste antes de un esperado debut en el Bernabéu, el de Franco Mastantuono. Puesta en escena audaz con 18 años recién cumplidos, siempre pidiendo el balón, cerca del gol con un cabezazo y calidad en un córner a la testa de Tchouaméni.
Finalmente, Gonzalo entró en punta por ‘Vini’, quien se nota que no está en su mejor forma, en un mensaje contundente hacia Rodrygo. Sin minutos. Primero fue Brahim, luego Mastantuono y finalmente Gonzalo por delante. Debe definir su futuro. Decidir si quiere seguir en el Real Madrid o arruinar lo logrado marchándose.
La falta de pegada dejó un final incierto que aumentó la tensión en el Santiago Bernabéu. Así llegó la mejor oportunidad de Osasuna: una falta lateral, un balón cabeceado en el segundo palo que cayó a su goleador, Budimir, quien cabeceó por encima, presionado por Huijsen. Fue la ocasión de no marcharse en blanco y arruinar el regreso de Xabi Alonso.



