El icónico taller que fabrica guitarras para Sting se establece en el corazón de Madrid para ser «reconocido en su propio terreno».
La trayectoria de Manuel Rodríguez no se puede comprender sin la influencia de su padre y su abuelo. Su pasión por la fabricación de guitarras es un legado que su familia comenzó hace 120 años en Cádiz. Actualmente, el nombre de este empresario destaca en el escaparate del negocio más singular del centro de Madrid: una guitarrería donde se elaboran guitarras a mano por encargo, justo frente al escaparate.
Guitarras MR no es una pequeña empresa: exporta guitarras a 120 países diferentes. Así lo confirma Manuel Rodríguez en una entrevista con Vozpópuli, quien se enorgullece de tener el escaparate más fotografiado de Madrid. «Si me dieran un euro por cada foto, sería multimillonario», bromea este empresario que ha fabricado guitarras para artistas de renombre como Sting, Carlos Santana y los Gipsy Kings.
«La idea surge porque conozco a Narcís Rebollo de Universal, quienes deciden crear un hotel de lujo para músicos en el Teatro Albéniz de la calle Carretas», indica Rodríguez. En uno de los espacios de este teatro se localiza la guitarrería «Manuel Rodríguez III», un homenaje a los luthiers, que están en vías de extinción.
«Hace treinta años éramos 30 luthiers, ahora solo quedan seis», lamenta el CEO de esta empresa, quien observa con preocupación que cada vez menos jóvenes eligen tocar instrumentos musicales. Un fenómeno que amenaza con extinguir al artista tradicional y a negocios como el suyo, que tiene la distinción de ser la segunda guitarrería más antigua del mundo: «El sector de los guitarreros está en peligro, y no podemos permitirlo».
La historia de Manuel Rodríguez comienza con el hundimiento de un buque alemán en las costas de Cádiz, con 1.000 soldados a bordo. Esto arruinó el negocio pesquero que su abuelo, un gitano gaditano, tenía en la ciudad. Los habitantes supusieron que las aguas estaban contaminadas por el desastre y dejaron de consumir pescado, lo que llevó a Manuel Rodríguez Marequi a buscar nuevas alternativas. Así nació la fabricación de guitarras, un negocio que, 120 años después, sigue vigente.
El objetivo de la guitarrería en la calle Carretas es claro: ser profetas en su propia tierra. La guitarra española es un legado fundamental de la historia de nuestro país y un símbolo universal del flamenco, el estilo musical más representativo de España. Manuel lo describe como «un gran éxito turístico», dado que son los turistas quienes muestran mayor interés en observar al luthier en plena labor.
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En su visión, Manuel Rodríguez desea establecer guitarrerías de este tipo en cada localización donde Universal abra un hotel. Ya hay varios proyectos en marcha: Sao Paulo, Hollywood Boulevard (Los Ángeles) o Picadilly Circus (Londres). Lugares icónicos donde quiere que un luthier esté creando guitarras.
Por esta razón, Manuel destaca la importancia del luthier con su local en Madrid: «Si no hay luthiers, la industria se desmorona». Considera que con iniciativas como esta, se promueve «el concepto humano» y se demuestra que «componer es mucho más personal y gratificante que hacerlo con medios digitales».
Una historia de leyenda
El periplo de Manuel Rodríguez se asemeja a una epopeya. Una de las historias más fascinantes es que utiliza la madera de los cipreses reales de los Jardines de Aranjuez que caen al suelo para fabricar guitarras para, entre otros, los Gipsy Kings.
Manuel no es solo un luthier, es un apasionado de la madera. «Mi abuelo y mi padre eran, en gran medida, coleccionistas de madera fina», asegura. Presume de poseer maderas que han desaparecido en el mundo, como el palo alto de Brasil, el cual se utilizaba para fabricar baúles que transportaban café durante la Guerra Civil y la postguerra.
«Tengo mil juegos de esta madera, pero no tengo vida para hacer tantas guitarras», comenta en conversación con Vozpópuli. Estas guitarras pueden tener un costo de entre 15.000 y 20.000 euros. «Es la mejor madera para guitarras», afirma con convicción.
Un legado que intenta preservar con sus diferentes iniciativas, aunque ahora ha tenido que deslocalizar su producción de guitarras desde Esquivias (Toledo), donde contaba con un taller para exportarlas a todo el mundo. Ahora, su taller se encuentra en Rumanía, buscando reducir costos de producción. «Es necesario proteger nuestra industria europea frente a la competencia china».
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Asegura que la llegada de instrumentos asiáticos ha generado una crisis en el sector, ya que los viejos fabricantes han perdido terreno ante los precios competitivos de China. «China arrasa con sus instrumentos, pero no estimula a los músicos», lamenta, señalando que estos productos son de baja calidad y escasa durabilidad: «En pocos meses ya no son utilizables».
Por esta razón, Manuel se considera un luthier para artistas: «Quiero ofrecerles instrumentos dignos para que puedan desarrollarse como músicos». Y para no olvidar este propósito, cita a su padre: «Con cualquier cosa que hagas con tus manos, tienes una patria en el mundo».



