Hallazgo Histórico: Recuperación de una Bula Papal Manuscrita del Siglo XVII por el ICAM
El ICAM tenía conocimiento de su existencia gracias a antiguos inventarios, pero el expediente completo había desaparecido de los registros. La bula, escrita a mano sobre pergamino, incluye también un certificado manuscrito de la Comisaría General de la Santa Cruzada, un añadido poco común en los documentos del siglo XVII.
El archivero del Colegio, Martín Palomero, comenta que el texto otorgaba indulgencia plenaria y perdón de los pecados a los abogados que se unieran a la congregación del Colegio, siempre que lo hicieran tras confesarse y comulgar el primer día. Para aquellos ya colegiados, la indulgencia se obtenía participando y comulgando en las festividades religiosas de la institución.
Fundado en 1596 a partir de una Real Cédula de Felipe II que aprobó las Ordenanzas de la Congregación de Abogados de la Corte, el Colegio funcionaba como una cofradía religiosa con funciones caritativas: asistencia a viudas de letrados, apoyo a abogados presos o ayuda a personas sin recursos. Sin embargo, este carácter fue disminuyendo con el tiempo y, tras los estatutos de 1732, la institución pasó a llamarse Ilustre Colegio, adoptando un perfil más profesional y corporativo.
El documento ha sido digitalizado
El documento recuperado ha sido digitalizado y estará disponible en acceso abierto en el Repositorio del Patrimonio Documental del ICAM. También se creará un facsímil y, tras los trabajos de conservación, la pieza será exhibida en el Museo del Colegio.
Para el decano del ICAM, Eugenio Ribón, la recuperación de esta bula plenaria representa “un hallazgo de gran trascendencia para el Colegio”. “No solo por su excepcional estado y formato”, añade, “sino porque demuestra el alto nivel de reconocimiento que el ICAM había alcanzado institucionalmente a solo un siglo de su fundación”. Ribón también enfatiza que la aparición del documento resalta “el valor de la labor archivística”, que puede proporcionar claves para entender la evolución de la institución.
El decano recuerda la impresión que le causó sostener la bula por primera vez: “No es únicamente por su antigüedad o por quién la firma, sino por lo que revela de nosotros como institución. En 1695, cuando la abogacía no tenía precisamente una buena imagen, el Colegio ya había logrado un nivel de reconocimiento que resulta asombroso”. Que la indulgencia se concediera solo a los miembros del Colegio, añade, “refleja un respeto ganado, no impuesto”.
El ICAM también subraya la importancia histórica del hallazgo. En el siglo XVII, la profesión jurídica padecía una reputación social negativa, asociada a la defensa de culpables o a la manipulación de la verdad, según la mentalidad de la época. Que la bula no se otorgara a toda la abogacía, sino exclusivamente a los colegiados, refuerza el prestigio alcanzado por la institución en ese tiempo.
La pieza se integrará próximamente en el Museo ICAM. Ribón sostiene que su exposición “no solo busca preservar un documento excepcional, sino colocarlo en un contexto donde pueda interactuar con otros fragmentos de nuestra historia”. Y concluye: “El Museo no es una simple vitrina de piezas antiguas: es un espacio para comprender de dónde venimos y qué papel ha tenido la abogacía en momentos cruciales de nuestra vida jurídica y democrática. Frente a lo efímero, el Museo ICAM ofrece otra escala: la del paso del tiempo”.



