Críticos del PSM organizan una «rebelión planificada» para evitar que Óscar López se postule en 2027.
La tranquilidad es una noción casi prohibida en el PSM. Este partido socialista, que lleva tres décadas en la oposición, reúne candidatos desgastados, fracasos electorales y un sinfín de problemas que parecen irreversibles. Esta semana, como es habitual, la situación no ha sido diferente.
La resolución del Tribunal Supremo sobre el fiscal general del Estado por un delito de revelación de secretos ha dejado a Álvaro García Ortiz inhabilitado durante dos años, además de una multa de 7.200 euros y el pago de 10.000 euros de indemnización a Alberto González Amador, la pareja de la presidenta madrileña.
Este suceso ha causado un verdadero terremoto que coloca al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el ojo del huracán por su respaldo incondicional al fiscal general, considerando el adverso contexto en el que se encuentra. Tras el fallo del alto tribunal, que perjudica los intereses de Moncloa, la maquinaria mediática se activó para cuestionar la separación de poderes.
Se alzaron muchas voces, pero ninguna resonó tanto como la de Óscar López. El ministro de Transformación Digital y secretario general del PSM cuestionó abiertamente la decisión del Supremo donde pudo. En su cuenta de ‘X’, en la Cadena SER o en RTVE, en todos los frentes sembró división, lanzando a los jueces a la crítica.
«No puede ser. Este fallo me parece que envía un mensaje devastador: ‘no te atrevas a tocar a Ayuso, quien lo haga, lo paga’, como dice Miguel Ángel Rodríguez», declaró en las ondas.
«Lo que no se nos puede exigir es que nos quedemos callados. Por favor, eso no. Que nos traten como adultos. Hay quienes están politizando la justicia. Es evidente que hay casos que deben resolverse y otros que no. Hay individuos que utilizan la justicia para hacer política, y esto es un hecho», puntualizó el viernes en la cadena pública.
El PSM busca alternativas a su candidatura en 2027
Esas palabras empañan aún más el clima político actual. El problema es que lo que expresa Óscar López no solo afecta al Gobierno central o a su persona, también arrastra al PSM, donde llegó por la imposición de un Santos Cerdán que acaba de salir de la cárcel tras cinco meses.
A pesar de haber tomado las riendas del partido, la realidad es que su influencia en la estructura del PSM es mínima. No convence a nadie, los críticos aumentan, y la distancia con Ayuso y el Partido Popular sigue creciendo.
Además, Óscar López asocia la imagen del PSM a la del Gobierno, que se encuentra en una fase de deterioro, lo que pesa aún más sobre los socialistas madrileños. Esto ha llevado al descontento dentro del sector crítico, que representa la gran mayoría de los diputados elegidos en las elecciones de 2023 con la lista liderada por Juan Lobato, el defenestrado líder de la calle del Buen Suceso.
De hecho, empiezan a escucharse murmullos de disidencia dentro de la formación, a pesar de estar adormecida por la influencia de Ferraz. Según ha podido conocer este periódico, las voces críticas buscan iniciar una «rebelión controlada» en el partido, que pueda presentar una alternativa sólida para que Óscar López no sea candidato en 2027.
Tendrán que definir un candidato consensuado, con visión crítica pero distanciado de Ferraz, que pueda participar en las primarias y tener posibilidades reales. El nombre de Juan Lobato está descartado, ya que, como comentó en una entrevista en este periódico, su camino parece ahora más alineado con el PSOE nacional que con el PSM. Parece que esos días han quedado atrás.
El objetivo no es solo deshacerse del estigma de ser un apéndice del sanchismo que rodea al PSM, especialmente cuando el propio López carece de escaño y todo se gestiona desde las oficinas, sino también reducir la brecha en las encuestas con el PP, algo que ahora parece un reto mayúsculo.


