Sánchez reintegra a Redondo y Salazar como consultores externos.


Dos de los principales asesores de Pedro Sánchez en sus primeros años en Moncloa, Iván Redondo y Francisco Salazar, vuelven a ofrecerle consejos al presidente. Así lo confirman diferentes fuentes de alto nivel del Gobierno y del Partido Socialista en ABC.

Sin cargo institucional alguno, ya que ambos cesaron en 2021 y 2025 respectivamente por diferentes razones, Sánchez ha decidido recuperar a estos dos estrategas que le ayudaron a acceder a La Moncloa en un momento complicado para su liderazgo.

Redondo y Salazar, que en su momento trabajaron juntos tanto en Ferraz como en el edificio de Semillas, y que forjaron una amistad durante su colaboración, ahora son parte del grupo de asesores externos a los que Sánchez consulta frecuentemente para recibir orientación.

Actualmente, ambos son propietarios de sus propias consultoras; Redondo la fundó poco después de salir de Moncloa y tiene una amplia cartera de clientes, mientras que Salazar lanzó la suya hace solo unas semanas. Ambos asesores estarían colaborando con el jefe del Ejecutivo a través de sus respectivas firmas.

El regreso de ambos al entorno de confianza del presidente, según las mismas fuentes, está relacionado con la situación política y judicial del PSOE y el entorno familiar de Sánchez. La desconfianza provocada por las «mentiras» de José Luis Ábalos y Santos Cerdán ha hecho que «prácticamente no confíe en nadie». Tanto Redondo como Salazar, añaden las fuentes, «han demostrado lealtad y discreción».

A pesar de las múltiples ofertas que ha recibido Iván Redondo para narrar su experiencia durante su tiempo en la presidencia del Gobierno, habiendo sido testigo de muchos secretos gubernamentales, el donostiarra siempre ha rechazado la oportunidad de exponer

Las fuentes consultadas aseguran que «ya se puede notar la influencia de ambos» en varias decisiones y presentaciones recientes. En Moncloa, se señala que Redondo estuvo detrás de la preparación de la comparecencia de Sánchez en el Senado para responder sobre los casos de corrupción que le afectan, incluyendo el golpe de efecto de las gafas.

Aunque el jefe del Ejecutivo repite en cada aparición pública que no convocará elecciones hasta 2027, fecha de finalización de la legislatura, varios dirigentes cercanos al líder socialista creen que el regreso de Redondo y Salazar al entorno operativo sugiere que las elecciones «llegarán más pronto que tarde».

Contrapesos

Otro de los factores que llevan al acercamiento de los exasesores al despacho del jefe del Ejecutivo es la intención de Sánchez de «crear contrapesos». Con un gabinete más técnico que político, a diferencia de la época de Redondo y Salazar, donde la independencia de uno y la militancia del otro equilibraban la balanza, actualmente hay una lucha constante entre el director del gabinete, Diego Rubio, que no es del PSOE, y diversos ministros y cargos de Ferraz.

Rubio, quien ocupó el cargo tras Óscar López y Antonio Hernando, ambos ahora encargados del Ministerio para la Transformación Digital y la Función Pública, mantiene una buena relación con Redondo y Salazar, con quienes colaboró anteriormente. Así, su regreso también «refuerza su autoridad».

A pesar de que López y Hernando ya no están en el día a día de Moncloa, y se menciona a Félix Bolaños tratando de influir en varias decisiones, los dos exasesores siguen teniendo impacto en muchas decisiones. De hecho, hay quienes se refieren al gabinete de López, dirigido por la hija de un histórico de Huesca conocido por liderar la rebelión contra Javier Lambán, como «la secretaría de Organización paralela».

En el entorno del presidente, se admite que, a pesar de desplazar a López y Hernando al Ministerio, lo que muchos consideran una degradación, Sánchez «los sigue valorando», brindando a López «la proyección que desea», para «no crear conflictos con ellos». El secretario general del PSOE es consciente de que si alguien puede soñar con desplazarlo en Ferraz, «ambos estarán involucrados».

El papel de los asesores externos del presidente es tan difuso como opaco. Prácticamente no existe documentación oficial que verifique su existencia, más allá de que otros colaboradores los ven con frecuencia en los despachos del poder.

A lo largo de la reciente historia democrática del país, la presencia de estos asesores externos, que en ocasiones llegan a tener más poder que aquellos con cargos oficiales, ha sido una constante en torno a los diversos presidentes del Gobierno, todos ellos con pase VIP para entrar y salir del Palacio de La Moncloa.

En el caso de Sánchez, además de estos dos nombres, destacan otras figuras conocidas como el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero o el histórico ‘fontanero’ José Miguel Contreras. Ambos son frecuentes en Moncloa y continúan orientando al jefe del Ejecutivo en sus relaciones con los socios parlamentarios y en comunicación. Contreras, junto al fallecido Miguel Barroso, ya había estado presente tras bambalinas del palacio durante el Gobierno de Zapatero.

La salida de Salazar

Salazar cesó el 5 de julio como secretario general de Coordinación Institucional tras varias acusaciones de supuestos casos de acoso denunciados por mujeres. La noticia se dio a conocer horas antes de que fuera nombrado sustituto de Santos Cerdán en Organización, impidiendo esa decisión.

Entre los comportamientos poco éticos que se le atribuían a Salazar estaban comentarios inapropiados, propuestas inadecuadas y abuso de poder. Hasta ahora, solo se conocen estas revelaciones a la prensa, ya que no se ha presentado ninguna denuncia formal, ni interna ni judicial.

Sin embargo, Salazar, a quien varios ministros, incluida la portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, han defendido fuertemente, está siendo investigado por un juzgado de Sevilla por presuntamente cobrar sin desempeñar funciones en el ayuntamiento de Dos Hermanas.

Cuando ocurrieron los hechos y se le solicitó que se apartara de su puesto, días después del escándalo de encarcelamiento del secretario de Organización del PSOE, el Ejecutivo afirmó que actuó con «absoluta diligencia y contundencia» en relación al asesor del presidente. La propia Alegría confirmó en una rueda de prensa que el Gobierno «no encubre» este tipo de comportamientos y alentó a las víctimas a utilizar los canales confidenciales de denuncia. También, Moncloa anunció un curso para prevenir actitudes machistas, del cual, por el momento, no se conocen más detalles. Ferraz tampoco ha proporcionado actualizaciones sobre las diligencias de investigación abiertas.

Por su parte, Salazar, quien ha dedicado gran parte de su vida a la política de partido y fue clave en la victoria de Sánchez en Andalucía en las primarias contra Susana Díaz que lo devolvieron a Ferraz, siempre ha negado las acusaciones. El estratega político ha intentado mantener un perfil bajo desde entonces, alejándose del cargo que se le había propuesto en la nueva Ejecutiva, y pasando más tiempo en su Sevilla natal que en Madrid.

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