Coros, belenes y un saludo al Papa en la Navidad de Sol y Cibeles.


Madrid ha inaugurado su programación navideña con la apertura del clásico belén municipal en el Patio de Operaciones de CentroCentro, situado en el Palacio de Cibeles. La vicealcaldesa, Inma Sanz, junto con la delegada de Cultura, Turismo y Deporte, Marta Rivera de la Cruz, fue la primera en explorar esta impresionante instalación, diseñada por el maestro belenista José Luis Mayo Lebrija. A la vez, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, junto al presidente de la Asociación de Belenistas de Madrid, Eugeni Barandalla, también inauguró el popular belén de la Real Casa de Correos, una de las tradiciones navideñas más anticipadas de la región.

El belén de Cibeles, que estará abierto al público hasta el 4 de enero, se destaca este año por su innovadora estructura circular a dos niveles, un diseño que permite una visualización completa de 360 grados, lo que representa un gran reto escenográfico. Integra más de 200 figuras y alrededor de veinte construcciones, siguiendo una secuencia de escenas sugerida por la Asociación de Belenistas de Madrid. Durante la inauguración, que contó con la presencia de concejales y cronistas de la Villa, el coro Las Veredas ofreció una actuación como parte de la programación musical que ha preparado el ayuntamiento para estas fechas.

En su intervención, Sanz enfatizó que este «magnífico belén» cuenta «dos historias bellamente narradas»: el nacimiento de Cristo, «una historia universal de esperanza para todos sin excepción», y la tradición belenista que, llegada desde Nápoles con Carlos III, «es parte de nuestra historia y de lo que somos como nación». El belén ilustra pasajes evangélicos de San Lucas y San Mateo, incluyendo algunos elementos de textos apócrifos. Comienza con la Anunciación junto a una fuente pública y avanza a escenas cotidianas, como un molinero, un herrero o una madre despiojando a su hijo, que retratan la vida diaria de la época.

El belén abrirá a partir de las 16.00 horas de hoy y se podrá visitar hasta el 4 de enero, de 10.30 a 19.00 horas (último pase). En los días 24, 25 y 31 de diciembre, abrirá de 10.30 a 13.00 horas. Los lunes y el 1 de enero permanecerá cerrado. La entrada es gratuita, con turnos cada 30 minutos hasta completar aforo, previa obtención de invitación en taquilla o reserva digital (costo de gestión 0,50 euros). Además, habrá una audioguía explicativa disponible a través de una aplicación móvil para quienes lo deseen. También se facilitarán lazos de inducción magnética para personas con audífono o implante coclear, para que puedan disfrutar de la experiencia auditiva.

Además del belén de Cibeles, Madrid presentará un amplio recorrido belenista en museos, centros culturales, iglesias, auditorios y sedes municipales. Destacan los belenes del Museo de San Isidro, el Museo de Historia, el Área de Obras y Equipamientos, así como varias juntas de distrito. Una vez más, la colección privada Basanta-Martín, una de las más importantes a nivel mundial, que abarca más de 4.000 conjuntos y 25.000 figuras de 158 países, se exhibirá en los distritos de Moncloa-Aravaca, Villaverde, Hortaleza, Moratalaz y Chamberí con la exposición Belenes del Mundo, que podrá visitarse hasta el 5 de enero (con apertura en Chamberí el 11 de diciembre).

Ayuso inaugura el belén de Sol

Asimismo, como se mencionó anteriormente, el tradicional belén de la Real Casa de Correos ya está abierto para ser visitado por madrileños y turistas. Ayuso destacó el «minucioso trabajo» de los 66 belenistas que, durante meses, han creado esta obra compuesta por 500 figuras, «entre las que se destacan las de San Francisco de Asís, patrón de los belenistas, y el Papa Francisco, quien instó a conservar la tradición del Nacimiento». Como novedad, este año incluye un cielo iluminado por 60.000 luces, el cual recrea tanto el Nacimiento de Jesús como el Éxodo a Egipto. La instalación ocupa 132 metros cuadrados y puede ser disfrutada desde los cuatro costados. La presidenta también recordó que el edificio acogerá 250 coros en vivo hasta el 31 de diciembre, convirtiendo así la Puerta del Sol en «un auténtico hogar para todos durante la Navidad». El año pasado, la muestra navideña recibió a 373.000 visitantes.

La presidenta centró gran parte de su discurso en reivindicar el humanismo cristiano como base de la cultura occidental: «En estos tiempos de profunda división, debemos comenzar por dejar de lado lo que nos enfrenta y separa en la vida cotidiana. Sin esperar a que otros lo hagan. Porque, creyentes o no, estamos unidos por una herencia universal de miles de años». También se refirió a aquellos que sufren debido a la guerra, la persecución religiosa, la soledad o la enfermedad, recordando que la Navidad celebra «el mayor mensaje de amor, luz y verdad al mundo».

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