Vecinos de Vallecas advierten sobre el incremento de comercios que cierran para convertirse en viviendas, aumentando el número de VUT.
– EUROPA PRESS
MADRID 29 Nov. (EUROPA PRESS) –
Residentes en Puente de Vallecas han expresado su preocupación por el creciente número de comercios que cierran para transformarse en viviendas, o cada vez más comúnmente, en alojamientos turísticos (VUT).
«Hemos notado un aumento», apunta Javier Moral de la Asociación Vecinal Doña Carlota de Numancia, quien advierte que se trata de viviendas habituales que «no cumplen con las condiciones de habitabilidad», además de VUT donde los turistas «se alojan en cualquier lugar». Según él, parece como si «la cédula de habitabilidad no tuviera relevancia».
Este fenómeno, lamenta, destruye la vida comunitaria que antes permitía encuentros entre vecinos, compras en comercios locales o disfrutar de una charla en un bar. En su lugar, hay turistas «que van y vienen» o trabajadores que se encierran «en cuartos sin ventilación» para descansar. Esto, según él, genera «una situación de descontrol» en Madrid, donde «no hay regulación».
Luis Sánchez-Grande, de la AV Kascoviejo VK, añade que donde antes había una mercería o un ultramarinos, solía haber un «punto de encuentro» que, actualmente, «ya no existe». También cuestiona si estas nuevas viviendas cuentan con las licencias necesarias y advierte sobre los efectos que tienen en la expulsión del comercio local, obligando a los vecinos a desplazarse cada vez más para acceder a supermercados, farmacias o bancos.
Esto es apoyado por Jorge Nacarino, presidente de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), quien ha confirmado para Europa Press que los comercios llevan años convirtiéndose en viviendas de alquiler, aunque en años recientes ha crecido el uso de locales como VUT. «Es una situación que se intensifica», ha advertido.
Con el Plan Reside, no se permite la transformación de locales comerciales en pisos turísticos en el centro histórico, así como la transformación de locales en viviendas en las vías terciarias más importantes. En Puente de Vallecas, el Ayuntamiento ha protegido la Avenida de San Diego, Avenida Albufera, Avenida del Monte Igueldo y la calle de Martínez de la Riva.
«Lo que no se puede hacer es abrir, incluso aunque sea un bajo con acceso independiente; no se permite que local se convierta en un piso turístico», ha aclarado.
CAMBIAR ESCAPARATES POR PUERTAS Y PLANTAS EN EL ALFÉIZAR
Esta agencia de noticias ha verificado que los antiguos escaparates de fruterías, peluquerías o tabernas han sido reemplazados por puertas, ventanas con rejas y algunas plantas en los alféizares, como las que tendría cualquier vivienda en Madrid.
La escena se repite en varias calles de los barrios de Palomeras Bajas, Entrevías, San Diego y Nueva Numancia. En algunos casos, los rótulos de antiguos negocios, como una pollería o un bar tradicional, todavía permanecen visibles.
«Este es uno y allí tienes otro. ¿Ves aquel? Era un bar, ahora tiene cuatro habitaciones dentro». La persona que habla a Europa Press es una vecina de Vallecas que ha pasado meses documentando cada una de estas transformaciones. Conoce a fondo qué era cada local, qué es ahora y cómo se ha dado la transformación.
En otro punto, en el cruce de Carlos Aurioles con Doctor Sánchez, destaca un letrero llamativo: ‘CH’, iniciales de Casa de Huéspedes. Detrás de esa puerta se esconden cinco habitaciones a nivel de calle, con baño compartido y vistas a los coches estacionados frente a la ventana.
El anuncio en la plataforma Booking menciona que su gestión es «100% virtual». Europa Press ha verificado que el precio por noche comienza en 47 euros.
No es el único caso. En esta ocasión, la presencia de la actividad turística no es evidente a simple vista. El bajo solo cuenta con una puerta azul maciza de estilo industrial, acorde con lo que en su día fue, una antigua fábrica de ropa. Aparentemente, parece un local cerrado, sin embargo, al abrir la puerta, se revela un sistema de acceso con código y varias cajas-candado.
La vecina comenta que el visitante habitual es un turista con presupuesto ajustado que prefiere alejarse del centro para ahorrar en alojamiento, sin dejar de buscar la comodidad de estar a un paso de la estación de Atocha. Alrededor de estas viviendas, hay un ecosistema de lavanderías autoservicio, trasteros y establecimientos de comida rápida.
El fenómeno afecta no solo al turismo. También se observa cómo hay familias del barrio viviendo dentro de estos locales reconvertidos. Algunos ven televisión, otros llegan del trabajo o preparan una merienda en un espacio que, como ha advertido Nacarino, «a menudo no cumple con los requisitos de tamaño o ventilación».
«LOS LOCALES DESAPARECEN Y CON ELLOS LA CALLE»
En este sentido, la vecina advierte sobre una sensación de inseguridad derivada de la proliferación de VUT en antiguos comercios: «Antes había gente entrando y saliendo todo el día. Ahora, estas calles están muertas, sin movimiento y con pocas farolas».
«Nadie sabe quién se aloja en estos locales», ha declarado, mencionando que no es «difícil» hacer una reserva en estos alojamientos gestionados de manera remota haciéndose pasar por otra persona.
La seguridad en estos locales también preocupa a la FRAVM. Su presidente, Jorge Nacarino, alerta que las viviendas turísticas son «un vacío» en materia de seguridad y que la pérdida de comercios provoca que «una calle que era un eje comercial, donde la gente solía pasear, ahora se haya convertido en un sitio donde hay cierta inseguridad por la disminución de esa vida comercial, lo cual desincentiva el paseo por la zona».
Javier Moral, de la AV Doña Carlota, también subraya la preocupación por la seguridad en calles desiertas y menos iluminadas, donde es fácil sentir «algo de miedo». Asimismo, Luis Sánchez-Grande, de la AV Kascoviejo VK, resalta que las calles vacías y sin luz «no invitan» a ser recorridas. «Incluso se cierran los bares, prefieren sustituirlos por viviendas», ha afirmado.
En cuanto al futuro, la vecina que acompañó a Europa Press en su recorrido considera muy complicado el retorno a la vida vecinal, considerando los precios abusivos para cualquier comerciante que quiera abrir un negocio, si es que aún encuentra locales disponibles, en un distrito colindante al de Retiro que ofrece precios más accesibles para quienes solo buscan maximizar beneficios a través del turismo.
«Así como hablamos de vivienda protegida, en un futuro cercano, y con la situación actual del comercio local, deberemos empezar a hablar de la protección de locales, de proteger el comercio. Al final, el comercio es lo que da vida a una ciudad», ha señalado Nacarino.



