El Girona sorprende al Madrid.
Una gran noche en Montiliví. «¿Y si…?», se preguntaban los más optimistas. Los más realistas sabían que soñar es gratis. La lógica indicaba que no. El Gerona no iba a poder con el Madrid. “Es el único equipo del mundo que va primero y se habla de dudas”, comentaba Míchel en la previa. “Solo han perdido dos partidos en toda la temporada. Lo normal es que ganen”. Estuvieron a punto de hacer que esa cuenta ascendiera a tres. El mejor jugador del Gerona, Ounahi, encabezó un milagro que se desvaneció tras el gol de Mbappé desde el punto de penalti. Un ‘puntazo’ que merece ser valorado, aunque relegue a los de Xabi Alonso a la segunda posición.
Hablando claro, este Real Madrid se apoya en la figura de Kylian Mbappé. Venía de acumular dos empates en LaLiga sin marcar. La peor racha sin ganar del equipo blanco y la peor racha goleadora del ’10’ en la liga nacional. Algunos creen en las coincidencias, pero, sin ir más lejos, Mbappé llevó al equipo a la victoria en El Pireo.
Míchel, con todo
Una alineación más o menos titular. Xabi hizo hasta cinco cambios respecto a la formación de Champions League. Courtois bajo palos, Bellingham en el centro del campo y Fran García ocupando el lateral izquierdo en lugar de Álvaro Carreras. La gran novedad fue la pareja Militao-Rüdiger, no vista hasta ahora esta temporada. El germano reapareció tras tres meses de ausencia.
Míchel, por su parte, mantuvo a los mismos once que empezaron ante el Real Betis en La Cartuja. Arnau volvió al eje de la defensa a pesar del regreso de Francés. Contó con pocas alternativas en un banquillo con apenas cuatro futbolistas de campo de la primera plantilla y gran representación del filial con Arango, ‘Gibi’, Lass, Papa y Andreev – como tercer portero -.
La enfermería del Gerona sigue llena. Se llevaron, incluso, dos nuevas bajas: Cristhian Stuani y Jhon Solís. El capitán sufre una rotura en el sóleo que lo mantendrá un mes fuera de acción y el colombiano se perdió el encuentro por un esguince en el tobillo derecho.
Plantaron cara
El Gerona venía de ganar por la mínima al Alavés y de conseguir un buen punto en La Cartuja. Los resultados llegaron… pero aún así pasaban apuros con el descenso. Míchel dejó claro que el Gerona no cambiaría su forma de entender el fútbol. Ni ante el Madrid. Esa es su identidad.
Alex Moreno (L), defensor del Girona, compite por el balón contra el delantero francés del Real Madrid, Kylian Mbappé, durante el partido de fútbol de la Liga española entre el Girona FC y el Real Madrid, en Girona, España, el 30 de noviembre de 2025. EFE/ Siu Wu / Siu Wu / EFE
Al principio, los de Xabi Alonso se mantuvieron a la defensiva en su campo. Esperando un error mínimo de su adversario para contraatacar con Vini, Mbappé y compañía. Un plan que casi resultó útil. La insistencia del Gerona, que en ocasiones careció de astucia, benefició a un Madrid pragmático que aprovechó los espacios a la contra.
Los de Míchel también respondieron. Tsygankov fue un peligro constante por la derecha, Bryan un problema por la izquierda y Ounahi brindó claridad en el ataque. Gazzaniga, aunque poco exigido, hizo una parada decisiva a un cabezazo de Militao. De esas que aseguran puntos.
Una caldera
Los decibelios se elevaron. Los últimos cinco minutos de la primera mitad fueron de locura. El fútbol es así: Montiliví pasó de la frustración a la euforia tras el golazo de Azzedine Ounahi. Kylian Mbappé había adelantado momentáneamente a los blancos en una jugada polémica.
Los jugadores del Real Madrid, tras el gol de Ounahi (Girona). / Joan Monfort / AP
Pasaron muchas cosas en el área. El francés estiró la pierna izquierda y superó a Gazzaniga. Se ayudó con la mano en su tiro y, tras las insistentes protestas del equipo catalán, Ricardo de Burgos acudió al monitor para revisar la jugada tras la advertencia del VAR y anuló el gol.
Y luego llegó el grito de Ounahi. Bautizado por Luis Enrique como “el ‘8’ de Marruecos” en el Mundial de Qatar 2022, encendió la locura en Montiliví. 14,055 almas gritaron con rabia un gol que tenía una importancia crucial, no solo porque fuera ante el real madrid, sino porque permitiría al equipo salir del descenso.
Mbappé, infalible
El Madrid necesitaba dar un golpe sobre la mesa. Estaba obligado a hacerlo. Asedió el área de Gazzaniga, bien protegida por una defensa que se multiplicó ante el tridente blanco. Vinícius marcó, pero estaba en fuera de juego, y el Gerona respira un poco, aunque poco después concedió un penal. Fue provocado por el brasileño y ejecutado por el inamovible Kylian Mbappé.

Mbappé empató de penalti, un clásico eterno en el Real Madrid / DANI BARBEITO
El Girona resistió con todo para mantener un punto que le quita el liderato a los de Xabi… pero igualmente los mantiene en descenso. Aun así, un ‘puntazo’ que debe ser valorado. Y mucho.


