Madrid introducirá un sistema de pago «al cierre del día» que adaptará el costo del transporte según el uso real.
El Gobierno regional busca que el metro, autobuses y demás redes de transporte operen con un sistema de pago mucho más flexible que el actual. La propuesta es sencilla: cada validación se asociará a un perfil digital y, en lugar de cobrar en cada torno o validadora, el importe se calculará al final del día, según los desplazamientos acumulados. Así, el viajero no tendrá que decidir anticipadamente si le conviene un billete sencillo, un bono de diez viajes o un título mensual.
Este modelo, presentado por la presidenta Isabel Díaz Ayuso durante el Debate del Estado de la Región, se enmarca en la modernización tecnológica del transporte en Madrid y tiene como objetivo igualar la red a las de grandes capitales como Londres o Singapur. La inversión estimada oscila alrededor de 40 millones de euros y el contrato tendrá una duración de diez años, lo cual resalta la magnitud de la transformación.
Cómo funcionará el nuevo «ticketing» inteligente
El sistema se fundamenta en el Account-Based Ticketing (emisión de tickets basada en cuentas), un esquema en el que los viajes ya no se cargan a un título físico específico, sino a una cuenta en la nube asociada a cada usuario. Para validar, será suficiente con emplear soportes cotidianos: una tarjeta bancaria sin contacto, un teléfono móvil o un código QR. La validación será necesaria para acceder, pero el cobro se realizará posteriormente, cuando el sistema determine automáticamente cuál es la combinación de tarifas más ventajosa según los trayectos realizados durante el día.
La Comunidad de Madrid sostiene que este modelo disminuirá las fricciones cotidianas: se eliminará la necesidad de recargar tarjetas o de comprar títulos individuales y será posible consultar, desde una única plataforma, el historial de viajes, las tarifas aplicadas y los métodos de pago asociados. Además, el funcionamiento en «segundo plano» facilitará la introducción futura de abonos más personalizados y fórmulas híbridas adaptadas a diferentes perfiles de usuario o cambios en la demografía.
El Consorcio Regional de Transportes tiene previsto licitar el proyecto en varias etapas, comenzando por un concurso de ideas tecnológicas que establezcan las bases del sistema. Los expertos advierten que el verdadero desafío no será solo técnico, sino también cultural: los viajeros tendrán que acostumbrarse a que validar ya no significa pagar en ese momento y a que la factura final dependerá del uso real de la red a lo largo del día.
La digitalización del abono como paso previo
Simultáneamente, la Comunidad de Madrid avanza en la virtualización del Abono Transporte Personal, una pieza clave para allanar el camino hacia el nuevo modelo. El objetivo es que, antes de que finalice 2025, cualquier usuario con un móvil Android compatible pueda acceder al Metro, a la EMT o a los interurbanos acercando el teléfono al lector, sin la necesidad de llevar la clásica tarjeta física.
La gestión se lleva a cabo a través de la app «Mi Tarjeta Transporte» y se apoya en la tecnología NFC y en Google Wallet. El abono se carga en el móvil, se gestiona desde el dispositivo y, por razones de seguridad, solo puede estar activo en un soporte a la vez: si se utiliza la versión digital, la tarjeta plástica queda deshabilitada temporalmente.
Primero se probaron títulos de diez viajes y billetes turísticos; luego se incorporó el abono mensual en una fase piloto con varios miles de usuarios. La integración con otros sistemas, como iOS o nuevas alternativas de pago, se plantea como el siguiente paso, y se ajusta a la lógica del Account-Based Ticketing: menos plástico, más gestión online y una relación diferente entre el viajero y el sistema de transporte.
Con la digitalización del abono casi finalizada y el proyecto de pago «a final del día» previsto para 2027, Madrid se dirige hacia un escenario en el que utilizar el transporte público será, en teoría, más intuitivo y menos dependiente de títulos físicos. Un cambio silencioso, pero que promete redefinir la manera en que se desplaza la ciudad.



