Rodrygo y su complicada existencia en el alambre del Real Madrid.
Nadie desea abandonar el Real Madrid. Este sentimiento está respaldado por una razón histórica que se refleja en la frase: «Fuera de este club hace mucho frío». Las repercusiones de una salida, sin importar las circunstancias, influyen en todos los jugadores por igual. Cristiano, Casemiro, Benzema, Ramos, Asensio… Incluso las leyendas, como algunos de estos nombres, enfrentan un complicado reseteo. Por ello, la determinación de Rodrygo de aferrarse al dorsal, al puesto o a cualquier cosa, resulta natural. También lo es por el sueldo y las condiciones, que difícilmente se igualan fuera del Real Madrid en su estado actual.
La condena a corto plazo de Xabi Alonso
Rodrygo ha estado recibiendo, hasta ahora, mensajes públicos que no van más allá de la espera. “No pasa nada con Rodrygo. El Mundial de Clubes fue un contexto diferente, debido a la competencia que era. Podemos dejar eso atrás. Hoy solo fue un partido, lo importante es esta temporada y cuento con Rodrygo, no hay que analizar demasiado en el futuro. Si en tres meses tiene esos minutos podría ofrecer respuestas con mayor certeza. Se debe a circunstancias del partido y es decisión mía”, comentó Xabi Alonso tras el encuentro frente a Osasuna, dejando en el aire su participación a corto plazo.
Incluso en el discurso del entrenador blanco se nota la disminución del valor de Rodrygo en el Real Madrid. Inicialmente, el vasco le dio una oportunidad. Sin embargo, le bastó un partido del Mundial de Clubes para decidir que no formaría parte de su proyecto a corto plazo. Fue titular contra Al Hilal, en el debut del club blanco en EE.UU. Lo hizo como parte del 4-3-3 habitual que se utilizó la pasada campaña y al que ha vuelto Xabi Alonso al inicio de la temporada 2025/2026.
“Tuvo minutos importantes para él y Rodrygo será relevante. Todos deben estar listos, porque en torneos como el Mundial de Clubes, igualmente son importantes los que salen de titular como los que están en el banquillo”, dijo el entrenador del Real Madrid después de aquella primera titularidad fallida. Sin embargo, sus gestos en la respuesta indicaron que no encontró en el brasileño la reacción que esperaba. Posteriormente, apenas le concedió unos minutos ante el RB Salzburgo, con el resultado ya decidido.
Rodrygo el yin, Mastantuono el yang
Rodrygo fue introducido al final de los cuartos contra el Borussia Dortmund, al considerar que la eliminatoria estaba resuelta. Entró al 86, justo cuando el partido se volvió emocionante, con un gol de Beier, la expulsión de Huijsen y un penalti que casi arruinó lo logrado hasta ese momento. De hecho, la roja del internacional español sería el principio del fin del Real Madrid en un torneo donde se despidió por la puerta de atrás después de la goleada frente al PSG. Rodrygo, por tanto, no logró demostrar lo que esperaba. Esto tampoco fue un aliciente para el interés de otros clubes.
Actualmente, Rodrygo es como el gato del experimento de Schrödinger. Está tan dentro como fuera del Real Madrid. Dentro, debido a su contrato, válido hasta 2028, renovado en 2023, en el pico de su carrera. Pero al mismo tiempo, está fuera, al menos de los planes de un Xabi Alonso que no vio el gol en pretemporada ante el Tirol como una señal de recuperación. Los entrenamientos están marcando la pauta y en esa escala de jerarquías, Brahim partió en la ‘pole’, aunque su bajo impacto en el debut puede abrir oportunidades para Mastantuono.
El argentino vive una situación contraria a la del brasileño. Ha entrado sin problemas y es el jugador más atractivo, tanto para Xabi Alonso como para la afición, que ya ha catalogado a Rodrygo como transferible. Solo algunos se aferran a la memoria del futbolista desequilibrante de las noches europeas que irrumpió en la historia blanca con un doblete al City, uno de los tantos equipos con los que se le ha vinculado. Sin embargo, hasta el momento, el único que ha realizado una consulta, que no intento formal, ha sido el Tottenham.
La pérdida de Ancelotti, su gran valedor
Otros jugadores han pasado por la campana de Gauss del protagonismo. Uno de ellos fue, precisamente, al que Rodrygo terminaría arrebatando el flanco derecho: Marco Asensio. El balear nunca consolidó la titularidad absoluta, algo que sí llegó a tener el brasileño y, curiosamente, fue el comienzo de su declive. Ambos funcionaron bien como revulsivos o jugadores secundarios. El mallorquín decidió marcharse porque anhelaba más minutos y un rol importante, algo que no le podían garantizar en un Real Madrid que este año, según las palabras de Xabi Alonso, se va a regir por el «nadie tiene puesto fijo».
Isco pasó por una situación similar, sintiendo «que ya no tenía que estar más ahí», aunque estuvo vinculado al club blanco durante nueve temporadas. Porque pasar de situar a un jugador en el mercado a traspasarlo por sumas como las que el Real Madrid aspira a ingresar por Rodrygo, valorado en 100 millones, es un largo camino. Otros ni siquiera pudieron hacerse valer para ganar crédito ante un potencial fichaje, como sucedió con Illarramendi. Hay varias apuestas en falso en la historia blanca, como fue el caso de Munitis en su momento.
A veces, la revalorización fue inesperada, siendo Amavisca uno de esos fichajes sin grandes expectativas que se volvieron esenciales con el tiempo. En el caso del cántabro existió un factor clave que también se aplica a la situación de Rodrygo. El ex extremo izquierdo de Laredo brilló con Valdano, pero al perder su respaldo, tras la salida del argentino, su participación disminuyó.
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El gran defensor del brasileño se encuentra, precisamente, en la Canarinha. Un Carlo Ancelotti que le respaldó y mantuvo en el once hasta que las circunstancias lo permitieron. Ahora busca llevarlo a una ventana de selecciones con Brasil sin la presión de los minutos, justo lo que no hizo en la primera convocatoria que ofreció, cuando, consciente de la forma del ’11’ madridista, decidió no incluirlo. Una decisión que ahora tomará con Militao y Vinicius, para protegerlos y liberarles de minutos.



