El ascenso de Vox en el municipio con mayor población migrante de Extremadura: “No podemos seguir sustentando a todo un continente” | Elecciones Extremadura 21-D


Recientemente ha concluido la cosecha del pimiento, así como el posterior proceso de ahumado que, en las tierras cacereñas cercanas a la sierra de Gredos, da lugar al pimentón con denominación de origen de la Vera, conocido como “oro rojo” extremeño. En una de las fincas, tras cruzar el río Tiétar, el capataz Felipe González, de 61 años, se encuentra este jueves finalizando su trabajo en el secadero. “No lo toques, que pica muchísimo”, advierte el hombre entre las bolsas listas para enviar. Es un hombre de metro sesenta, con la piel y manos endurecidas por el trabajo en el campo y una gran capacidad de expresión. González tiene un conocimiento profundo de todos los acuerdos de La Moncloa, menciona “los enemigos” de España, que el exministro socialista José Luis Ábalos mantiene su escaño tras ser encarcelado provisionalmente, que la esposa del presidente del Gobierno está bajo investigación y que Pedro Sánchez acaba de reunirse con el primer ministro de Marruecos, Aziz Akhannouch, en Madrid.

Pedrito [Pedro Sánchez] no tiene la valentía de enfrentarse a él, seguirán llegando los ilegales. No podemos seguir manteniendo a todo África”, sentencia el agricultor, quien asegura haber votado en el pasado a su “tocayo” en el PSOE, Felipe González, y luego a José Luis Rodríguez Zapatero. Pero ya advierte que en las próximas elecciones autonómicas de Extremadura, el 21 de diciembre, se inclinará por Vox. “Es el único que quiere hacer algo por España”, proclama.

González suele informarse a través de la caseta de la finca donde trabaja. Uno de sus empleados importantes es Mimou Kauduri, de 46 años y padre de tres hijos, que llegó en 2002 desde Marruecos. “Si no trabajo, no tengo comida, no recibo ayudas”, advierte inicialmente junto al tractor. La finca se ubica a pocos kilómetros de Talayuela (Cáceres), que cuenta con 7.300 habitantes según el Instituto Nacional de Estadística (INE) y 9.200 según el Ayuntamiento, donde ambos residen. El municipio de Talayuela se posiciona como el centro neurálgico de la producción de tabaco en España, y en sus tierras también se cultivan pimientos y arándanos. “Aquí no hay falta de dinero ni de trabajo”, coinciden los empresarios de la zona. Talayuela es, además, el pueblo de Extremadura con el mayor porcentaje de población migrante: un 24,4% —según datos de la Junta— frente al 4,1% de la media autonómica. Otros pueblos cercanos, como Toril, también superan el 20%. Estas cifras están relacionadas con sectores productivos específicos, principalmente la agricultura.

Los censados de origen extranjero provienen mayoritariamente del Magreb y comenzaron a establecerse en Talayuela a inicios de los años noventa, principalmente porque los españoles no estaban dispuestos a trabajar en el campo por el salario que se ofrecía. El tabaco y otras explotaciones se habían instalado gracias a un clima favorable, ya que se trata de una de las zonas más lluviosas de España. Hoy, los migrantes manejan la mitad de los negocios de tiendas y bares en Talayuela, además de continuar con la actividad agrícola. Por sus calles es tan común ver a una mujer con velo como sin él. Se ha construido una mezquita y muchos ya son abuelos cuyos nietos asisten a la escuela en un municipio que se encuentra entre los de edad media más joven de Extremadura. Algunos ya han cumplido 18 años, y podrán votar por primera vez el 21-D.

González frecuenta el bar Mirasierra, cerca de la gasolinera del pueblo, a unos metros de la avenida Hispanidad, adornada con banderas de España. En el Ayuntamiento, una coalición de PP y Vox gobierna tras desbancar al PSOE en las elecciones locales del 28 de mayo de 2023. Ese 28-M también se llevaron a cabo elecciones autonómicas: la formación de Santiago Abascal obtuvo un 12,26% de los votos en Talayuela, mientras que la media en la Asamblea extremeña fue del 8,12%. Aquellas elecciones llevaron a la popular María Guardiola a la presidencia tras un pacto de gobierno con Vox. Talayuela ya se había posicionado entre los lugares con mayor porcentaje de votos a la ultraderecha a nivel nacional, años antes, en las elecciones generales de noviembre de 2019.

Sin embargo, los testimonios de los entrevistados anticipan que la situación se intensificará en dos semanas, cuando el CIS extremeño pronostique que Guardiola ganará en Extremadura, aunque sin mayoría absoluta. Por lo tanto, volverá a necesitar a los ultras. La duda radica en cuán fuerte puede estar Vox tras meses de ascenso en los sondeos. La convocatoria electoral anticipada promovida por la presidenta extremeña será, precisamente, la primera prueba de fuego en la confrontación entre PP y Vox, después de que los populares intentaran arrebatar a los ultras símbolos que habían apropiado, como la lucha contra la inmigración o el fomento agrícola en oposición a la Agenda 2030, así como un endurecimiento gradual de su discurso para captar el voto en contra de Sánchez.

En el bar Mirasierra, todo este cóctel lo discuten González y los demás clientes. La mayoría son hombres de todas las edades que en la tarde de este jueves ven el partido de Copa entre Extremadura y Sevilla, pocas horas antes del inicio de la campaña extremeña. Entre las críticas hacia los inmigrantes por “vivir de las ayudas” —sin aportar datos específicos—, también se escuchan comentarios sexualizadores sobre las mujeres. “¡Toda Talayuela vamos a votar a Vox! ¡Tenemos de presidente a la persona más mentirosa del mundo!”, proclama de repente uno de los usuarios de mayor edad. “El PP es gris. Igual Abascal sale y nos engaña a todos, pero hay que arriesgarse por un cambio”, añade Jonathan García, forestal de 39 años. “Llegan los inmigrantes y se les dan más ayudas que a los locales”, dice Rocío Cano, de 18 años, embarazada y desempleada, que se posiciona en contra del aborto.

Nadie en el bar sabe el nombre del candidato extremeño de Vox, Óscar Fernández. Vox ha planteado una campaña tan nacional que incluso los carteles, desde este viernes, muestran el rostro de Abascal, que ha estado visitando Extremadura más que Feijóo y Sánchez. Se presentó de forma sorpresiva en el bar Mirasierra de Talayuela el pasado 21 de noviembre, donde acudieron numerosos vecinos, varios jóvenes veinteañeros —incluidas chicas—, para tomarse fotos con el líder ultra. “No he tenido un solo extremeño que me haya insultado en la calle. En Talayuela me gritaron cuatro moros”, afirmó Abascal este miércoles en un mitin en Badajoz sobre un incidente ocurrido a las puertas del bar Mirasierra.

A pesar de algunas quejas puntuales, la mayoría de entrevistados en Talayuela niega tener problemas de seguridad o convivencia con las personas de origen extranjero en su pueblo. Sin embargo, se quejan de robos y agresiones de los inmigrantes en ciudades como Barcelona o Madrid. González piensa de manera similar. También el dueño del pimiento que cultiva: Felipe Bravo, de 68 años. “Este es un pueblo atípico, aquí no surgen problemas como en otros lugares. Esto no es Torre Pacheco”, señala Bravo. El Ayuntamiento, a pesar de estar gobernado por Vox, proporciona instalaciones públicas para celebrar festividades islámicas, en contraste con lo que ocurrió en Jumilla. También ofrece cursos de español y asistencia para trámites burocráticos. Muchas de las circulares que cuelgan en la web del Ayuntamiento están redactadas en árabe. “No hay problemas, pero los inmigrantes no se integran, ellos llevan su vida aparte”, añade Bravo.

Ambas observaciones son comunes en Talayuela. En el bar Jardín, que es dirigido por un migrante, la mayoría de los clientes son de origen extranjero, a diferencia del Mirasierra. Sin embargo, la situación está cambiando con las nuevas generaciones, que interactúan entre sí. Un ejemplo es Aymen Bouamiech, electricista de 24 años, que no pone distinciones entre unos amigos y otros. Además, muchos se refieren a aquellos que llegaron hace años a su pueblo “para trabajar” “de forma legal” como héroes, pero critican a los “ilegales” que llegan ahora solo por “las ayudas”. “Es triste, pero no es culpa del Estado. Vox quiere deshacerse de los indocumentados”, comenta Mohamed Rahmani, de 22 años, que llegó a España a los seis meses de edad y ahora es dueño, junto a su familia, del bar Jardín.

Otros vecinos acusan a los nuevos inmigrantes de ser “ninis” y de deambular por las calles “trapicheando con droga”. Esta afirmación es repetida incluso por migrantes de segunda y tercera generación en privado, quienes critican a los nuevos inmigrantes por supuestos problemas de inseguridad. Sin embargo, hay quienes no están de acuerdo. “En un grupo de 20 personas, si una es mala, eso no significa que todos lo seamos. No se trata de inmigrantes, sino de individuos”, explica uno de los jóvenes cuyos padres llegaron de Marruecos, quien señala a las redes sociales como culpables de “amplificar” mensajes de odio. Este joven votará al PP porque considera que “Guardiola no ha tenido tiempo para avanzar en Extremadura”.

El empresario Bravo cultiva el pimiento que González produce con alrededor de veinte trabajadores y también gestiona el extenso campo de golf de Talayuela, desde donde se pueden apreciar las montañas de Gredos, entre los pinares del Tiétar. Bravo se queja de las nuevas restricciones impuestas por Bruselas al proceso de ahumado del pimiento. Él también votará al PP en las elecciones extremeñas por el “voto útil”, aunque la retórica de Vox le resulta atractiva, especialmente en lo relacionado con la inmigración.

En el pueblo, entre el PP y Vox, se plantea el debate de otra dueña de un negocio ante el 21-D. Por la noche, la mayoría de los hombres que caminan por la avenida que conecta el bar Jardín y el Mirasierra son de origen magrebí. “Pero es por sus costumbres, que pasan mucho tiempo en la calle”, explica la mujer indecisa entre populares y ultras, una autónoma que prefiere permanecer en el anonimato y se informa a través de redes sociales y de la única “cadena fiable”, Antena 3. “Estamos cansados de tanta corrupción. Begoña sin título dando una cátedra y mi hija con un título y un máster, en paro y sin opción a emanciparse”, critica la mujer. Su hija deseaba una foto de Abascal en el bar Mirasierra durante su visita hace dos semanas. En el local, el agricultor González termina su brandy 103 con coca-cola antes de regresar a casa. “A ver si hay suerte”, comenta sobre la posible victoria de Vox, también conocido como ‘el Boina’ por su experiencia en las boinas verdes.

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