De la mala atención médica a una huelga en medio de la epidemia de gripe.
Una vez más, los partidos de izquierda están haciendo sonar los tambores de guerra contra la sanidad privada, aprovechando la escandalosa mala praxis de un alto directivo de un hospital público de Madrid con apoyo privado temporal. La Comunidad de Madrid ha respondido ante esta situación con la firmeza que el caso requiere, apartando al implicado de la gestión del mencionado centro. Sin embargo, el hecho de que haya un mal gestor, o incluso más de uno, no implica que la sanidad privada en España sea deficiente o criticable; de hecho, la realidad es todo lo contrario. Los hospitales de gestión externa suelen operar con mayor eficacia que muchos de los públicos, además de contar con listas de espera considerablemente más cortas. Son datos verificables. Gracias a estos centros, el sistema de salud pública no se ve abrumado. Muchos españoles que contribuyen a la Seguridad Social también pagan por un seguro privado, lo que permite que la sanidad pública tenga una saturación mucho menor de lo que tendría si no existieran esos recursos externalizados. Esto no significa, por supuesto, que en casos de mala praxis, como el sucedido en Madrid, la Comunidad no actúe con la prontitud correspondiente.
Por otro lado, esta semana hay otra noticia que también merece atención. Los sindicatos han convocado a huelga a los trabajadores del Sistema Nacional de Salud, en contra del estatuto marco promovido por el Ministerio de Sanidad. Una huelga que se produce en plena epidemia de gripe, que ya está saturando muchos centros de salud y hospitales. Esta huelga en pleno invierno perjudica sobre todo a los enfermos, no a la ministra Mónica García ni a su equipo ministerial. Un aspecto que los convocantes deberían considerar.



