Fragancias de soledad: un tributo al mundo rural en el Fernán Gómez.
La empresa La Otra Arcadia vuelve a los escenarios con Aromas de soledad, un espectáculo poético y musical que homenajea a la España vaciada y a la memoria del ámbito rural. La obra, bajo la dirección de Ana Contreras y con dramaturgia de Raúl Losánez, se podrá disfrutar del 20 de noviembre al 7 de diciembre en la Sala Jardiel Poncela del Teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa.
Con un elenco formado por Carmen del Valle, Jesús Noguero y Nacho Vera —quien es autor e intérprete de la música original—, el montaje enfatiza los valores de la tierra, la memoria y la conexión con la naturaleza ante el ritmo acelerado y materialista del presente.
Un homenaje lírico al mundo rural
Aromas de soledad se inspira en la obra literaria del poeta José María Gabriel y Galán (1870-1905), una figura hoy casi olvidada, pero que en su época fue muy reconocida entre las clases trabajadoras por su defensa del campesinado y la vida rural. La pieza recupera su voz sensible y comprometida para ofrecer una reflexión sobre la despoblación y la pérdida de los vínculos esenciales con la naturaleza.
Según Raúl Losánez, dramaturgo de la obra, “Aromas de soledad es un llamado de atención al hombre moderno, que sigue dañando su entorno natural, y un tributo a quienes vivieron en armonía con la tierra y supieron escucharla”.
Entre la palabra, la música y la emoción
El espectáculo ofrece una experiencia poética que combina palabra y música en vivo, sin recetas ni lecciones, pero con una carga simbólica profunda. Con una puesta en escena íntima y sensorial, Ana Contreras crea un espacio donde se entrelazan memoria, desarraigo y búsqueda de significado, evocando el contraste entre el mundo agrario —anclado en la naturaleza— y la gran ciudad, dominada por el consumo y el cambio constante.
La poética escénica de La Otra Arcadia
Con este montaje, La Otra Arcadia reafirma su dedicación al teatro poético, un ámbito en el que ha sobresalido con obras como Me trataste con olvido, Vano fantasma de niebla y luz o Esta divina prisión. Todas estas han sido aclamadas tanto por la crítica como por el público por su delicadeza estética y su defensa de la palabra como eje del hecho escénico.
Aromas de soledad sigue esta línea creativa, recuperando la voz de Gabriel y Galán para confrontar tradición y modernidad, campo y ciudad, silencio y ruido. La dirección de Ana Contreras y la dramaturgia de Raúl Losánez consolidan una propuesta que combina sensibilidad, memoria y reflexión, reafirmando al Fernán Gómez como un espacio fundamental para la lírica escénica contemporánea.



