«Perfecto para una celebración de despedida de soltero»


Desde las puertas del Cine Callao sale gente bailando. No es exageración: forma parte del propio espectáculo. Nacho Cano ha regresado a la Gran Vía con un formato que él mismo describe como ‘party show’, un híbrido entre concierto, performance inmersiva y un viaje colectivo a una época en la que, según dice, «las canciones venían del corazón y la música era una maravilla». ‘Ibiza Paradise’, con una duración aproximada de dos horas, debutó hace tres meses en los Cines Callao para rendir homenaje a la isla que celebra «la libertad» y su legado cultural.


Parte del espectáculo inversivo de ‘Ibiza Paradise’


cines callao

El proyecto, según relata el propio artista, comenzó hace casi dos décadas, cuando comenzó a investigar la llegada de los hippies norteamericanos a Ibiza en los años 60, aquellos músicos, creativos y desertores de Vietnam que transformaron la isla en un verdadero laboratorio de libertad. «Ellos iniciaron todo ese movimiento de experimentación con la música, la droga, el sexo… lo que Ibiza ha construido como marca», recuerda. De aquel impulso contracultural -que mezcló rock psicodélico, funk, nuevas tecnologías musicales y una ética de vida alternativa- surge también la decisión de que Ibiza Paradise se represente completamente en inglés.

«Tiene mucho más sentido en inglés porque eran americanos los que venían a España»

Para Cano, no se trata de un capricho: «Es que en inglés sucedió la historia… tiene mucho más sentido en inglés porque eran americanos los que venían». No obstante, el show ofrece subtítulos en español para el público de Madrid. Añade, además, un cambio generacional que facilita la comprensión del espectáculo: «Ya hay una cultura del inglés y del español que están muy cercanos», señala, enfatizando que su elenco «habla inglés perfecto, algo impensable en su época». El resultado, afirma, se ajusta plenamente a la forma en que las nuevas audiencias consumen cultura global: un musical diseñado «para todos los públicos y sin fronteras».

Cuando los Bee Gees empezaron con el falsete

Desde el principio se deja claro: este espectáculo no es solo para observar, sino para participar. «El protagonista fundamental de este espectáculo es el público», sostiene. El espacio ha sido adaptado con un montaje casi en 360 grados, utilizando las pantallas gigantes del cine para proyectar video mapping y crear una atmósfera inmersiva de club. Su ambición es que cada función sea única, porque la obra se reconfigura cada noche según la energía de quienes la presencian: «Lo que intentamos toda la noche es fabricar el show con la gente que está aquí». Ese trabajo de documentación sobre la evolución de Ibiza como territorio musical también se manifiesta en la estructura del show, que repasa los cambios tecnológicos y estéticos de la música: «Vamos siguiendo todas esas evoluciones… desde la invención de la primera caja de ritmos, pasando por la música disco de los 70, hasta que los Bee Gees comienzan a cantar en falsete».

Sin embargo, más allá de la reconstrucción histórica, Cano subraya que la esencia del espectáculo es recuperar un espíritu comunitario que hoy parece perdido: la libertad, el juego y el romanticismo. «Hay un momento en que los artistas invitan al público a bailar lento… ese romanticismo de antes queremos recuperarlo, y lo hacemos cada noche». Esta interacción es constante, con la banda en directo y el elenco saliendo a la platea.

«Hay muchas cosas que han dejado de hacerme sentir yo en los últimos tiempos»

En esa conjunción entre archivo cultural y celebración colectiva reside, según él, la identidad del musical: un puente entre aquella Ibiza utópica y el público actual, que no solo es espectador, sino participante de la fiesta: «es ideal para una despedida de soltero», dice Cano, a lo que Josué, responsable de los Cines Callao, añade: «Esto es algo que digo mucho: si estás en depresión, no vayas al psicólogo; vente a ‘Ibiza Paradise’». La relación con los Cines Callao ha sido clave para convertir el espacio en un recinto diseñado a medida. Cano lo dice sin rodeos: «Cuando el propietario forma parte de la aventura, todo está a favor. Es otro nivel». Esa alianza, sostiene, permite considerar a Madrid como un posible epicentro europeo del show en vivo: «Queremos que los Cines Callao se conviertan en un referente y que Madrid sea la capital de Europa de los musicales». 

El creador asegura que el espectáculo no tiene fecha de caducidad: «No le veo fin. Va a depender de nosotros y de cuán bien se gestione esto como una experiencia necesaria». Aunque reparte su tiempo entre México y Madrid, Cano reconoce que volver al escenario con la banda del espectáculo ha tenido un efecto personal inesperado. Rodeado de músicos que considera «un elenco increíble», y dirigiendo él mismo la banda en vivo, confiesa: «Hay muchas cosas que han dejado de hacerme sentir yo en los últimos tiempos y hoy me he sentido yo.»

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