El informe de Sánchez profundiza la división entre el PSOE y Sumar | España
Lejos de unir a los aliados de Gobierno, la comparecencia de ayer de Pedro Sánchez ha profundizado la división entre el PSOE y Sumar. El grupo encabezado por la vicepresidenta Yolanda Díaz dejó entrever la semana pasada que su paciencia se estaba agotando y exigió al presidente una “remodelación profunda” del Gabinete que este lunes el jefe del Ejecutivo volvió a rechazar.
Aunque en público el ministro de Cultura y portavoz de Movimiento Sumar, Ernest Urtasun, evitó salirse del guion, anticipar escenarios y agravar aún más la crisis, en privado varios dirigentes del espacio político expresaron su enfado y “decepción” por la actitud del presidente. Urtasun sí criticó al líder socialista por considerar que sus explicaciones en el balance de fin de año fueron “insuficientes” y dejó caer una advertencia: “El inmovilismo no es una opción, es el principal aliado de PP y Vox para llegar al Gobierno”. De momento, a pesar del descontento, Sumar sigue dentro del Ejecutivo.
Durante la copa de Navidad en La Moncloa después de la rueda de prensa, Sánchez evitó chocar con Sumar pero sí desestimó en varias ocasiones un cambio de Gobierno más radical que el relevo de Pilar Alegría, que según explicó el presidente será sustituida por una mujer, aunque sí hizo hincapié en ofrecer un mensaje completamente distinto al del grupo de Díaz. En otras palabras, tranquilidad, no habrá cambios bruscos y hay legislatura para rato, ya que él tiene intenciones de agotarla. “Estoy en un gran momento de forma”, llegó a manifestar Sánchez a pesar de las dificultades.
El presidente sostuvo varias conversaciones informales con periodistas durante la copa de Navidad, y tanto su discurso como el de varios ministros iban en la misma dirección: el Gobierno continuará, no hay previstos movimientos drásticos a corto plazo como los que demanda Sumar. De hecho, Sánchez planteó muchas cuestiones en sentido contrario. Quiso enviar un mensaje de fortaleza y se mostró confiado en que puede terminar la legislatura. A su juicio, en 2026 podría abrirse “una ventana de oportunidad” para recuperar la relación con Junts si se cumplen los acuerdos pendientes.
Sánchez está tomando medidas para lograrlo y mencionó que “la amnistía y los fondos europeos serán los dos grandes hitos de 2026”. Se espera que este año Carles Puigdemont pueda regresar a España si el Tribunal Constitucional le da el amparo solicitado. Desde siempre, Sánchez ha mostrado una clara voluntad de continuar a pesar de los escándalos.
El presidente también adelantó que el relevo de Pilar Alegría como portavoz será otra mujer, aunque no reveló quién. La ministra de Educación dejará el Gobierno pronto para ser candidata en Aragón.
Sánchez abrió muchos frentes, pero todos ellos para demostrar la continuidad del Gobierno. Uno de los más importantes es con la Conferencia Episcopal. En una conversación informal, el presidente indicó que el Ejecutivo está actualmente en plena negociación con la Iglesia para buscar una solución al escándalo de abusos sexuales en colegios e institutos católicos. Sánchez aseguró que él desea un acuerdo, especialmente en lo que respecta a indemnizaciones y reconocimiento de culpas, pero si no se alcanza, “el Gobierno actuará”. El presidente considera que esta tensión con la Iglesia por un tema tan delicado explica las recientes críticas políticas del presidente de la Conferencia Episcopal, quien ha solicitado a Sánchez que convoque elecciones.
La tensión entre las dos alas de la coalición ha aumentado en los últimos días, especialmente desde que la titular de Trabajo exigió el viernes desde un programa de televisión esos cambios en los ministerios. Mientras en el PSOE consideran que este movimiento es un gesto para distanciarse y evitar el desgaste que podría afectarles debido al goteo de casos de corrupción y denuncias de acoso que involucran a altos cargos del partido, en Sumar defienden que se trata de ofrecer una “salida política” a la crisis que atraviesa el PSOE, que ya ha trascendido a la propia organización y está poniendo en riesgo el Gobierno.
Urtasun, quien calificó la situación de “muy grave”, fue explícito en su valoración ayer. Según el partido, Sánchez ni ha dado explicaciones suficientes ni ha respondido a la pregunta que para ellos es fundamental: ¿qué se propone para salir de la crisis? “Sumar quiere que este sea el ecuador de la legislatura, pero reitero, eso dependerá de las decisiones que se tomen o no se tomen (…) Hacer un balance positivo de los últimos seis meses no responde a la pregunta de qué va a hacer el PSOE”, insistió.

Frente a un Sánchez que defendió la respuesta de su partido ante las acusaciones de acoso, Antonio Maíllo, coordinador federal de Izquierda Unida, criticó que hubiera faltado “contundencia y rapidez” en esa actuación, que soslayó durante cinco meses las denuncias en los canales internos de la organización. El mismo día en que el presidente había confirmado una reunión con el líder de ERC, Oriol Junqueras, el líder de IU pidió desde Miajadas (Cáceres) la convocatoria de la comisión para el seguimiento del pacto de la coalición, una especie de gabinete de crisis que se reúne en los momentos más delicados de la legislatura con representantes de todos los partidos. Reiterando el desencuentro con los socialistas, también a primera hora, el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, volvió a solicitar la prórroga de los 600.000 contratos de alquiler que vencen en los próximos meses, exponiendo a los inquilinos a subidas de hasta el 40% en algunos casos.
A pesar del rechazo de Sánchez, en Sumar confían en que aún haya espacio para que el presidente actúe. “No hay otra salida y ya no es suficiente con la agenda social”, concluyen en el gabinete de Díaz. La idea, por ahora, es no apresurarse y dar cierto margen al PSOE para que responda. Por el momento, no están inclinados a una salida del Gobierno, pero todo puede cambiar en un contexto muy inestable.
En Sumar están convencidos de que el parón navideño no servirá esta vez para que la crisis se apacigüe, como sí sucedió en verano tras el encarcelamiento de Santos Cerdán. Creen que desde entonces, con la doble crisis que enfrenta el partido por la corrupción y los comportamientos machistas, la situación ha empeorado considerablemente, y algunas fuentes incluso ven a Sánchez “fuera de la realidad”.
El socio minoritario del Gobierno reconoce, en todo caso, que la posición del grupo “no es fácil” y hay voces que sugieren que ellos mismos se han metido en un callejón sin salida que puede perjudicar su credibilidad si el jefe del Gobierno no reacciona. “No haremos nada que facilite la llegada de PP y Vox”, admiten. Pero a su vez, los cambios dependen del presidente; su poder de influencia en el Ejecutivo es limitado y no desean acabar todos con su capital político destruido.



