El Oviedo regresa a sus raíces: ¡que el Tartiere resuene!
Esta noche, cuando el balón empiece a rodar en el nuevo Tartiere, se cerrará un ciclo de 24 años. El último partido de Primera División del Real Oviedo fue presenciado por el Real Madrid en aquella trágica tarde de junio, y este domingo, el equipo merengue será parte del regreso más anhelado por una afición que ha demostrado su fortaleza tanto en momentos difíciles como en las alegrías que ha cosechado a lo largo de este extenso camino.
Hoy en día, con calendarios asimétricos y sorteos «peculiares», resulta complicado decir que el destino ha sido caprichoso y poético, al menos en términos deportivos, al asignar los primeros encuentros de esta liga de regreso a Primera División contra el Real Madrid y la Real Sociedad. Este último fue el rival en el regreso del Real Oviedo a la élite del fútbol español en el verano de 1988, tras un paréntesis de doce años, y también es recordado como un “colaborador necesario” para el descenso sufrido en 2001, en el que, hay que admitirlo, los azules contribuyeron con una segunda vuelta desastrosa.
Por ello, este inicio de la liga llega cargado de emociones, sobre todo para los oviedistas «vintage», muchos de los cuales solo pudieron ver en 2012 la «versión C» del Real Madrid, donde brillaba un joven Morata, quien con su caballerosidad recordaba aquel Oviedo luchando por sobrevivir en momentos críticos, como ocurrió en 2003. En ese entonces, el equipo de Florentino Pérez ayudó con cien mil euros a la suscripción de acciones, donde muchos niños oviedistas pidieron a sus padres romper huchas para aportar su granito de arena y salvar una historia digna de un mejor desenlace, justo cuando Carso llegó tras aquella broma radiofónica con un imitador de Butragueño.
Hoy, el Oviedo finalmente vuelve por el camino que le es familiar, así que es momento de que el Tartiere resuene y haga sentir su poder en la Liga, reconociendo las jugadas de Hassan, las impresionantes paradas de Escandell o las «delicatessen» de Santi Cazorla. Recordemos lo que sucedió en el antiguo Buenavista, cuando Lacatus comenzó a perturbar las esperanzas del equipo merengue en 1992, o el gol de Berto que selló el regreso anterior en 1988 frente a la Real Sociedad de Arconada. Momentos inolvidables, como el «Volveremos» de Melendi en el partido de ida contra el Español, porque como bien canta Javi Robles: «Carbayones si perdemos, carbayones si ganamos». La historia azul continúa.



