El PP aspira a abandonar la presidencia en 2026.


Eliminar a Cándido Conde-Pumpido del Tribunal Constitucional implica escenificar un acercamiento al PSOE o evitar el pacto, permitiendo que continúe al frente de la presidencia de manera indefinida. Esa es la cuestión. El PP se encuentra en medio de esta disyuntiva, considerando la tarea que le espera en los próximos meses. Ha llegado el momento de elegir a los cuatro magistrados cuya selección depende del Senado y, en el paquete, se incluye el presidente.

Conde-Pumpido fue designado magistrado del Tribunal Constitucional a propuesta de la Cámara Alta en enero de 2017. Por lo tanto, su sustitución depende de un Senado en el que, actualmente, el PP tiene mayoría absoluta, con 145 senadores. Sin embargo, los tres quintos necesarios no son alcanzables para el partido si desea llevar a cabo una renovación unilateral de su plaza.

Los nombramientos dependerán, en consecuencia, de un acuerdo con el PSOE. Una negociación complicada. Los populares tienen así la posibilidad de deshacerse de él cerca, pero a la vez muy lejos, en un lapso de pocos meses. Conde-Pumpido se convirtió, casi desde su nombramiento, en uno de los principales antagonistas del partido de Alberto Núñez Feijóo, que le atribuye un control estricto sobre el grupo progresista del Constitucional, hoy en mayoría.


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B. Parera

El límite teórico para la negociación se sitúa en diciembre próximo y, junto al mandato de Conde-Pumpido, también caducan los de la magistrada del bloque progresista María Luisa Balaguer y los magistrados del bloque conservador Ricardo Enríquez y José María Macías. Sin embargo, en el PP existe la sensación de que los socialistas se negarán y priorizarán mantener a Pumpido, rechazando cualquier tipo de acuerdo.

«A las órdenes»

En el Tribunal Constitucional hay varios temas cruciales para el Ejecutivo. Comenzando por la ley de amnistía, que ya fue declarada constitucional, pero todavía debe revisarse en lo que respecta a su aplicación directa a Carles Puigdemont y Oriol Junqueras. De cara al futuro, mantener un TC con una sólida y unida mayoría cercana a la izquierda es fundamental en un escenario donde se espera el próximo juicio del fiscal general del Estado y el avance de casos sensibles para Moncloa como los de Koldo, Begoña Gómez o el que afecta al hermano del presidente del Gobierno.

En este contexto, el actual presidente del TC genera una intensa aversión entre los populares. En las últimas semanas, las constantes críticas hacia él se han intensificado. Los de Feijóo afirman que está «a las órdenes» de la Moncloa y reclaman la despolitización del Tribunal Constitucional y la recuperación de su imagen pública.

«El PSOE tiene el control del Tribunal Constitucional y el objetivo del señor Sánchez es seguir manteniéndolo, no tiene otro propósito», resaltó Feijóo en una reciente entrevista concedida a Europa Press. Hizo un llamado a un pacto basado en cumplir «requisitos» como que los elegidos sean «personas fuera del ámbito político en los últimos cinco años». «Sin embargo, no soy optimista». Una misión imposible.

Sacar a Cándido Conde-Pumpido del Tribunal Constitucional implica escenificar un acercamiento al PSOE o evitar el pacto, permitiendo que continúe al frente de la presidencia de forma indefinida. Esa es la cuestión. El PP se debate en estos días en esta disyuntiva a la vista de la tarea que le espera en los próximos meses. Ha llegado el momento de designar a los cuatro magistrados cuya elección depende del Senado y, en el paquete, se encuentra el presidente.

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