El PP busca la mayoría absoluta en Extremadura para presionar a Sánchez | Elecciones Extremadura 21-D


El primer asalto de la serie electoral orquestada por el PP para culminar con la percepción del fin del ciclo del Gobierno progresista se presenta como el más devastador de las cuatro elecciones que se celebrarán en los próximos seis meses, si, como esperan los populares, María Guardiola logra este domingo la mayoría absoluta en Extremadura, que se establece en 33 escaños. Hoy están convocados 890.967 ciudadanos a votar.

Durante la campaña, el PP intentó moderar las expectativas debido a fracasos anteriores en su intento por alcanzar la mayoría absoluta, como ocurrió en Castilla y León en 2022. Sin embargo, ahora ya se han lanzado, al menos en privado, a la conquista de ese preciado logro que sería un duro golpe para el PSOE y Pedro Sánchez, quienes intentan disolver la idea del fin del ciclo.

Los socialistas están conteniendo el aliento ante esa mayoría absoluta del PP, que consideran poco probable. La estrategia de La Moncloa es drásticamente diferente: confían en que las elecciones resultarán ser un fiasco para el PP, al reforzar a Vox y desencadenar una nueva discordia en la derecha, donde María Guardiola se verá obligada a asumir el discurso de Santiago Abascal, como ya lo hizo el popular Juanfran Pérez Llorca en la Comunidad Valenciana. Sin embargo, esto le costará más a Guardiola debido a su perfil distinto.

Las tensas relaciones entre el PP y Vox en Extremadura, que impulsaron este adelanto electoral tras no lograr un acuerdo sobre los Presupuestos, son, para La Moncloa, el principal argumento político en caso de que no lleguen a esa mayoría absoluta. Sánchez, que se enfrenta a grandes desafíos en este ciclo diseñado por el PP —pues tras Extremadura seguirán Aragón, Castilla y León y Andalucía, todos lugares complicados para el PSOE en este momento—, se aferra a la dependencia del PP respecto a Vox y al caos en los gobiernos autonómicos para intentar reactivar a una izquierda en retroceso y desmovilizada, mostrando qué significaría tener al PP y a Vox en el poder.

Sánchez, quien ha estado muy involucrado en esta campaña simbólica, ha decidido distanciarse a toda costa de la interpretación nacional que rodea esta secuencia de elecciones autonómicas. Por muy desfavorables que sean los resultados este domingo en Extremadura para el PSOE, la legislatura seguirá, y La Moncloa ya está elaborando distintos anuncios y debates impactantes para enero con el fin de intentar revitalizarla, mientras se discute con Sumar sobre cómo hacerlo, a pesar de las fuertes discrepancias dentro de la coalición, como quedó claro en la reunión fallida del viernes.

“Sánchez no caerá por Extremadura, ni por las demás elecciones autonómicas, este asunto de la secuencia es una estrategia que ya intentó Pablo Casado y no resultó”, afirma una fuente cercana al presidente. El mandato del líder del PSOE es de cuatro años, y está decidido a completarlo, ya que ninguno de sus socios parece desear un adelanto electoral. Sin embargo, el impacto visual para el Gobierno, especialmente si se obtiene una mayoría absoluta en Extremadura, será severo.

Preocupa en diversos sectores del PSOE consultados la condición de su organización, de los liderazgos regionales, y de su estructura territorial, en un partido marcado por las recientes condenas de sus dos últimos secretarios de organización. Si los socialistas no han podido resolver un problema como el de Extremadura, que implica reemplazar a un candidato imputado y desgastado por el caso del hermano del presidente, se preguntan cómo podrían afrontar retos mayores como las elecciones autonómicas en numerosas comunidades y las municipales en toda España en mayo de 2026.

La situación del PSOE, once años después de las primeras primarias que ganó Sánchez, inquieta a muchos líderes que ya anticipan un futuro difícil para la izquierda si pierden La Moncloa.

El ambiente en el PP tras el cierre de la campaña es, sin embargo, optimista respecto a la posibilidad de alcanzar la mayoría absoluta, a pesar de la percepción general dentro del partido de que la última semana no ha sido favorable debido a errores internos. Aunque Génova ha tratado de suavizar las expectativas, en el PP extremeño creen que están al alcance de la mano, temiendo quedar a un, dos o tres escaños de la meta.

“Guardiola parte de la mejor situación de todos los que vamos a elecciones en este ciclo”, opina un barón popular que también se presenta pronto, defendiendo que la candidata del PP tiene condiciones muy favorables, especialmente por la mala situación del PSOE en Extremadura.

“En los últimos cuatro días, ha estado muy cerca de la mayoría absoluta, y solo dependía de no cometer errores, pero la presión ha sido considerable”, analiza este barón, en línea con el temor generalizado en el PP sobre si los tropiezos de la última semana han arruinado la posibilidad de alcanzar los 33 escaños.

Según la opinión de dirigentes de distintos sectores y barones populares, Guardiola “se equivocó” al dejar la silla vacía en el debate electoral de TVE y al “exagerar” el robo de 124 votos guardados en la caja fuerte de una oficina de Correos en un municipio de 4.500 habitantes en Badajoz, que la Guardia Civil ha atribuido a delincuencia común.

La controversia sobre el hurto en la oficina de Correos, que la presidenta llegó a calificar como un “robo de la democracia”, permitió al PP desviar la atención de la polémica sobre el chófer de Guardiola, quien tuvo que ser cesado tras revelarse que fue condenado “por coacciones leves” en relación a un caso de violencia de género. Este chófer era además cercano a la familia de la presidenta.

El PP extremeño reaccionó de manera distinta ante la denuncia de la exconcejala del PP en Navalmoral de la Mata, Paula González Morato, quien denunció el comportamiento “machista” del actual alcalde, Enrique Hueso. Tanto el alcalde como la presidenta regional y candidata a la Junta, María Guardiola, así como otros miembros de esa formación, negaron los hechos y desacreditaron a la concejala, argumentando que su actuación fue motivada por despecho político por no haber sido incluida en las listas electorales.

La campaña de Guardiola, muy conservadora, salvo por el giro final de insinuar, sin fundamento, la existencia de un pucherazo electoral, ha estado influenciada por la estrategia de Juanma Moreno, el presidente de Andalucía, quien también se ha mostrado más moderado que la línea oficial de Génova.

Guardiola no ha invitado a ningún dirigente nacional, ni a otros barones (como a Isabel Díaz Ayuso), y ha contado con una presencia escasa de Feijóo (tres días), quien ni siquiera la acompañó en el cierre. El objetivo ha sido regionalizar al máximo las elecciones para atraer a antiguos votantes socialistas. En este contexto, se sitúa también su fuerte choque con Abascal, a quien ha llegado a calificar de “machista” tras insinuar que Vox forzaría otro candidato en caso de tener que llegar a un acuerdo. Este enfrentamiento estuvo premeditado: le aconsejaron a Guardiola mostrarse firme contra Vox para conectar sobre todo con las mujeres socialistas, después de haber gobernado con los ultras.

Desde el PP consideran que su ventaja principal radica en el estado del PSOE. “Sánchez ha sacrificado Extremadura, y el error de elegir a Gallardo como candidato no tiene justificación”, sostiene un líder de la cúpula de Feijóo. Los populares anticipan que los socialistas obtendrán el peor resultado de su historia en la región, confiando en una notable desmovilización de la izquierda. “La campaña de Guardiola ha estado bastante silenciosa precisamente para no despertar a la izquierda”, reconocen en el PP.

Si este domingo logra la mayoría absoluta, el PP está convencido de que podrá afrontar el ciclo electoral que inicia ahora en condiciones muy favorables. Por un lado, habrían desbaratado la estrategia del PSOE, que se basa en desafiar su dependencia de Vox; por otro, golpearían a los de Abascal, algo crucial para el PP en un contexto de crecimiento sostenido de la ultraderecha.

En cambio, si no lo consigue, aunque se quede cerca, el panorama cambia radicalmente. Si Guardiola carece de uno o dos escaños para la mayoría absoluta, el PP intentará presionar al PSOE para que se abstenga, lo mismo con Vox, argumentando que no pueden obstaculizar la gobernabilidad nuevamente. Los populares creen que Vox también enfrenta un dilema respecto a cómo comportarse ante los Gobiernos del PP, y confían en que no se atrinchere.

Sin embargo, todo cambiaría si Guardiola se queda más lejos de la mayoría absoluta y Vox duplica sus resultados, especialmente considerando la mala relación personal de los de Abascal con ella. “La gente de Vox está realmente enfadada con ella. Guardiola sabe que si depende de ellos se lo pondrán muy difícil”, advierte un dirigente territorial.

Por otro lado, las expectativas del PSOE extremeño son extremadamente bajas en una región donde nunca han bajado del 35% de votos y han gobernado 36 de los últimos 42 años, incluyendo mayorías absolutas con Juan Carlos Rodríguez Ibarra y Guillermo Fernández Vara. “Temo una gran abstención”, expresaba el propio Ibarra a este periódico a inicios de la campaña. “Esto debilitaría el sistema democrático. Si yo fuera candidato, solo se debería hablar de Extremadura. No pueden venir de Madrid a debatir sobre temas nacionales. Yo lo prohibiría”. A pesar de eso, los líderes nacionales han visitado la región, incluido Pedro Sánchez, quien ha estado presente en cuatro ocasiones.

La realidad es que, sin la intervención de Sánchez, los socialistas no se habrían movilizado en los eventos de campaña más significativos. El presidente del Gobierno continúa siendo un activo valioso para la militancia extremeña, en contraste con el candidato, Miguel Ángel Gallardo. Diversos altos cargos del partido en la región coinciden en que debería haber dado un paso al lado. Su imputación en el caso que investiga al hermano del presidente Sánchez por un presunto enchufe laboral — tras una denuncia de Manos Limpias el año pasado— en la Diputación de Badajoz, de la cual él era presidente, ha sido un pesado lastre para muchos.

Gallardo, que a pesar de todo ha ganado dos primarias, era la apuesta del socialismo extremeño debido a su gestión al frente del Ayuntamiento de Villanueva de la Serena, donde ha gobernado durante 21 años con mayorías absolutas, y también al frente de la Diputación de Badajoz, un cargo que posee un peso significativo en los pueblos y comarcas extremeñas, que casi adquieren la categoría de consejerías. Sin embargo, su imputación ha sido una carga muy difícil de soportar.

Durante la campaña, se le ha cuestionado en casi todos los actos, e incluso Irene de Miguel, la candidata de Unidas por Extremadura, fue a por él en el último debate, donde aseguró que en el hipotético caso de que ambas formaciones progresistas sumaran mayoría, pediría su cabeza. “El PSOE merece reflexionar”, dijo.

Sin duda, en el PSOE se nota la ausencia de Guillermo Fernández Vara, quien falleció el pasado 5 de octubre debido a un cáncer de estómago. Desde entonces, se ha instaurado en el partido una especie de vacío que, además, se ha visto afectado por una campaña electoral adelantada para la cual no estaban preparados.

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