Se pierde la Supercopa de España.
El 2026 no empezará como esperaba Kylian Mbappé. Después de finalizar el año igualando el récord de Cristiano Ronaldo como máximo goleador del Real Madrid en un año natural, el delantero francés se ha visto obligado a detenerse abruptamente. Una resonancia magnética realizada este miércoles confirmó que padece un esguince en el ligamento externo de la rodilla izquierda, una lesión que lo mantendrá alejado de los terrenos de juego durante, al menos, tres semanas.
Mbappé había estado arrastrando molestias en la rodilla durante varias semanas, aunque inicialmente tanto el jugador como el cuerpo técnico pensaron que se trataba de un inconveniente temporal. El francés continuó jugando y sumando minutos, participando casi en todos los partidos del Real Madrid desde el inicio de la temporada. Sin embargo, en los últimos encuentros comenzó a notar una notable pérdida de explosividad y dificultad para acelerar, una clara señal de que algo no estaba bien.
Las pruebas médicas despejaron cualquier incertidumbre. La resonancia confirmó el esguince, una lesión que no requiere cirugía, pero sí descanso y un plan específico de recuperación. Los servicios médicos del club decidieron parar al futbolista para evitar una recaída o una dolencia más grave a largo plazo. El propio Real Madrid lo confirmó con un breve parte médico en el que señalaba que Mbappé queda «pendiente de evolución».
Adiós a la Supercopa de España
La consecuencia más inmediata es su ausencia en la Supercopa de España, que se disputará entre el 7 y el 11 de enero en Arabia Saudí. Mbappé no llegará a tiempo para ese evento, un golpe significativo para el equipo dirigido por Xabi Alonso, que afrontará el torneo sin su principal referencia ofensiva. La baja obliga al técnico a replantear el ataque y repartir responsabilidades entre el resto de la plantilla en una fase exigente del calendario.
El Real Madrid pierde a un jugador clave en un momento crítico de la temporada. Mbappé no solo aporta goles, sino también desborde, velocidad y capacidad para desequilibrar partidos cerrados. Su ausencia plantea un desafío para el vestuario y el cuerpo técnico, que deberán gestionar la carga de minutos de otros atacantes y mantener el nivel competitivo sin su estrella.
Parar para proteger el futuro
Para Mbappé, este periodo de reposo implica un alto obligatorio en una carrera caracterizada por la regularidad y la constante exigencia. Acostumbrado a jugarlo todo, el delantero deberá ahora enfocarse en cuidar su rodilla y respetar los plazos de recuperación. La prioridad es clara: volver en plenas condiciones físicas y mantener el nivel que lo ha convertido en una pieza fundamental tanto para el Real Madrid como para la selección francesa.
Aunque la lesión interrumpe momentáneamente su espectacular inicio de temporada, en el club confían en que esta baja sea un simple contratiempo. Si la evolución es positiva, Mbappé podría incluso acortar ligeramente los plazos. Por ahora, el mensaje es de prudencia: detenerse a tiempo para regresar más fuerte y seguir marcando diferencias cuando vuelva al césped.



