Cierra después de 126 años y los clientes están incrédulos.


Madrid se despide con pesar de uno de sus más queridos iconos: la barbería El Kinze de Cuchilleros, que cerrará sus puertas de manera definitiva el 31 de diciembre de 2025, tras 126 años de servicio continuo. Ubicada en el corazón de la capital, el cierre ha sido comunicado mediante una emotiva carta abierta firmada por Alfonso Sanchidrián, uno de los socios.

En esta carta, Sanchidrián transmite su profunda tristeza por despedirse de El Kinze de Cuchilleros: «Escribimos estas líneas con un nudo en la garganta. Esta barbería no es producto de una sola persona, sino de un equipo entero que, día tras día, ha trabajado con profesionalismo, cariño y dedicación. Todos nosotros sentimos esta despedida como algo muy personal. Para ninguno de nosotros es solo el cierre de un trabajo, es despedirse de una gran parte de nuestras vidas».

Despedida a la barbería más antigua de Madrid

«La calle Cuchilleros, que cuenta con 108 metros de historia, alberga en su número 15 la barbería más antigua en funcionamiento de Madrid, El Kinze de Cuchilleros, que ha estado abierta durante 175 años sin interrupciones. Fundada en 1900 por Eladio Gurumeta, la barbería ha superado guerras, crisis económicas y la pandemia de 2020, convirtiéndose en un emblema del Madrid más tradicional.

Desde su creación, fue un espacio de confianza y reunión, donde personalidades como Valle-Inclán, Camilo José Cela y los toreros Juan Belmonte y Joselito solían cortarse el cabello. A lo largo de los años, la familia Coello y luego los Sanchidrián continuaron con esta tradición, adaptando el nombre a su actual Kinze. Más allá de los cortes de cabello, El Kinze ha sido un punto de encuentro cultural para escritores, músicos y deportistas, manteniendo su esencia en sus emblemáticos sillones y espejos, que reflejan la historia de Madrid y sus habitantes».

Historia

Fundada en 1900 por el burgalés Eladio Gurumeta, la barbería comenzó en un pequeño local en la calle de Cuchilleros, que ya era conocido por contar con diversos establecimientos similares. Gurumeta, que había trabajado en otros negocios de la ciudad, decidió abrir su propia barbería en el número 15, donde rápidamente se convirtió en un lugar de referencia.

Durante más de un siglo, El Kinze de Cuchilleros ha sobrevivido a dos guerras mundiales, la Guerra Civil Española, numerosas crisis económicas y la pandemia de 2020. Durante todo este tiempo, el local ha mantenido una imagen muy particular, conservando antiguos utensilios de barbero y algunos de sus famosos sillones Acha traídos de Eibar.

Desde 1958, el negocio pasó a manos de la familia Coello, quienes lo mantuvieron hasta 1963, cuando la familia Sanchidrián asumió el mando. Bajo su gestión, la barbería se cimentó como un referente del Madrid más castizo, con la adición del nombre «El Kinze de Cuchilleros», en honor a su ubicación. La tradición de los barberos de padre a hijo y de hijo a nieto ha continuado hasta la actualidad, con Alfonso Sanchidrián como uno de los últimos socios al timón.

Lo que hacía tan especial a El Kinze de Cuchilleros era la relación cercana y cálida que mantenía con sus clientes. «El barbero es medio médico y medio confesor, y nosotros hemos sido un poco eso para nuestros clientes», decía Sanchidrián. A lo largo de las décadas, la barbería ha recibido a un sinnúmero de personalidades del mundo de las letras, el cine, el deporte y la política. Escritores como Camilo José Cela, Valle-Inclán, Arturo Pérez-Reverte o Juan Eslava Galán han pasado por sus sillones, al igual que actores como Pepón Nieto, Fernando Tejero, músicos como Dani Martín y futbolistas como Sergio Llull o Rubén Baraja.

Cierre por conflictos internos

El cierre definitivo de El Kinze de Cuchilleros, según ha explicado Alfonso Sanchidrián, se debe a una serie de desavenencias entre los socios del negocio. A pesar de la larga historia del local, los problemas internos entre Sanchidrián y su socio Rafael López llevaron a la venta del establecimiento y al final de una era centenaria. «Hicimos todo lo posible para llegar a un acuerdo, pero no fue posible. Solo nos queda agradecer a todos nuestros clientes, amigos y vecinos que nos han acompañado a lo largo de estos años», concluyó Sanchidrián.

Sin embargo, en la misma carta, se mencionó que los socios están buscando la posibilidad de reabrir el negocio en otra ubicación, aunque se desconoce si esto se hará realidad. Mientras tanto, el cierre del establecimiento en la calle Cuchilleros marcará el fin de una etapa, ya que, como indicó uno de los clientes más antiguos, «Madrid pierde un fragmento de su historia».

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