Tres propuestas para comenzar enero con calma | Noticias de Madrid
Enero comienza con el deseo de salir, de disfrutar de planes relajados y de seguir explorando Madrid sin apuros. Para aquellos que inician el año en la ciudad, tres lugares animan a hacerlo con tranquilidad: Keli, un restaurante ubicado en el Barrio de Salamanca que revive la cocina española sin prisa ni adornos; Sisi Bagels, en Malasaña, que ha sido recientemente premiado en Nueva York por ofrecer el mejor bagel internacional; y Sapphira, en Príncipe de Vergara, un centro estético que se centra en el bienestar auténtico y sin excesos. Porque, a veces, empezar bien el año es simplemente eso: regalarse un momento para uno mismo.
Uno de los mejores bagels internacionales se elabora en Madrid
Sisi Bagels, situada en la calle Espíritu Santo, 38, ha ganado recientemente el tercer premio al mejor bagel internacional en Nueva York. “Sentíamos que hacía falta un producto así en Madrid y la acogida ha sido increíble. La gente compra mucho para llevar”, comenta Victoria, quien fundó el proyecto junto a Cristian después de años degustando bagels en Nueva York.
El local comenzó como pop-up, pero un año después ya tiene dos establecimientos —y un tercero a punto de abrir en la plaza de Olavide—. Entre los más populares, destacan el Sisi bagel original, con queso crema, hierbas, sal, mantequilla y ajo; el de pastrami; y el smash bagel con salmón ahumado. También ofrecen versiones dulces, como el de mantequilla de maní con chocolate.
Aunque la atención se ha centrado en sus bagels, su fama se inició por otro motivo: su tiramisú con latte gigante se volvió viral en las redes sociales. Desde entonces, hay quienes vienen solo para probarlo. “Todo lo hacemos de forma casera y contamos con un equipo muy creativo que disfruta experimentando con nuevas ideas”, aseguran. Por tiempo limitado, también ofrecen banana pudding, inspirado en el postre más famoso de Nueva York, y combinaciones novedosas como el bagel de albóndigas o el de sweet chili.
Keli: la casa que Madrid necesitaba en su barrio
En un lugar privilegiado del Barrio de Salamanca, donde durante años estuvo Embassy, ha abierto Keli (paseo de la Castellana, 12): un restaurante que no se presenta como una novedad, sino como un regreso. Un regreso a la cocina española sin prisas, al pan hecho en casa, y a la sobremesa sin horarios. “Queremos que el barrio recupere un lugar que sienta como propio”, afirma Kike Sierra, impulsor del proyecto.
Distribuido como una casa madrileña —con biblioteca, salón, cocina, bodega y sala de juegos—, el espacio reivindica la hospitalidad con calidez y recuerdos. Dirigiendo la sala, Jorge Dávila sostiene un ritmo pausado: “Aquí no se elige mesa; es la casa quien te acomoda donde estarás mejor. El lujo es no mirar el reloj”.
La cocina está comandada por Juan Pablo Jiménez, quien evita etiquetas y se define como “el cocinero de casa”. En su menú, sin fuegos artificiales, destacan los sabores tradicionales: chipirones en su tinta “como en las casas de postín”, gallina en pepitoria, arroz caldoso de capón con setas, o unas patatas a la importancia que son innegociables. “Lo más moderno que se puede hacer hoy es guisar como antes”, resume. Es el lugar ideal para jugar con amigos, comer por la zona o disfrutar de unos vinos después del trabajo.
Un alto en el camino (y en el ruido)
En Príncipe de Vergara, entre oficinas, tráfico y una vida que no se detiene, hay una puerta que se abre al silencio. El centro Sapphira no promete milagros ni transformaciones drásticas, sino algo más raro: un trato genuino, sin excesos ni disfraces. “Mi propósito es acompañar a las personas para que se sientan bien en todos los aspectos”, explica su fundadora, Verónica Cabana. “Quise crear un espacio donde hablar de las propias inseguridades no diera vergüenza. Donde uno se sienta verdaderamente cuidado”, asegura.
En el centro se combinan lo sensorial y lo médico, lo estético y lo emocional. Hay cabinas amplias, luz suave, aromaterapia y un equipo que evita el automatismo. “Cada sesión se detalla paso a paso. Nuestra prioridad es la naturalidad”, destaca Cabana.
Entre los tratamientos más solicitados se encuentran los rituales faciales con masaje kobido, los protocolos de hidratación profunda con ácido hialurónico y las limpiezas dermopurificantes para pieles sensibles. También ofrecen opciones médico-estéticas como radiofrecuencia facial o bioestimulación con vitaminas, siempre manteniendo un enfoque equilibrado. “No ofrecemos otra cara: ayudamos a que la gente se reconozca”, asegura la fundadora.
Después del tratamiento, muchos clientes extienden su pausa con un paseo, una comida relajada o una visita a una galería. “Estamos donde comienza lo bueno de Madrid”.



