El riesgo del fuego como espectáculo.


Es común que al abrir la red social Instagram te encuentres con una ‘story’ de algún amigo disfrutando de una fiesta en un local nocturno, donde las botellas de alcohol son traídas con bengalas. La bengala ha ganado popularidad en celebraciones como cumpleaños y bodas, pero también es común ver vídeos de parejas en restaurantes grabando el momento del ‘flambeo’, ya sea en el momento de servir los platos principales o al final con los postres. El fuego se ha convertido en una tendencia en la hostelería, formando parte del ‘show‘ que caracterizan las experiencias culinarias, y también se usa en el ocio nocturno para añadir espectacularidad.

No obstante, ese ‘show’, que se ve genial en Instagram, puede tener consecuencias devastadoras. Esto se evidenció en la Nochevieja de un local cerca de una estación de esquí en Suiza, así como en un restaurante italiano en el barrio de Manuel Becerra en Madrid, que se incendió en marzo de 2023 debido al flambeo de una pizza. «Se debería prohibir cualquier tipo de pirotecnia en el interior de los establecimientos. Introducir una bengala en una botella de champán es crear un auténtico cóctel molotov», afirma rotundamente Jesús Miranda, director de la Cátedra de Emergencias de la Universidad de Málaga. Añade también que, en este tipo de celebraciones, los asistentes suelen estar bajo los efectos del alcohol y en un estado de euforia, lo que dificulta su percepción del riesgo.

«Se debería prohibir cualquier pirotecnia en el interior de un local. Es un cóctel molotov»

Jesús Miranda

director cátedra de Emergencias de la U. de Málaga

Aunque aún no se tienen todos los detalles sobre la tragedia en Crans-Montana, que ha dejado casi 50 muertos y un centenar de heridos en estado crítico, algunos sobrevivientes han declarado que había botellas de champán encendidas con bengalas. Según las primeras hipótesis, un camarero se subió a los hombros de un compañero sosteniendo una vela de cumpleaños muy cerca del techo, que se incendió en cuestión de minutos. De hecho, el bar promovía en sus redes sociales vídeos que mostraban lo que varios testigos aseguran haber presenciado.

La última versión de las autoridades suizas, como ha recogido este diario, indica que el fuego provocó la liberación de gases combustibles que luego pudieron encenderse violentamente, lo que desencadenó lo que los bomberos denominan ‘backdraft’ o ‘flashover’ (combustión súbita generalizada). Este fenómeno es uno de los más peligrosos en un incendio y ocurre cuando el fuego se desarrolla en un espacio cerrado con oxígeno parcialmente agotado; las llamas parecen estar apagadas, pero el interior está lleno de gases calientes y altamente inflamables, producto de una combustión incompleta.

Esta tragedia presenta ciertas similitudes con el incendio ocurrido en un restaurante italiano de Madrid hace menos de tres años. En esa ocasión, según relató Aitor Santos Moya en ABC, un trabajador de 25 años y una clienta de 42 perdieron la vida tras un rápido incendio provocado por la maleza decorativa del restaurante Burro Canaglia Bar&Resto.

El local estaba decorado al estilo ‘amazónico’, lleno de plantas de plástico que escalaban una columna central y se extendían como estalactitas a lo largo de un techo frondoso. A las 22:50 horas de esa trágica noche, un camarero saca una de estas pizzas y la lleva por el pasillo central. Con una mano sostiene el plato y con la otra flambea el producto: las llamas, según relatan Ruth y David (dos jóvenes sentados en una de las filas de pequeñas mesas cerca de la barra), «alcanzan los 10 centímetros». «¡Qué bonito!», llega a comentar ella, segundos antes de que el empleado toque la columna de la entrada y una chispa provoque el incendio en la ‘vegetación’. El fuego se propaga rápidamente y alcanza el techo; el caos se desata. Algunos empleados intentan apagarlo con agua, en un intento fallido mientras el humo negro inunda todas las áreas. El director de la cátedra de Emergencias, consultado por ABC, destaca que es importante diferenciar entre el flambeo realizado en la alta cocina y otro tipo de flambeo, como el del restaurante italiano, que se realiza fuera de las cocinas y busca mostrar una especie de espectáculo en la preparación de los platos.

Los bomberos del Parque de Manuel Becerra, a solo 300 metros del lugar del incidente, intervinieron de inmediato tras desatarse el pánico en el local. La mitad de ellos llegaron a pie, como reconoció más tarde el jefe de guardia, Carlos Marín, y entre todos lograron extinguir el fuego «con la mayor rapidez posible». Al entrar, rescataron a una docena de personas. Sin embargo, otras dos, un trabajador de 25 años y una clienta de 42, fallecieron en la zona más cercana al origen del fuego debido a las quemaduras y la inhalación de humo.

«Lo único que funcionaría es tocar el bolsillo. Una sanción que obligara a los locales que llevan a cabo este tipo de prácticas a cerrar», concluye Miranda. Una multa con el único objetivo de prevenir que, como ha sucedido en ambas tragedias, una chispa del ‘show’ provoque un incendio en el techo.

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