Ferraz detuvo todas las quejas en su canal interno que involucraban a los allegados de Sánchez.


Los nombres de Paco Salazar, José Luis Quintana y José Ramón Gómez Besteiro han resonado considerablemente en la sede federal del PSOE en los últimos meses. Estos tres líderes, con roles destacados en Moncloa, en Extremadura y en Galicia, han sido mencionados por víctimasde acoso laboral y sexual dentro del partido socialista -los dos primeros de manera directa y el tercero como presunto conocedor de los hechos-.

A pesar de que los escritos recibidos en los canales internos de Ferraz para denunciar este tipo de circunstancias de forma anónima son contundentes, describiendo el sufrimiento de las denunciantes por los hechos vividos o por la inacción de quienes estaban al tanto, la dirección del partido ha respondido igual en los tres casos: dejando que el tiempo transcurra para minimizar el asunto, lo que ha protegido a los tres dirigentes, quienes curiosamente son amigos personales del presidente del Gobierno.

La reacción de la dirección liderada por Sánchez ante estos casos en particular, a los cuales incluso se ha expresado apoyo explícito, contrasta notablemente con su respuesta hacia otros cargos mencionados recientemente. A pesar de la información disponible tanto a nivel interno como a través de los medios, el secretario general premió a algunos de los acusados, provocando así una crisis sin precedentes en la formación socialista debido al descontento del sector feminista.

En las últimas semanas, Ferraz ha dejado caer al alcalde de Monforte de Lemos (Lugo), José Tomé; al de Belalcázar (Córdoba), Francisco Luis Fernández; al de Barbadás (Orense), Xosé Carlos Valcárcel Doval; y al de Almussafes (Valencia), Toni González, todos denunciados por supuestas víctimas. El presidente también ordenó el cese de Antonio Hernández, mano derecha de Salazar en Moncloa, por no haber dado la alarma en su momento. Javier Izquierdo, miembro de la Ejecutiva Federal y con escasa cercanía a Sánchez, dimitió alegando razones personales cuando se sentía acorralado.

Salazar se dio de baja como militante hace unas semanas, haciendo imposible su expulsión, que se ejecutó fulminantemente para otros acusados, mientras Quintana permanece en sus cargos sin reproches y con un comunicado de apoyo por parte de la dirección que él dirige. En el caso de Besteiro, que podría compararse al de Antonio Hernández, también continua al frente de sus responsabilidades orgánicas, con el apoyo explícito del PSdeG.

Salazar, el primer denunciado

Paco Salazar, una de las figuras clave en la llegada de Pedro Sánchez al poder, fue el primero de los dirigentes socialistas en ser denunciado. Aunque muchos sabían desde hace meses de los supuestos actos inapropiados del asesor del presidente, no fue hasta el 5 de julio, cuando iba a asumir el nuevo cargo como secretario de Organización adjunto del PSOE, que se publicaron las denuncias en los medios. Esto ocurrió como reacción al premio que le iba a otorgar Sánchez, a pesar de ser conocido en Moncloa, donde ocurrieron muchos de los hechos, la actitud del dirigente andaluz hacia las mujeres.

El sistema informático del PSOE ocultó automáticamente los escritos contra Salazar al cumplir 90 días sin actividad

Aunque el canal interno del PSOE registró esos dos escritos a principios de julio, tras la presentación por parte de dos militantes socialistas de denuncias anónimas por acoso sexual, la Ejecutiva Federal no tomó acciones hasta hace unas semanas, cuando se reveló a través de la prensa que las denuncias habían sido ignoradas. Moncloa intentó superar la crisis con la renuncia de Salazar a su nuevo cargo y al que ya ocupaba en el Gobierno, aunque posteriormente se conoció que tanto el presidente como varios de sus ministros han mantenido contacto con él e incluso han recurrido a sus servicios profesionales.

Según la propia investigación interna del Partido Socialista, corroborada por fuentes consultadas por este periódico, esas denuncias «permanecieron semanas en un cajón sin contacto directo» con las víctimas, sin comunicación alguna que les aclarara el avance del procedimiento. En efecto, explican esas fuentes, el sistema informático del PSOE ocultó automáticamente los escritos al cumplirse 90 días sin actividad, lo que generó confusión y la percepción de que sus denuncias habían sido eliminadas sin explicación, con el fin de proteger a Salazar, al que desde el Ejecutivo se ha ayudado a conseguir contratos para su consultora.

Técnicamente, el PSOE sostiene que las denuncias nunca fueron eliminadas, sino «ofuscadas» por un fallo del sistema para proteger datos sensibles y que internaamente seguían siendo tramitadas. Sin embargo, la realidad es que las denunciantes no recibieron ni una llamada ni correo durante meses y carecieron de información sobre el estado de sus casos, un vacío que contrasta con la retórica oficial sobre la «prioridad» que el partido dice otorgar a la lucha contra el acoso. El descontento generado por la gestión de Ferraz llevó a la secretaria de Organización, Rebeca Torró, y a la responsable de Igualdad, Pilar Bernabé, a intervenir públicamente para anunciar la reapertura del expediente en un intento de calmar a los críticos.

Quintana, el «muy amigo» de Sánchez premiado

Fue el propio Pedro Sánchez quien declaró, hace algunos años, que era «muy, muy amigo» de José Luis Quintana, actual delegado del Gobierno y recientemente nombrado presidente a dedo de la Comisión Gestora del PSOE en Extremadura. El presidente decidió recompensarle con la gestión del partido en la región, tras la dimisión de Miguel Ángel Gallardo debido a los malos resultados electorales en los últimos comicios, a pesar de conocer la existencia de varias denuncias a través de los canales internos en su contra.

Como reveló ABC este sábado, varios militantes del Partido Socialista en Don Benito (Badajoz), agrupación que Quintana dirigió durante 16 años, informaron a Ferraz sobre una supuesta manipulación del censo electoral tras la convocatoria de primarias para su relevo, una vez que asumió la representación del Ejecutivo en la región. El también exalcalde de Don Benito, al que más de la mitad de los miembros de su ejecutiva local dimitieron, supuestamente diseñó una operación para asegurar que su sustituto fuera su mano derecha, ejerciendo presiones contra aquellos afiliados que manifestaron su deseo de postularse a las primarias, según denuncias a las que ABC ha tenido acceso.

Sánchez premió a Quintana con la gestión del partido en Extremadura a pesar de conocer las denuncias contra él

Esta semana, tras la designación de Quintana al frente de la Comisión Gestora del PSOE de Extremadura, una extrabajadora de la sede autonómica del partido en Mérida también hizo pública, a través de los medios, una denuncia por supuesto acoso laboral contra él. Un hecho que él niega, pero que otros afiliados corroboran y que la propia denunciante, concejal socialista, habría puesto en conocimiento de Pedro Sánchez, con quien mantenía una relación cercana, ya que era una de las personas que más le había apoyado en esa autonomía durante las primarias de 2014 y 2017.

Sánchez no dejará caer a Besteiro

José Ramón Gómez Besteiro, líder del PSOE en Galicia y también amigo de Pedro Sánchez, ha sido señalado por una de las denunciantes de José Tomé como presunto conocedor de los hechos sin haber hecho algo contra el alcalde y expresidente de la Diputación de Lugo. El nombre de Besteiro, que ha cambiado de versión en diferentes ocasiones desde que se conoció el caso, aparece en una de las denuncias formalizadas en el canal interno de Ferraz, en una sección donde se pregunta si alguien conocía los hechos denunciados.

A pesar de esto, y aunque algunos dirigentes importantes del PSdeG, como la alcaldesa de La Coruña, Inés Rey, o el alcalde de Vigo, Abel Caballero, han cuestionado la gestión de Gómez Besteiro, tanto Moncloa como Ferraz han dado la orden expresada de proteger al secretario general de los socialistas gallegos. «Es una exigencia del presidente», afirman fuentes del partido, mientras las críticas contra Gómez Besteiro y su dirección aumentan. Centenares de afiliados, incluyendo a dos expresidentes socialistas de la Xunta de Galicia, firmaron un manifiesto de apoyo a la exsecretaria de Igualdad, Silvia Fraga, quien dimitió debido a las discrepancias con Besteiro.

Start typing and press Enter to search