La comunidad analiza un método para utilizar aguas residuales de la industria lechera.
Las industrias de lácteos, como la leche y el queso, generan anualmente grandes cantidades de residuos líquidos que requieren tratamientos específicos y conllevan altos costes de gestión. En este contexto, la iniciativa propone transformar este desafío ambiental en una oportunidad para obtener agua limpia destinada al riego de espacios verdes urbanos y materiales bioplásticos sostenibles. Según la administración regional, esta propuesta ayudará “a disminuir la presión sobre las reservas de agua dulce y a fomentar la circularidad en la gestión de recursos hídricos”.
El procedimiento se fundamenta en el empleo de ácidos grasos de cadena corta, que actúan como sustrato para ciertas levaduras capaces de generar proteínas que se utilizarán luego en la creación de nuevos materiales bioplásticos. Simultáneamente, el tratamiento permite conseguir agua de baja salinidad, ideal para el riego. La cadena de conversión une biotecnología y ciencia de materiales en un proceso unificado, lo que, según señala el Gobierno regional, abre nuevas perspectivas industriales para el desarrollo y uso de materiales sostenibles.
Para evidenciar la viabilidad del modelo, el proyecto llevará a cabo un análisis profundo sobre la calidad y el potencial tanto del agua recuperada como de los bioplásticos producidos, con el objetivo de demostrar que es posible revalorizar completamente las corrientes residuales desde una visión de economía circular.
IMDEA Energía lleva a cabo esta iniciativa con financiación de la Unión Europea y en colaboración con la Technical University of Denmark, la empresa danesa 21st BIO/AS, la Universidad de Valladolid, el KTH Royal Institute of Technology de Suecia y la International Hellenic University de Grecia.



