LaLiga evalúa presentar una denuncia contra los aficionados que menospreciaron a Vinicius en Oviedo.
La victoria del Real Madrid en Oviedo confirmó que el equipo blanco ha recuperado su potencia en los momentos críticos, que Mbappé es el pilar del proyecto de Xabi Alonso, y que Vinicius sigue siendo un jugador clave. Tras la decepción del Balón de Oro el mes anterior, el brasileño mostró un rendimiento más frío, como si algo se hubiera apagado en su interior. Sin energía, sin luz y sin esa capacidad de encender al público que siempre lo ha definido. Su difícil situación llevó a Xabi a dejarlo en el banquillo en Oviedo a favor de Rodrygo, enviando un mensaje claro: aquí nadie tiene asegurado su puesto. Y la verdad es que, por muy destacado que seas, nadie lo está.
Entró desde el banco, tuvo sus altibajos con la afición oviedista, y en el campo volvió a ser el Vinicius de hace un año. Eléctrico, motivado y decidido a responder a las críticas que ha recibido en los últimos meses. Asistió a Mbappé en el 0-2 y anotó un gol para culminar la noche y la victoria. Sin embargo, una vez más, los insultos racistas resonaron, esta vez en el Carlos Tartiere -estadio donde nunca había jugado- y ahora, LaLiga está investigando el asunto. Según informó Grada 3, en coordinación con el club blanco, LaLiga está analizando los insultos dirigidos al brasileño por parte de una minoría de la afición de Oviedo.
Su conexión en el campo se intensificó después de recibir una tarjeta amarilla de De Burgos Bengoetxea por simular un penalti, lo que provocó la reacción de la afición en el Carlos Tartiere, que rápidamente dirigió su ira hacia Vinicius. Los cánticos no se detuvieron, y el brasileño entró al partido con una determinación notable. Mostró un rendimiento excepcional, personalidad para pedir el balón a pesar de los pitos y calidad para marcar la diferencia.
En el 0-2, tras asistir a Mbappé, su celebración con el francés provocó aún más el enfado de la hinchada del Tartiere. Vini se acercó a celebrar cerca de la afición oviedista, y recibió muy cerca una botella de agua lanzada desde la grada. El árbitro vasco le sugirió que se apartara de ahí, Vinicius respondió que no debía hacerle caso, y Kylian le tapó la boca para evitar que fuera sancionado con una segunda tarjeta amarilla, dado que ya había costado una antes.
Vinicius necesitó de esa chispa, muchas veces perjudicial, para resurgir y mostrar nuevamente al futbolista que el madridismo añoraba. Su gesto mandando al Oviedo «a segunda» no lo favoreció, pero cansado de los insultos y silbidos desde su entrada al calentamiento, el 7 no pudo contenerse y se metió otra vez en la disputa personal con la grada. Su influencia en el partido fue muy positiva para el Real Madrid, y Xabi lo elogió por su actuación, además de justificar su suplencia.
«Cada uno es diferente, hay que exigir lo mismo y el mismo respeto, pero la relación que tienes es un poco diferente. En el fútbol hay que entender las cosas, las decisiones se toman pensando en el equipo y hoy ha sido así», explicó el tolosarra. Tras el partido, Vinicius compartió en su perfil de Instagram una foto de su celebración con la mano en la oreja, acompañada de un pie de foto que decía «yo soy así», mostrando personalidad y esa ‘rebeldía’ que, para bien o para mal, reveló la mejor versión del jugador de Sao Gonçalo.


