Moratalaz presenta un mural candidato al premio de Mejor del Mundo.
En una de las paredes del CEIP Regimiento Inmemorial del Rey, ubicado en el distrito madrileño de Moratalaz, un lince observa con atención mientras una mariposa parece a punto de volar. No se trata únicamente de una pintura; es también una invitación a soñar, a explorar y a contemplar el entorno cotidiano con una nueva mirada. El mural «Persigue tu estrella», creado por la artista madrileña Leyvel, se ha convertido en uno de los símbolos del proyecto Muraltalaz y, recientemente, ha alcanzado la escena internacional tras ser nominado a Mejor Mural del Mundo.
Este reconocimiento ha posicionado a Moratalaz en el mapa global del arte urbano contemporáneo, evidenciando que la creación cultural de alto nivel no solo surge de grandes museos o centros históricos, sino también de colegios públicos y barrios residenciales. «Personalmente estoy viviendo un momento inolvidable de mi carrera», confiesa la artista, recordando cómo en solo cuatro años ha pasado de graduarse en Bellas Artes con un futuro incierto a «poder posicionar una obra mía a nivel internacional». Este logro adquiere un valor especial por el lugar donde ha surgido: «Además, esta obra pertenece a un colegio público del barrio de Moratalaz, donde parte de mi familia vivió hace años».
Arte que transforma el barrio
«Persigue tu estrella» forma parte de Muraltalaz, una iniciativa impulsada por la Junta Municipal que desde hace años busca convertir las fachadas del distrito en una galería al aire libre. Lejos de ser un simple proyecto decorativo, Muraltalaz pretende acercar la cultura al espacio público y generar identidad a través del arte urbano, invitando a vecinos y visitantes a redescubrir el barrio.
Para Leyvel, ser parte de este proyecto fue casi un sueño inesperado. «Desde hace tiempo conocía esta iniciativa porque sigo a muchos artistas reconocidos que han participado. Lo veía un poco de forma utópica, pensando que era imposible participar», explica. Sin embargo, la oportunidad llegó, permitiéndole la libertad creativa: «Contactaron conmigo y me dejaron elegir entre algunas paredes para crear mi obra, todo un regalo».
La artista defiende el papel del arte urbano como herramienta de transformación social. «Llenar los barrios de arte urbano es una apuesta pública muy interesante», sostiene, enfatizando que los murales «llegan de forma diferente al público general en comparación con el arte contemporáneo que solo se puede ver dentro de museos». En su perspectiva, el arte en la calle es más accesible y, al ser público, «pertenece a los ciudadanos». Así, las paredes grises se transforman en puntos de encuentro y escenarios donde surgen nuevas historias.
Realidad aumentada
Uno de los aspectos más innovadores de «Persigue tu estrella» es su integración de pintura mural tradicional con realidad aumentada en 3D. Con solo un teléfono móvil, los animales representados en el mural cobran vida y se introducen en un universo digital paralelo. Esta idea surgió durante la formación de la artista, quien descubrió que el arte contemporáneo no se limita a formatos clásicos. «En la carrera veo que, además de las técnicas tradicionales como la pintura y la escultura, también hay artistas digitales encargados de crear videojuegos o películas», recuerda.
Ese interés la llevó a colaborar con un escultor digital especializado en personajes 3D, con quien decidió «unir arte físico y digital en nuestras pinturas de realidad aumentada». El proceso es tan artesanal como tecnológico: Leyvel pinta el mural a gran escala y, a partir de él, se modelan los animales mágicos en 3D, creando una experiencia interactiva que enriquece la obra sin reemplazarla. «El efecto digital busca ser un complemento a la pintura física, un puente para desarrollar más allá de la obra, pero nunca sustituir la experiencia real».
En el mural (en el CEIP Regimiento Inmemorial del Rey), «me ha encantado ver cómo los niños y profesores se interesaban por nuestro proceso», relata. Durante los días de trabajo, el mural se convirtió en una lección viva de arte: los alumnos intentaban adivinar qué animal aparecía, cómo se alcanzaba tanta altura y cómo se lograba ese efecto tridimensional «que parece magia».
Más allá de la curiosidad, Leyvel resalta el valor simbólico de su presencia como mujer joven dedicada profesionalmente al arte urbano. «Me hace ilusión pensar que puedo llegar a ser un ejemplo para ellos y que vean que también es posible ser una chica joven que pinta muros enormes y que la contratan para ello», una posibilidad laboral que, confiesa, de niña le hubiera parecido inverosímil.
En el universo creativo de Leyvel, los animales no son simples elementos decorativos. El lince y la mariposa isabelina que aparecen forman parte de un imaginario simbólico estrechamente relacionado con la naturaleza. «Están inspirados en animales reales que habitan en nuestra tierra, pero son tan difíciles de encontrar como un ser mitológico».
Para la artista, esta percepción es una consecuencia directa de la desconexión del ser humano con su entorno natural. Estas criaturas constituyen lo que ella define como «un bestiario medieval moderno», cargado de mensajes y significados. En este caso, el lince representa la esperanza y la capacidad de perseguir los propios sueños, una idea que conecta directamente con el título del mural: «Hace referencia a la búsqueda de lo apasionante, una frase inspiradora para los niños y visitantes, pero también un recordatorio personal».
Madrid, escaparate
Formada en Bellas Artes y Arte Digital, Leyvel navega entre el muro físico y el entorno virtual. Desde esa doble perspectiva, valora positivamente iniciativas como Muraltalaz, que colocan a Madrid en el circuito internacional del arte urbano. «Actualmente hay varios proyectos importantes que posicionan nuestra ciudad a nivel internacional», aunque también considera que aún hay camino por recorrer: «Podemos crear muchas más oportunidades e iniciativas que den espacio a artistas emergentes y, sobre todo, los recompensen por su trabajo». Esta reflexión se conecta con el papel que, en su opinión, deben desempeñar las instituciones públicas. Para una artista joven, contar con el apoyo institucional puede marcar la diferencia entre renunciar o continuar apostando por una vocación. «Si podemos contar con las instituciones para apoyarnos y dar esos primeros pasos, muchas más personas podrán aventurarse a intentar vivir de lo que aman».
El impacto de Muraltalaz va más allá de cada mural individual, y la artista enfatiza en desmontar la idea de que el arte urbano «ensucia la ciudad». Desde su perspectiva, embellece edificios antes anodinos, y el colegio en cuestión es un buen ejemplo. «Tiene sus años y su arquitectura siempre fue funcional y sobria. Hoy, sin embargo, los niños salen al patio y se encuentran con un museo colorido donde elegir su pared favorita».
En un momento marcado por el debate sobre la inteligencia artificial y la creación artística, Leyvel defiende la dimensión humana del arte: «Hay mucha gente que cree que se puede ser artista solo con apretar un botón, pero el arte, esencialmente, es algo humano; sin esa parte, solo queda contenido vacío», sostiene.

La nominación de «Persigue tu estrella» a Mejor Mural del Mundo ya representa, para Leyvel, un sueño cumplido, especialmente considerando que es su primer mural de gran formato. Ganar el premio sería «algo excepcional», no solo para su carrera, sino también para el proyecto Muraltalaz y para Madrid, que también ha sido nominada como ciudad digna de reconocimiento en el apoyo al arte urbano. «Sería maravilloso contar con el apoyo de los madrileños que quieran votarnos», anima la artista, celebrando que, hasta ahora, «hemos quedado cuartos y la organización nos ha seleccionado como destacados».
Más allá del resultado, la entrevistada subraya que el mural ya ha cumplido su misión: inspirar, emocionar y demostrar que el arte tiene el poder de transformar espacios y vidas. En el caso de Moratalaz (bajo el proyecto Muratalaz), una pared de colegio se ha convertido en una ventana hacia el futuro, recordando a niños y adultos que siempre vale la pena perseguir su propia estrella.



