Gonzalo brilla para el Madrid contra el Betis | Fútbol | Deportes
A veces es difícil determinar si este Real Madrid está comenzando o cerrando un ciclo. Tampoco está claro qué es más favorable. O desfavorable. Frente al Betis se observaron destellos de lo que exhibieron en el Mundial de Clubes, mostrando ritmo, estructura y a Gonzalo aprovechando todas las ocasiones. El equipo dirigido por Xabi Alonso emanaba esa esencia, pero durante el mismo encuentro titubeó con la fragilidad de un novato. Perdió el control cuando ganaba 3-0 y parecía haber olvidado todo de repente, dejando que esa ventaja se desvaneciera en dos arremetidas del Betis, donde solo Courtois hizo frente. En medio de esa crisis extrema, volvió a aparecer Gonzalo, joven, entusiasta y letal. Tan olvidado. Cuando fue sustituido, el Bernabéu se puso en pie, entregado a su actuación.
5
Thibaut Courtois, Federico Valverde, Raúl Asencio, Antonio Rüdiger (Ferland Mendy, min. 88), Álvaro Carreras, Jude Bellingham, Rodrygo (Arda Güler, min. 76), Eduardo Camavinga, Aurélien Tchouaméni (Dani Ceballos, min. 80), Vinícius Júnior (Franco Mastantuono, min. 76) y Gonzalo García (Fran García, min. 87)
1

Álvaro Valles, Ángel Ortiz (Héctor Bellerín, min. 45), Ricardo Rodríguez, Marc Bartra, Natan, Pablo Fornals, Marc Roca (Sergi Altimira, min. 66), Aitor Ruibal (Rodrigo Riquelme, min. 66), Antony (Pablo García, min. 87), Nelson Deossa (Giovani Lo Celso, min. 45) y Cucho Hernández
Goles
1-0 min. 19: Gonzalo García. 2-0 min. 49: Gonzalo García. 3-0 min. 55: Raúl Asencio. 3-1 min. 65: Cucho Hernández. 4-1 min. 81: Gonzalo García. 5-1 min. 92: Fran Garcia
Árbitro Alejandro José Hernández Hernández
Tarjetas amarillas
Ángel Ortiz (min. 18), Vinicius Junior (min. 52)
La puntería del joven fue crucial para mantener al Madrid en su lucha por la Liga contra el Barça. También fue vital para Xabi en su esfuerzo por sostener el proyecto, que tiene una prueba límite este jueves en Yeda con la semifinal de la Supercopa de España frente al Atlético.
Respiran tras el susto de un inicio que presagiaba que todo iba a ser diferente. Sacaron su versión más comprometida. Sobre todo Vinicius, quien salió abucheado del Bernabéu antes de las vacaciones y se propuso a ahogar ese descontento. En las tres primeras veces que recibió el balón encaró a Ángel Ortiz, dejándolo atrás. Contra el joven lateral que acaba de llegar a la élite, el brasileño volvió a ser el bailarín preciso e inalcanzable. La grada, bajo su encanto, olvidó por un momento el descontento, aunque después volvió a despedirlo con silbidos.
El Real mostró un primer tramo sólido, como un equipo repentinamente maduro. El control, al igual que en los días felices de Xabi, comenzó con la presión, impulsada también por Vinicius, quien fue el primero en todo. La compañía de Gonzalo fue de gran ayuda, siempre entregado y con días por delante para seguir jugando mientras Mbappé se recupera. Como en el Mundial de Clubes.
El conjunto de Xabi fue nuevamente una pequeña orquesta armoniosa: Bellingham como conector, Camavinga con energía y corte, la seguridad de Tchouameni, y la fortaleza de Carreras y Valverde en los laterales, además de la creatividad recuperada de Rodrygo. Y siempre Vinicius, quien a los 19 minutos ya había sacado una amarilla a Ortiz. De esa falta nació el 1-0. Rodrygo la envió al segundo palo y allí Gonzalo cabeceó a la red con la naturalidad y contundencia de un especialista.
Sin embargo, comenzó a asomar el aroma del decepcionante 2025. Quedaba mucho por delante, pero el Real retomó su versión de bajas revoluciones y el Betis recuperó la posesión del balón, hasta entonces dominada por el Madrid, comenzando a crear conexiones Fornals y Marc Roca, quienes buscaban el desequilibrio de Antony por la derecha. Por esa banda, Carreras resistió bien, mientras que Valverde, al otro lado, logró desactivar dos ocasiones.
El Real no se dejó llevar del todo, al menos no de inmediato. Gonzalo volvió a aparecer. Controló con el pecho un pase de Valverde en la frontal y soltó un potente derechazo sin dejar caer el balón, un golazo de volea que levantó un pequeño clamor. Sobre esa estela, Asencio marcó el tercero al cabecear un córner.
Sin embargo, el equipo empezó a desintegrarse. El centro del campo desapareció. Con 3-0, el Madrid perdió el control. Rodrygo corría solo hacia Valles tras un pase largo de Courtois, mientras que Cucho Hernández avanzaba del otro lado, reduciendo distancias y generando una sensación de inquietud en el Bernabéu, que se temía una pérdida de control del partido. Courtois sintió la amenaza de dos tiros al palo y salvó un mano a mano en el último instante.
Pellegrini continuaba haciendo cambios mientras Xabi observaba la disolución de su equipo. Hasta que tomó la decisión de retirar a Rodrygo y a Vinicius, quien salió de nuevo entre los abucheos, aunque esta vez con un sonido menos generalizado y más breve que el de diciembre: estaba más cerca de la banda.
Pero el estadio estaba inquieto. Hasta que volvió a calmarlo Gonzalo, tan olvidado hasta ahora. Tan preciso. Embocó de tacón un pase de Arda desde el costado izquierdo. Y con esa confusión en el aire y el quinto de Fran García, el Madrid se prepara para su viaje a Arabia.



