Gonzalo se viste de Mbappé durante la victoria del Real Madrid – El Nuevo Diario (República Dominicana)



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El delantero del Real Madrid, Gonzalo García (2d), ejecuta un remate a portería durante el encuentro de LaLiga entre el Real Madrid y el Betis, celebrado este domingo en el estadio Santiago Bernabéu. EFE

EL NUEVO DIARIO, MADRID.- Un triplete en el día soñado por Gonzalo García, que representa el sueño de cualquier canterano que vive el partido de su vida en el Santiago Bernabéu, llevó a un Real Madrid que comenzó con Vinícius, en ausencia de Kylian Mbappé, a una goleada reconfortante antes de la Supercopa de España, frente a un Real Betis que se incorporó tarde al juego.

En enero, la presión sobre el Real Madrid es palpable. Empezar el año a siete puntos del Barcelona eleva la importancia de cada partido. El equipo de Xabi Alonso necesitaba responder ante el único conjunto que no había perdido como visitante, el Betis, y sin su principal estrella, Kylian Mbappé, fue Gonzalo quien se hizo presente.

Los reflectores estaban sobre Vinícius. Era su oportunidad de asumir el liderazgo de antaño, y en su reencuentro con la afición del Bernabéu, los silbidos que cerraron el 2025 se transformaron en aplausos desde su primera acción, donde mostró con actitud que estaba listo para el desafío. La ausencia de Mbappé lo motivó. Y también a sus compañeros, al menos en un inicio que hizo que el Betis se sintiera pequeño.

Todos ofrecieron un poco más de lo habitual, al sentir la tranquilidad de jugar sin Mbappé, quien se ha convertido en el seguro de gol. La energía que exigió Xabi conectó al equipo con la afición. Año nuevo, nuevas energías. Aunque no perduraron, se desvanecieron tras el primer gol, pero el Real Madrid dejó 20 minutos de esperanza para su hinchada antes de la Supercopa.

La elección de los laterales fue un error para Pellegrini. Ángel Ortiz tuvo dificultades repetidas con Vinícius, sin ayuda de Antony, mientras que Ricardo Rodríguez enfrentó problemas ante Rodrygo. Sin Mbappé, el natural fue Gonzalo García. La presencia de un delantero centro fijo permitió que ‘Vini’ se descolgara y recuperara el desequilibrio perdido.

De sus acciones llenas de desborde y velocidad surgieron las oportunidades que sirvieron de aviso antes del premio. Un potente disparo lejano de Fede Valverde, la intervención de Natan para evitar el gol a quien más lo merecía, Vinícius, que ya acumulaba quince duelos sin marcar, un tiro de Bellingham y dos intervenciones de Camavinga que demoran en su remate.

En medio, un penalti reclamado por Vinícius, en una lucha con Deossa que no parecía ser lo suficientemente intensa como para el derribo, al igual que la falta de Ortiz, que vivió una pesadilla marcando al brasileño y que dio lugar a un premio merecido. El servicio en la falta lateral de Rodrygo y el desmarque oportuno de Gonzalo engañaron a Ricardo Rodríguez en la marca en el segundo palo. Con un cabezazo, cruzó su remate junto al palo. Al igual que en el Mundial de Clubes, el canterano aprovechó su día sin Mbappé.

El golpe despertó al Betis, que empezó a encontrar el equilibrio que necesitaba, también aferrándose a la falta de autoridad del Real Madrid para controlar el partido de principio a fin. Aumentaron la posesión y el paso al frente, aunque no generaron acciones de peligro en el área rival. La mayor oportunidad fue desbaratada por Fede Valverde cuando Ruibal ya celebraba el gol. Los intentos llegaron principalmente con tiros lejanos de Antony y Deossa en tres ocasiones.

En el segundo tiempo, el Real Madrid no necesitó mucho para sentir, erróneamente, que el partido estaba decidido. Les bastaron once minutos. Gonzalo pasó de perder un balón que generaba una rápida transición, revelando la alarmante fragilidad de los centrales que desaprovechó Cucho Hernández por un resbalón en el momento clave, a marcar su segundo gol de la tarde.

Desde la frontal del área, con demasiado espacio entre Natan y Bartra, Gonzalo apareció para dominar con el pecho un centro de Fede Valverde y conectar el balón en el aire con un potente derechazo. Era su día. El mejor partido de un canterano delantero centro con el primer equipo, dado lo difícil que es sobresalir en esa posición en una plantilla como la del Real Madrid.

La debilidad defensiva del Betis se evidenció aún más en situaciones a balón parado. Era el minuto 56 cuando todos observaron cómo Raúl Asencio cabeceaba sin marca la segunda asistencia de Rodrygo. 3-0, y una falsa sensación de que el Madrid tenía el partido bajo control a cuatro días de la Supercopa de España.

El Real Madrid no puede darse el lujo de desconectarse. En cuanto se relajaron y bajaron la intensidad, el Betis demostró que no se rendiría. Todo comenzó con una falta de Lo Celso que golpeó el poste sin encontrar rematador, y la aparición habitual de Courtois. Paró un tiro de Marc Roca, rechazó el disparo de Ruibal y se mostró impotente en la tercera.

Con calma en la definición, tras recibir un pase en su desmarque de Ruibal, Cucho regateó a Courtois y esperó el momento justo para enviar el balón a la red. Había partido porque los cambios de Pellegrini estaban rindiendo. Rodrigo Riquelme empezó a crear peligro y obligó al portero belga a intervenir, mientras sonaban los silbidos en el estadio. Ni un día tranquilo en el Bernabéu.

Un nuevo tiro raso de Courtois y uno que dio en el travesaño de Riquelme llevaron a Xabi Alonso a tomar una decisión valiente. Sustituyó a Vinícius, quien nuevamente recibió silbidos de la grada al salir, y también a Rodrygo. Mantuvo al que era el cambio fácil, Gonzalo, quien le devolvió la confianza con un taconazo, completando así su triplete y un partido entretenido, donde incluso Fran García encontró tiempo para aportar un gol como extremo en el tiempo adicional.


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